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Salud
06 | 12 | 2015
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El desafío de crecer a la hora de comer

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Si bien muchos especialistas recomiendan la lactancia materna hasta los dos años, desde los 6 meses de vida los primeros alimentos ya comienzan a forjar hábitos para el futuro. Recomendaciones a partir de una encuesta de hogares en el país que explican por qué las madres decidieron sumar vegetales, frutas y cereales a la dieta de los más chicos... y con razón.

El desafío de crecer a la hora de comer
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A partir de los seis meses de vida, el niño cuenta con el desarrollo adecuado de sus funciones digestiva, renal y neurológica para comenzar a recibir alimentos como papillas de vegetales, de frutas y cereales. Se recomienda prolongar la lactancia materna hasta los dos años, por todos los beneficios que representa para el bebé, pero desde el sexto mes de vida comienza a ser progresivamente acompañada por estos alimentos semisólidos que vienen a completar los requerimientos nutricionales propios de los bebés de esa edad.

Desde la concepción, muchos factores -entre los cuales se destaca la nutrición- impactan sobre la salud futura del bebé. "La lactancia materna es fundamental por sus efectos anti-infecciosos, antiinflamatorios, inmunomoduladores, antivirales y antioxidantes, pero a partir de los 6 meses, se debe comenzar a incorporar otros alimentos además de la leche materna. Probar nuevos sabores y texturas se convierte en una experiencia sensorial única y es una oportunidad de aprendizaje para el bebé", remarcó Marina Torresani (MN Nº 936), Doctora en Nutrición y Directora de la Carrera de Especialistas en Nutrición Clínica de la Universidad de Buenos Aires.

Recientemente, fue presentado un estudio cuantitativo en mamás, realizado por TNS a través de encuestas presenciales en hogares, adonde se hizo foco fundamentalmente en la etapa en que incorporaron los primeros alimentos en la dieta de sus bebés. Los primeros alimentos que incorporaron fueron principalmente puré de vegetales y de frutas (las mamás sostuvieron que los eligieron porque son buenos para la salud y porque el médico lo recomendó como primer alimento) y papillas de cereales para bebés (las mamás declararon que las principales razones fueron las recomendaciones de otras mamás, familiares y amigos, y porque es fácil de preparar y da saciedad al bebé). Ambos son nutricionalmente adecuados y recomendables como primeros alimentos a partir de los seis meses de vida (en el caso de los vegetales, lo son en tanto hayan sido preparados con leche materna, de fórmula o algún alimento rico en nutrientes).

Es importante prestar atención a la composición nutricional de lo que reciben los niños en esta etapa, porque se encuentran en pleno desarrollo de su sistema nervioso y ellos, sin darse cuenta, van definiendo patrones que los acompañarán durante toda su vida. Diversos estudios han comprobado que las preferencias alimenticias toman forma tempranamente y permanecen hasta la edad adulta; una introducción óptima de alimentos durante este período tendrá un impacto sobre el desarrollo de la preferencia por alimentos saludables y los hábitos de alimentación, tanto en el corto como en el largo plazo.

En la misma línea, la Dra. Torresani explicó que "el papel que juegan los padres en el desarrollo de hábitos de alimentación en sus hijos fue tomando cada vez más fuerza, convirtiéndose en tema de interés mundial. La interacción entre prácticas de alimentación por parte de los padres y las conductas alimentarias de los niños en un ambiente emocional adecuado, caracterizado por la receptividad a las necesidades y un contexto apto para el aprendizaje de conductas en la mesa, es esencial para establecer vínculos con el entorno en general, con las demás personas y con los alimentos".

Tal como sugirió la Dra. Torresani, en los seres humanos "el modo de alimentarse, así como las preferencias y rechazos hacia determinados alimentos, están fuertemente condicionados por el aprendizaje y las experiencias vividas en los primeros 5 años de vida". Por lo tanto, cada decisión nutricional que los padres toman por su hijo en esta etapa puede estar influyendo en su futuro mucho más de lo que ellos creen.

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