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20 | 12 | 2015
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Jey Mammon: “Busco erradicar la culpa”

Sergio Pjaseczny
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Por Sergio Pjaseczny


Dice que no siente que deba pedir perdón por pecado alguno, pero que tampoco está en condiciones de tirar la primera piedra. Opina que no se puede estar bien con dios y con el diablo y que lo difícil es identificar quien es quien

Jey Mammon: “Busco erradicar la culpa”
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No cree en la perpetuidad de los malos momentos ni en la fugacidad de la felicidad. Piensa que su principal problema es, precisamente, tener muchos problemas. No se guía por las apariencias e intenta erradicar de su vida el sentimiento de culpa. Lleva un Abel y un Caín dentro suyo y sabe mantener el equilibrio cada vez que camina sobre una cuerda floja. Responde Jey Mammon, un actor al que no lo devoró el personaje que forjó.

l ¿Por qué los buenos momentos duran poco y los malos parecen eternos?

-No creo que sea así. Pienso que la intensidad tiene que ver con la calidad de cada momento. Es uno quien le asigna el valor al tiempo.

l ¿Qué le dice la voz de la experiencia?

-Cuando la escucho, me dice que no pierda la esencia.

l ¿Cuál cree que es su principal problema?

-Tener muchos problemas (risas).

l ¿Qué hace para mantenerse en forma?

-En realidad, estoy en forma de redondel (risas). El año pasado, dejé el cigarrillo y, por una cuestión de salud, tomé las riendas del asunto para no subir de peso y transformarme en una piñata porque, en cualquier momento, puedo explotar (risas). l Las apariencias, ¿engañan siempre?

-No siempre. Si uno está atento, no te engañan.

      mammon



l ¿Por qué pecados pediría perdón?


-Por ninguno. Intento erradicar el sentimiento de culpa.

l ¿Está libre de pecados como para arrojar la primera piedra?

-Yo no puedo tirar ni una piedrita, porque me van a decir: "Che, vos, ¿qué hacés? Guardá la mano" (risas).

l ¿Se puede estar bien con Dios y con el diablo?

-Lo difícil es identificar quién es Dios y quién es el diablo, pero no se puede estar bien con los dos.

l ¿Qué reflexión le merece el dicho que sentencia: "La religión es el opio de los pueblos"?

-La religión puede llegar a ser el opio de alguien, pero eso depende de cada uno. Yo soy muy respetuoso de la fe que profesa cada persona. Considero que lo institucional tiende a corromper la esencia de la fe o del encuentro personal y comunitario de la persona con su Dios.

l ¿En qué aspectos de su vida se siente Abel y en cuáles Caín?

-Creo que todos somos un poco Abel y un poco Caín. Nadie escapa a esa regla, porque uno no es del todo bueno ni del todo malo.

l Alguna vez, ¿caminó sobre una cuerda floja?

-Cada vez que encaro un proyecto o un desafío, tengo la sensación de caminar sobre una cuerda floja y eso me gusta. Creo que la cuerda floja es un sinfín eterno.

      mamon

l ¿El tiempo cura todas las heridas?

-El tiempo lo que hace es reducir la herida, pero si uno no trabaja por eso, la herida puede seguir abierta. También es cierto que hay heridas que son tan grandes que, a veces, el tiempo no las cura.

l ¿En qué siente que anda a la deriva?

-Hasta ahora no me di cuenta, necesito que alguien me lo marque (risas).

l ¿Con qué no se jode?

-Es difícil. Partiendo de la base de que el humor no se explica, siento que no debería tener límites. Sin embargo, creo que lo que atenta contra el dolor personal, cuando a alguien algo le hace mal, así sea un chiste, me parece que ése es un límite. De todos modos, eso tiene que ser algo justificado, ya que el humor siempre va a salpicar a alguien.

l ¿Qué lo hace pensar que su vida puede ser mejor?

-No me la imagino mejor. No soy muy de proyectar mejoras. Dejo que la vida me sorprenda. No perder el norte sería mi búsqueda de estar mejor todo el tiempo.

l ¿Se siente de vuelta de algo?

-Siempre estoy yendo, nunca llego.

l En lo suyo, ¿lo difícil es llegar o mantenerse?

-En mi caso, lo difícil es saber qué hacer. Yo no busco llegar a ningún lado, sino seguir yendo. Por lo tanto, lo difícil es mantenerme.

l ¿A qué universos impensados lo llevó su vocación?

-Yo pensaba que mi vida no iba a cambiar y si bien no dejé de hacer nada de lo que hacía, la realidad es que cuando muchos te conocen te sentís observado y, aunque no quieras, eso te modifica un poco. Es sólo comprobar que existe un estado de observación permanente del que no reniego. Eso me hace pensar que no todo es igual que antes.

l ¿Quién es Jey Mammon?

-Un personaje. Yo soy una persona que se llama Juan, nombre que figura en el documento y no puede ni quiere cambiarlo, porque no reniego de eso. Jey es el personaje y Juan es la persona.

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