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Política
10 | 12 | 2015
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El meteórico camino de Macri a la presidencia

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Apenas doce años le llevaron a Mauricio Macri llegar al objetivo que se había trazado al desembarcar en la política. La campaña para la presidencia demandó dos años de dedicación, con especial atención al Conurbano.

El meteórico camino de Macri a la presidencia
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Cuando Mauricio Macri se presentó para competir por la presidencia de Boca, desde la política no hubo dudas: el grupo SOCMA planeaba proyectar al heredero hacia ese terreno, con la intención de hipotética de llevarlo en el futuro a la presidencia de la Nación.

Quienes conocían la intimidad familiar descartaban de plano ese proyecto empresarial. Se sabe que Franco Macri se molestó porque su hijo desatendiera sus deberes en el grupo y fuera a ocuparse de un club de fútbol.

Padre e hijo vivieron siempre una suerte de competencia personal que perduró en el tiempo, al punto tal que el padre se mostrara kirchnerista cuando su hijo era uno de los principales opositores. Recién hace pocos días se le escuchó un comentario laudatorio hacia la carrera de su hijo. "Nunca pensé que a los 85 años sería el padre del Presidente", dijo, priorizando hablar de sí mismo. Un psicólogo ahí...

Mauricio Macri ganó la presidencia de Boca en su primer intento, pero recién en el tercer año al frente del club obtuvo el primer campeonato, e inició una carrera exitosa que fue conocida como la época de oro xeneize. Atento a ese éxito, Eduardo Duhalde lo tentó en 2002 para pasar a la política y ser candidato presidencial, cuando el entonces presidente interino buscaba una figura a la cual auspiciar para hacerle frente en las presidenciales a Carlos Menem. Conocedor de sus limitaciones, Macri desechó el convite y comenzó desde las inferiores: fundó un partido en 2003, Compromiso para el Cambio, con el que compitió ese año por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, acompañado por Horacio Rodríguez Larreta.

Ganaron la primera vuelta, pero perdieron el balotaje con Aníbal Ibarra. Dos años después se unió a Ricardo López Murphy, líder de Recrear para el Crecimiento, y fusionaron sus partidos, naciendo Propuesta Republicana, que el publicista Ernesto Savaglio sintetizó como en el vocablo PRO. Ese mismo año compitieron en las legislativas que Mauricio Macri ganó en la Ciudad, transformándose en diputado nacional.

En 2007, ya junto a Gabriela Michetti, ganó la Ciudad en doble vuelta. En solo cuatro años de vida, su partido se había impuesto en cuatro de las cinco elecciones en las que había competido. Fue en 2009 cuando comenzó a jugar más allá de la Capital Federal, al recrear una exitosa alianza con Francisco de Narváez y Felipe Solá, que derrotó nada menos que a Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires.

Pero ese éxito no perduró en el tiempo por las aspiraciones personales de cada uno de sus protagonistas, que quedaron todos peleados entre sí. En 2011, fallecido Néstor Kirchner, Jaime Durán Barba convenció a Macri de desistir de sus aspiraciones presidenciales, pues no había manera -le dijo- de vencer a una viuda en esas elecciones, y el jefe de Gobierno porteño fue entonces por la reelección, ahora en compañía de María Eugenia Vidal.

En 2013, el kirchnerismo nuevamente estaba en riesgo de perder una elección legislativa, pero el macrismo no encontraba una figura para postular en la provincia de Buenos Aires, al punto tal que muchos sugirieron que lo hiciera el propio Macri, tandilense de nacimiento. Demasiado riesgo. Prosperó entonces un acuerdo con Sergio Massa, por el cual el PRO sumó a varios miembros de la lista para diputados, como así también los intendentes con los que tenía acuerdos, varios de los cuales ya no volvieron. El triunfo del Frente Renovador fue celebrado sobre todo por su aporte contra un eventual intento de reforma constitucional, pero sumó a su líder a la carrera presidencial venidera. Ergo, otro competidor.

Ya sin reelección porteña, Mauricio Macri dejó claro que ahora sí iría por la presidencia de la Nación, y comenzó a recorrer el país. Fundamentalmente el Conurbano, madre de todas las victorias electorales.

