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Fútbol
08 | 12 | 2015
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Hincha de un cuadro grande

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Hincha de un cuadro grande
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La semana pasada, no sin malicia, un compañero de la redacción me señalaba que carezco de los privilegios que tienen aquellos que simpatizan con cuadros denominados grandes. Obviamente largas permanencias, a veces interrumpidas, en Primera División, las copas obtenidas en distintas latitudes, el portentoso número de hinchas que los siguen y los campeonatos amontonados en sus escudos avalan esa condición. Sin embargo, desde la más profunda humildad mi respuesta fue soy de Almagro y es un cuadro grande.

Tuve que explicar pacientemente las razones de esa apreciación empapada de filosofía tricolor: Lo es porque tiene historia, porque talla fuerte en el ascenso, porque sumó logros importantes algunos más que impensados para su condición de 'pobretón' para los que ven el fútbol desde
parámetros demasiado selectos para instrumentar en el deporte que es pasión popular.

Sin ir más lejos este logro de hoy, alcanzado por el equipo que en la fecha 9 del torneo de la B
Metropolitana estaba último con cuatro puntos a otros tantos del más cercano y al que un técnico
que lo tomó en silencio en ese punto le dio orden, criterio y juego para hacer una campaña sorprendente en la que en el sprint final, volteó a muñecos pesados como su mítico rival.

Se puede decir que se dio "la super Almagro", en cuanto a eso de estar palmado y resurgir de la
nada en este caso, también, con jugadores que entendieron que estaban para mucho más que
escaparle al bajo promedio del descenso para el año siguiente tal como ya había pasado en otros ascensos memorables o cuando quedamos en la puerta del Nacional B en 2013 en la infartante definición por penales con Brown de Adrogué.

En mi condición tricolor, reitero, Almagro demostró que es grande porque su gente, que auna la Capital y el Conurbano, también lo es ya que aguantó, bancó y estimuló para aportar su cuota en este ascenso que hace vibrar a mi emparchado corazón que aunque sufrió hasta aquí tantas peripecias en canchas y quirófanos, jamás vio desteñir lo tres colores que lo distinguen, el azul, el blanco y el negro. Casualmente los de Almagro, los colores de un cuadro grande.

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