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29 | 11 | 2015
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"Volví al país porque sentí que había un espacio para construir"

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Leonardo Sbaraglia terminó un año agotador, con el rodaje de Al Final del Túnel y el espectáculo Territorio del Poder. “Es importante hacer circular la información para ayudar a que se sepa que ocurre en el mundo y no solo en el país”.

Volví al país porque sentí que había un espacio para construir
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Leonardo Sbaraglia cierra un año laboral muy intenso -en el que asumió el protagónico absoluto de cuatro películas-, con la obra Territorio del Poder, donde junto al compositor y guitarrista Fernando Tarrés propone un singular encuentro entre la música y el teatro, que en las últimas semanas pasó por la Ciudad de Buenos Aires, La Plata y Rosario.

De regreso de España, donde terminó el rodaje de Al Final del Túnel, Sbaraglia compartió la felicidad que implica para él volver a algo tan propio como es Territorio...

"Estoy muy cansado, este año en particular fue terrible en cuanto al laburo, si bien todas son cosas muy hermosas, trabajé de noviembre a noviembre sin parar", contó.

l ¿Cómo fue el final del rodaje de la coproducción de Al Final del Túnel en España?

-Empezamos el rodaje en Buenos Aires, y había una escena de la película con muchísimos efectos especiales muy complicados. En España había gente especializada en el tema, por eso viajamos allá. La película se estrena en abril del 2016.

l Después de un año de tanto trabajo, ¿cómo termina este 2015?

-En noviembre me ofrecieron hacer un montón de otros trabajos, pero estoy libre de filmación hasta febrero. Necesitaba parar.

l Viviste ocho años en España, ¿por qué volviste a la Argentina?


- Volví por muchas razones y una es que sentí algo posible acá, un espacio para construir, que en definitiva es lo que estos años estuve haciendo, por eso es tan importante seguir informándose, hacer circular esa información, para poder ayudar a otros a que sepan más del mundo en que vivimos y no solo del país, en todo caso, el país, en el mundo y no colaborar con la sensación de encierro.

Esto tiene que ver con visiones universales, tiene que ver con cuestiones de pensar en la humanidad a lo largo de la historia, es eso lo que va hacer que como seres humanos vayamos hacia un mundo más humano, que registra al otro. Al que tiene al lado y al que tiene a miles de kilómetros, de eso se trata.

Desde hace dos años la dupla que forman Sbaraglia-Tarrés viene presentando esta audaz experiencia teatral, en la que inspirados en la filosofía de MIchel Foucault y Elías Canetti, realizan un recorrido en el que se van desnudando los mecanismos con los que el poder opera sobre el hombre lo largo de la historia.

"El espectáculo busca encontrar los modos de ir rebelándose a los mandatos instalados en el ser humano a lo largo de la historia -contó Sbaraglia-. El ser humano ha sido usurpado como un territorio del poder".

Si bien la pieza aborda temas como el Mundial 78 en plena dictadura militar en la Argentina, el Holocausto y el campo de concentración nazi, Leo indicó que "en estos dos años le encontramos a la obra el impulso para luchar, para pensar, para sorprender al espectador y sorprendernos a nosotros mismos"

"No es una provocación sino un encuentro", aclaró Sbaraglia, quien precisó que acá "yo como actor me tengo que acercar a la música y mis compañeros como músicos se tienen que acercar a la actuación".

La obra aúna situaciones que transcurren en épocas diferentes -a veces separadas unas de otras por siglos- como partes de un rompecabezas que construye una implacable imagen final.

A Sbaraglia -quien actúa, canta y narra- y Tarrés -en composición, arte visual e intervención del sonido en tiempo real-, se suman los talentosos Damián Bolotín en violín y el trombonista Pablo Fenoglio.

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