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03 | 12 | 2015
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Se cumplen 25 años del último alzamiento “Carapintada”

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Fue impulsado por el coronel ultranacionalista Mohamed Ali Seineldín y dejó un saldo de 13 muertos -varios de ellos civiles- y más de 300 heridos.

Se cumplen 25 años del último alzamiento “Carapintada”
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Con un saldo de 13 muertos -varios de ellos civiles- y más de 300 heridos, el 3 de diciembre de 1990, pocas horas después de haberse iniciado, culminó el cuarto y último de los alzamientos de los militares "Carapintadas", que impulsó el coronel ultranacionalista Mohamed Ali Seineldín y del que este jueves se cumplen 25 años.

El edificio del Comando en Jefe del Ejército, los cuarteles del Regimiento 1 de Patricios, en Palermo, las instalaciones la fábrica de tanques Tamse, el Batallón de Intendencia 601 y otras unidades fueron copadas desde el amanecer por los militares protagonistas de un historial de alzamientos contra los gobiernos democráticos, que se remontaba a la Semana Santa de 1987 durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el bautismo de fuego del grupo conocido como "Carapitadas". 

Seineldín era el nombre


Si bien aquellos alzamientos habían sido encabezados por el coronel Aldo Rico, "El Turco", tal como se lo conocía al oficial nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 12 de noviembre de 1933, era el ideólogo y mentor de los alzamientos por los cuales se buscaba impunidad para quienes participaron de la represión ilegal en la dictadura. 

Bajo esa presión fueron arrancadas las leyes de Obediencia debida, Punto Final y los indultos del menemismo.

Los nombres de ambos se correspondían con quienes Alfonsín dio en llamar "héroes de Malvinas". Amados por su tropa fueron quienes más resistieron en combate durante aquella gesta. Antes Seineldín había participado en la represión en Tucumán, bajo las órdenes de Antonio Domingo Bussi y encargado de la seguridad del Mundial de Fútbol de 1978, en plena dictadura. 

Fruto de pactos nunca cumplidos entre "paisanos" y antes que asumiera el peronista Carlos Menem la Presidencia, los alzamientos de Villa Martelli en 1988, en las postrimerías del alfonsinismo, y el del 3 de diciembre de 1990 tuvieron como protagonista excluyente a Seineldín.

En sus arengas a los cuadros militares y a sus seguidores civiles, Seineldín planteaba un mapa mundial, donde las fronteras ideológicas se extendían a la Social Democracia, surgida en Europa como cara oculta del Marxismo y cuya expresión era el expresidente Alfonsín. 

Menem y Seineldín eran descendientes de inmigrantes sirios y mucho se ha hablado de promesas incumplidas, incluyendo la posibilidad de que "el Turco" ocupara el cargo de Comandante en Jefe del Ejército.

En 1989, Menem llegó al Poder e indultó a los jefes "carapintadas", como antesala de las amnistías que dictaría un año después a los jefes militares y guerrilleros de la década de los setenta. 


      DiFilm - Mohamed Ali Seineldin cuarto alzamiento carapintada.mp4


Entonces Aldo Rico inició su carrera política
. La imagen del sargento Guillermo Verdes, con su rostro embetunado, empuñando un fusil recortado en la puerta del Edificio Libertador, despertó a los argentinos aquel 3 de diciembre, dos días antes de la visita oficial del presidente estadounidense George Bush, con quien Menem pactaría acuerdos que sellarían los destinos económicos de los años siguientes.
Seineldín -que había sido puesto bajo arresto por Menem debido a rebeliones anteriores- también abominaba de Norteamérica y no dudaba en llamar al riojano de "agente del imperialismo". Aquel emblemático sargento Verdes no vio el final de la historia, murió en la represión de un disparo en la frente. Cuatro civiles fallecieron en el interior de un ómnibus de la línea 60, aplastado por un tanque de guerra; el resto de las muertes fueron de militares. 

La decisión con que Menem ordenó la represión fue el claro mensaje de los tiempos que corrían: no habría más alzamientos militares.

Los oficiales que protagonizaron el alzamiento, encabezados por el lugarteniente de Seineldín, Gustavo Brede Obeid, fueron arrestados. Las Fuerzas Armadas, encabezadas por el jefe del Ejército, teniente general Martín Félix Bonnet, sofocaron la rebelión y recuperaron los objetivos tomados. 

El destino de Seineldín estaba sellado, un tribunal militar lo condenó a prisión por tiempo indefinido. Su última aventura había dejado un saldo de 13 muertos y 350 heridos.

El indulto le llegó durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Falleció el 2 de septiembre de 2009 de un paro cardiorespiratorio, esperando el juicio de la historia.

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