DIARIO POPULAR fue testigo de una de esas primeras recorridas, el sábado 10 de mayo de 2014, cuando Macri hizo pie en Moreno, Merlo y Lomas de Zamora. El rasgo notorio de la visita era su clara identificación con Boca Juniors; muy pocos lo reconocían como el gobernante de la Ciudad de Buenos Aires, mucho menos con un aspirante presidencial. Ese fue el lanzamiento formal de la campaña en el Conurbano, y mientras Macri recorría ese sábado esas localidades, María Eugenia Vidal y Néstor Grindetti hacían lo propio en Lanús, Guillermo Montenegro en San Isidro, Jorge Macri en Escobar y Diego Santilli en Pilar.

El líder del PRO hablaba de estar "cerca de la gente", de "escuchar a los vecinos", pero la gran mayoría de los comentarios que se escuchaban en torno suyo tenían que ver con su paso por Boca. De hecho, lo primero que escuchó fue el pedido de que volviera al club. "Sacalo a Bianchi", le gritaron también en días en que el Virrey hacía agua en su segundo período xeneize; "aguante Boca". Mientras el jefe de Gobierno avanzaba rodeado de gente (no mucha), este cronista escuchó a una mujer reflexionar en voz bien alta, para que la escucharan: "En Capital hizo un montón, así que tan malo no debe ser". Pero más adelante, de nuevo la referencia deportiva: ¿Quién es, preguntó un chico, recibiendo como respuesta de su padre: "El que era presidente de Boca".

Todavía lejos de las elecciones, las recorridas se reiteraban periódicamente, y DIARIO POPULAR asistió a otras: el número de gente era más importante en septiembre de 2014, al hacer pie en territorio massista. Y las referencias deportivas eran menos. Pero los propios periodistas le sacaban el tema, y él advertía que ser presidente de un club "es mucho más difícil que la política, demanda más".

Las encuestas comenzaron a darlo bien posicionado hacia fin de año, pero él advertía que se conformaba con estar de momento entre los tres primeros, pues llegar al primer lugar con demasiada antelación tenía el riesgo de convertirlo en blanco de las críticas de sus adversarios y lo más probable era luego descender. Coqueteó con el primer lugar en el verano de 2015, luego de la muerte de Nisman, pero su carencia seguía siendo la falta de territorialidad. Y además el voto no peronista que lo beneficiaba se repartía con UNEN. Elisa Carrió hizo entonces su aporte al abandonar ese frente y sorprendió al mundo político al proponer asociarse con Macri. Ernesto Sanz comenzó a maniobrar en ese sentido y dio el gran golpe al imponer su propuesta de alianza en la Convención Radical de Gualeguaychú. Una buena parte de la presidencia que está por asumir se la debe a ese éxito.

Paralelamente Macri sumó a Carlos Reutemann, que hasta entonces venía coqueteando con el Frente Renovador, que acusó ese impacto y -más todavía- la decisión radical. La erosión de ese partido fue clave en la construcción de Cambiemos, que rehuyó una y otra vez un acuerdo electoral. A instancias de Durán Barba y Marcos Peña, se descartó competir en una interna abierta y hasta un acuerdo que hubiera integrado a Massa como candidato a gobernador. El "círculo rojo" se lo quería comer por esos días a Macri, por haber desatendido semejante posibilidad.

Sumó un éxito personal de resonancia cuando su candidato Rodríguez Larreta venció a Gabriela Michetti en las PASO, pero comenzó a perder fuerza cuando Miguel del Sel no pudo ganar en Santa Fe, cuando la alianza amplia que había hecho en Córdoba tampoco tuvo éxito, y cuando ganó con susto el balotaje en la Ciudad. De yapa, ese día fue el del cambio de discurso de Macri, cuando habló de mantener las empresas públicas en manos del Estado, mantener planes sociales, Aerolíneas y las jubilaciones. Se lo criticó duro y quedó seriamente expuesto a desperfilar su campaña.

En las PASO logró cumplir el objetivo de salir segundo, con la idea de que en octubre se repartirían con Scioli los votos de Massa. Pero el líder del FR resistió en la primera vuelta, aunque no le alcanzó para desbancar a Macri. Mas lo benefició, conteniendo un voto que podría haber ido al FpV haciéndolo ganar en primera vuelta.

Macri llegó así al balotaje que perseguía y se convirtió ahora sí en el candidato a demonizar por su rival. Para entonces, había logrado hacer del PRO algo más que un partido distrital, pues al imponerse en la inexpugnable provincia de Buenos Aires. El resto, es tan reciente que no es historia: es presente.

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