jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
General
06 | 12 | 2015
Imprimir
Agrandar
Reducir

Diciembre, el mes más estresante del año

0
Comentarios


Adelantar vacaciones, esquivar compromisos o incluso adelantarlos son estrategias de quienes buscan vivir de otra forma diciembre, un mes especial donde la agenda de compromisos familiares, sociales y laborales desborda y amenaza con hacer del último tramo del año un obstáculo insalvable. Aunque la mayoría espera con ansias las fiestas de fin de año, para otros, Navidad, Año Nuevo y la organización de las vacaciones conllevan angustias que desencadenan el temido estrés de fin de año.

Diciembre, el mes más estresante del año
Foto:

No es una tarea sencilla escapar de la rutina de estrés que caracteriza a diciembre, en que la agenda de compromisos familiares, sociales y laborales desborda y amenaza con hacer del último tramo del año un obstáculo insalvable, que pone en duda la capacidad de encarar el próximo con las ganas y la energía renovadas.

Para eso se toman distintas decisiones, como adelantar las vacaciones (o al menos parte de ellas), esquivar compromisos a primera vista impostergables, adelantarlos o posponerlos, y generar espacios de descanso ajenos a la rutina que impone esta época son algunas de las estrategias que ensayan quienes buscan escapar al estado de ánimo que tradicionalmente caracteriza a la antesala de las Fiestas.

Muchas personas parecen pedir vacaciones a gritos a esta altura del año, les agobian las preocupaciones, tienen pocas energías para encarar los trabajos y aunque la mayoría espera con ansias las fiestas de fin de año, para otros Navidad, Año Nuevo y la organización de las vacaciones implican angustias que desencadenan el temido estrés de fin de temporada.

Huir hacia adelante -es decir, tratar de dar respuesta a todo lo irresuelto al mismo tiempo- suele ser una de las actitudes más comunes y que generalmente suelen conducir al fracaso, que en este contexto asume la forma de una dosis extra de estrés del que se busca escapar.

El gesto de "huir hacia adelante" se caracteriza por cierta actitud de goce en el esfuerzo final de sacrificarse en hacer compras, acelerar el ritmo para terminar proyectos o discutir en qué lugares o con quiénes reunirse; pero el riesgo es victimizarse ("todo lo que hice para esto" o "siempre pensando en los demás"). Sería deseable poder permitirse, sin culpa, programar adecuados descansos, poder decir que no a ciertos compromisos, consensuando y repartiendo responsabilidades de manera realista y equitativa.

Claro que diciembre es diciembre, lo que se traduce en el deseo de hallar un salvoconducto que permita cerrar el año como por arte de magia, sin pendientes, ni tropiezos y mucho menos culpa. Claro que la magia por lo general no funciona en el mundo de los real. En diciembre muchos comienzan a acelerar sus ritmos en función de concluir exitosamente todas las actividades, realizar balances personales, consumir con algo de desborde y reunirse con mucha gente para festejar, paradójicamente, lo que termina, como augurio de un buen comienzo. Se suele entrar entonces en una espiral de soluciones mágicas, como organizar más cosas para descansar (reuniones, escapadas), las cuales en realidad generan más situaciones de estrés. El resultado no es otro que "un tiempo de excesos: gastos, comida, bebidas, reuniones. Y como todo exceso, los de diciembre se pagan.

Irritabilidad, problemas de memoria y concentración, cambios de los hábitos de alimentación, insomnio y ansiedad son sólo algunos de los cambios que se producen por el estrés propio del término de año. El consumo de café, tabaco y alcohol agudizan los síntomas de esta afección y conducen a una sobreactivación del organismo. Aunque pensamos que nos ayuda a estar más despiertos o más relajados, en realidad agudiza el estrés, porque lo que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan es un descanso adecuado.

Alternativas

Ahora, si la salida no es hacia adelante, ¿hacia dónde encaminar el paso para que diciembre no acabe con nuestras ganas de cerrar el año y comenzar el nuevo con más proyectos? Adelantar vacaciones, por ejemplo, pasar las Fiestas en familia y volver a fin de año. Muchos eligen visitar zonas balnearias fuera de temporada para escapar del estrés de la ciudad, pero también del estrés de la costa en pleno enero.

Claro que ya sea por motivos laborales, familiares o sociales, la opción de armar las valijas en época de cierres de balances y de exámenes escolares de fin de año no es una salida para todas las personas. Por eso algunos optan por estrategias más pequeñas, elaboradas a la medida de las exigencias impostergables y de las necesidades también impostergables, por ejemplo cancelar compromisos que no sean tan importantes y que sólo sirven para recargar la agenda del último mes de año.

La necesidad de no sobrecargar diciembre es algo que está comenzando a ser tomado en cuenta, no sólo por las personas, sino también por las empresas y por las escuelas que deciden adelantar los actos de fin de año y las reuniones de despedida para principios de mes, incluso, fines de noviembre. En el caso de los colegios, hacer el cierre temprano es algo que es muy bienvenido por los padres y que a la vez permite aprovechar las últimas semanas de clases para cerrar con los alumnos de una forma más tranquila. Varias empresas planifican sus fiestas y reuniones de fin de año con el mismo espíritu.

Pero, en definitiva, muchas de las estrategias que pueden ser puestas en práctica para alivianar el estrés de diciembre no dependen de nadie más que de uno mismo. Distribuir de modo realista el tiempo y los compromisos personales, familiares y laborales es quizás el punto de partida. Realista, pero también en función de las necesidades y posibilidades personales.

Decir "no" a eventos que no son importantes para uno, dará más tiempo para decir "sí" a los que uno quiere asistir; pero para esto hay que prestar atención a las propias necesidades y sentimientos.

      Embed

Comentarios Facebook