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Fútbol
30 | 11 | 2015
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Día del hincha de San Lorenzo: la historia de un pueblo que no se vende

Juan Vargas - @juavarg
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Por Juan Vargas - @juavarg


El 30 de noviembre del 2000, La Gloriosa resistió la represión policial y el poder concentrado para decirle que no a ISL. Un año después, la firma suiza quebraba y le dejaba una de las primeras manchas al tigre Joseph Blatter

Día del hincha de San Lorenzo: la historia de un pueblo que no se vende
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Encubierta en la venta de la imagen de uno de los clubes más grandes del país, International Sport and Leisure (ISL) quiso desembarcar con sus negocios turbios en una Argentina –debilitada- que entraba en la pendiente final del tobogán que terminaría en diciembre de 2001.

Corría agosto de 2000 y la firma suiza –que pertenecía a la familia Dassler, fundadora de la multinacional ADIDAS- le hizo llegar una oferta al presidente de San Lorenzo, Fernando Miele, para quedarse con la imagen del club por 10 años, con una posible prórroga por otros 10. Fracasó. La Gloriosa hizo que fracasara.

Desde agosto hasta el 30 de noviembre de aquel año, la dirigencia entabló reuniones con la empresa para llegar al acuerdo definitivo. Entre los puntos del contrato se destacaba una cláusula de confidencialidad, que establecía que los socios del Ciclón no podían acceder a la información del vínculo que se firmaría. Turbio.

Durante esos cuatro meses, en un contexto en el que José Luis Machinea –ministro de Economía de Fernando De la Rúa- planificaba el fracaso del "blindaje financiero", hinchas organizaron tres manifestaciones multitudinarias a la Asociación del Fútbol Argentino –que apañaba la llegada de ISL-.

Bajo el lema "San Lorenzo no se vende", La Gloriosa, como de costumbre, se organizó para frenar un nuevo avasallamiento al club. Aquel jueves 30 de noviembre, Miele encabezaba una reunión clave de la Comisión Directiva que intentó mantener en secreto. Los hinchas, alertados de la maniobra, se autoconvocaron en el Nuevo Gasómetro para decirle NO a la venta.

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El NG estaba vallado y rodeado de uniformados de la Policía Federal que, bajo la orden de Miele, se predisponían a lo que fuera para que el socio no ingresara al club. Y "lo que fuera" llegó. Gases, balas de goma, bastonazos. Como en la peor época del país, la disconformidad popular era apaleada, reprimida, por las fuerzas del "orden".

Resistimos. Marcamos la cancha. Después de aquella tarde que sirvió para concientizar a todo el pueblo de Azulgrana, la CD cayó a los pies de la voluntad societaria. Con el correr de los años, las experiencias de Racing, Talleres de Córdoba, Ferro y Defensa y Justicia, entre otros, dejaron en claro porqué el gerenciamiento no era una opción en el Bajo Flores.

Un año más tarde, en mayo de 2001, ISL quebró tras un escándalo que manchó de Joseph Blatter para abajo a todo el mundo del fútbol. Sí, la misma empresa que quiso quedarse con el club estuvo a punto de llevarse puesto al presidente de la FIFA.

Por eso, cuervos, porque el 30 de noviembre del 2000 bancamos juntos la privatización recomendada –casi impuesta- por la dirigencia local e internacional hoy es el Día del Hincha de San Lorenzo. Porque el club es, fue y seguirá siendo una sociedad civil sin fines de lucro.

Década y media después, con una libertadores en la espalda y con la misión fundamental de la "Vuelta a Boedo" a no olvidar, a no bajar los brazos, a percibir cualquier maniobra que, camuflada, intente quedarse con nuestro club para beneficiar a algún buitre privado. Porque este sentimiento nadie lo comprende. ¡Feliz día!


* Nota publicada el 30 de noviembre de 2015

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