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Viva la pesca
17 | 12 | 2015
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Poca navegación y grandes emociones en el Riopla

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Partiendo del Club Belgrano y con apenas 15 minutos de marcha en lancha, estamos en zona de pesca para lograr muy buenas carpas y bogas, y el plato fuerte de tremendos dorados, con carnada natural.

Poca navegación y grandes emociones en el Riopla
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Agredido como pocos, generoso como ninguno. Así es el Río de la Plata, usado a la vez como fuente de agua para millones de ciudadanos argentinos, y como cloaca de desperdicios para nuestros desechos. Aun así, bajo la superficie, nos sigue entregando un mensaje de vida. En esto reflexionábamos al volver la última semana de una pesca frente a las tomas de agua que están cerquita de costanera Norte, y de trabajar también la franja que está frente a Parque de los Niños a unos 300 metros de la costa. Varias carpas, algunas bien grandes, y dorados de notables tamaños, pueblan estas aguas por estos días. A pocos metros de arroyos de aguas negras como el Medrano...

La salida desde el Club Belgrano la hicimos con el guía Miguel Mendoza, que con su pequeña lancha de 4 metros y monedas permite que dos pescadores pesquen cómodos a dos cañas: tirando una con cola de bagre para el dorado, mientras con otra puede apuntar a bogas o carpas para entretenerse.

La navegación desde el punto de salida, en Vicente López, es breve. Sólo 15 minutos nos separan de estar tirando líneas al agua. Los primeros intentos, claro está, son con línea de variada para sacar algunos bagres amarillos y tirar luego los aparejos doraderos, consistentes en un leader, plomito pasante de 15 gramos y anzuelo número 10/0. Las cañas que usamos son las Tech Osaka, en tanto los reeles fueron Shimano Corsair, siempre con multifilamento de 40 libras Power Pro.

Conseguidos los bagres, junto a nuestro ocasional compañero Gustavo de la Asociación Argentina de Pesca, pusimos a "trabajar" las doraderas mientras nos dedicamos a carpear y boguear.

Mientras Mendoza orientó sus intentos a las bogas con masa y salamín, yo me dediqué a carpear con una masa casera que me anduvo de maravillas: logré cinco ejemplares menores y uno muy bueno que pasó los 5 kilos.

Finalmente, llegaron las emociones en la caña de Gustavo, que con un bagre amarillo apenas encarnado por la cola -sin matarlo para que tenga movilidad- logró el primer dorado de la jornada, un ejemplar de 3 kilos que dio una curiosa pelea sin saltos, buceando todo el tiempo hasta que estuvo arriba de la lancha.

En tanto, mientras las bogas se llamaron esta vez a silencio y las carpas mostraban su predominio absoluto en la zona, hubo otro compás de espera hasta que la chicharra volvió a sonar, esta vez en caña propia, con otro ejemplar de similar dimensión al anterior.

Las perspectivas son excelentes, pues en esta franja costera a tan pocos metros de la costa, se han logrado de 7 kilos recientemente. Estamos hablando de una pesca en una profundidad de 2 a 3 metros, según la crecida del río en el día elegido, en donde la mejor marea para dorados será la bajante.

Pero volviendo a la reflexión inicial, nos seguimos complaciendo de que -pese a tanto destrato- el querido Riopla nos siga dando tan buenas pescas a sólo minutos de la gran ciudad. Y lo mejor de todo es que la fiesta recién empieza. Queda toda la temporada por delante.



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