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Internacionales
19 | 12 | 2015
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Elecciones en España con dudas y sin un claro favorito

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Por primera vez, a las opciones tradicionales del Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se suman con posibilidades las nuevas fuerzas, Podemos y Ciudadanos.

Elecciones en España con dudas y sin un claro favorito
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Cuatro nombres con perfiles bien diferenciados

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, es un hombre tranquilo, poco carismático, que se define como 'normal', pero que tiene una sorprendente capacidad de resistencia, cualidad que le ha permitido llegar a su cuarta cita con las urnas a la cabeza en las encuestas tras pilotear la peor crisis económica en décadas.

Tras una larga carrera política que comenzó en 1981 cuando fue elegido diputado en el Parlamento de Galicia, e incluye cinco ministerios, el líder del Partido Popular (PP) llegó a la presidencia del gobierno de España hace cuatro años y ahora confía en obtener la reelección.

Abogado de profesión y ex campeón juvenil de natación, Albert Rivera se hizo conocido en 2006 con su partido Ciudadanos con el primer desnudo de la política española en un cartel electoral. Diez años después, aspira a presidir el gobierno de España convertido en el 'líder del centro' que puede ser la llave y mover los hilos del futuro Ejecutivo.

Rivera, con 36 años recién cumplidos (15 de noviembre de 1979), afronta las elecciones generales del domingo como el político mejor valorado por los españoles e incluso ha conseguido que los medios se refieran a él como 'el nuevo Suárez de la política española', por el ex presidente de la Transición Adolfo Suárez, ícono del centrismo español.

Atractivo, seguro de sí mismo, Pedro Sánchez sorprendió con un estilo estadounidense al presentarse como el líder renovador empañado en la difícil misión de recuperar el poder para un denostado Partido Socialista (PSOE), batallando a la vez con los conservadores y partidos emergentes que aspiran a ocupar su espacio electoral.

Pablo Iglesias es el joven que rompió todos los esquemas de la política española, el líder del siglo XXI forjado en la televisión y las redes sociales que se convirtió en la esperanza de indignados, disconformes y perdedores de la crisis económica que sacudió España en los último cuatro años.

Politólogo de 37 años, Iglesias es el candidato a la presidencia del gobierno español por el partido Podemos, la fuerza de izquierdas que nació del movimiento de los indignados o 15M, que en mayor de 2011 tomó las plazas de España reclamando un cambio político y social. 

Los españoles votan hoy en las elecciones generales más abiertas de la democracia, a las que el líder conservador y aspirante a la reelección, Mariano Rajoy, llega con ventaja pero con los socialistas y los nuevos partidos Ciudadanos y Podemos al asecho, anticipando un escenario inédito sin mayorías claras que obligará a negociar pactos.

Cuatro años después de haber dado la mayoría absoluta al Partido Popular (PP) de Rajoy en unos comicios marcados por una fuerte presión de los mercados que situó a España al borde del rescate, unos 36,5 millones electores podrán decidir si avalan la gestión del líder conservador, que implementó un duro ajuste, u optan por un cambio.

Y por primera vez en más de tres décadas, las opciones no se limitan a elegir entre el PP y su tradicional rival, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se alternaron en el poder desde el fin de la transición democrática.

En los últimos dos años, al calor del descontento social por los recortes y los escándalos de corrupción que salpican principalmente al PP, emergieron dos nuevas fuerzas, Podemos (izquierda) y Ciudadanos (liberal), que están en condiciones de dinamitar el bipartidismo español y de imprimir un cambio generacional y de estilo a la política española.

Los sondeos otorgan la victoria al PP del veterano Rajoy, de 60 años, aunque con menos del 30% de los votos y entre 120 diputados en un parlamento de 350, lejos de la cómoda mayoría absoluta (186) que disfrutaba desde finales de 2011.

Detrás se sitúa el economista Pedro Sánchez, de 43 años, quien se presenta como la renovación del socialismo español, mientras Albert Rivera, el joven abogado de 36 años candidato de Ciudadanos, y Pablo Iglesias, el politólogo de 37 años que lidera Podemos, se encuentran prácticamente empatados en el tercer lugar.

Ante un escenario tan incierto, sin mayorías amplias, con cuatro partidos peleando cabeza a cabeza por el voto y un elevado número de indecisos que llega al 41% -según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, público)- la movilización electoral resultará crucial, sobre todo para los emergentes.

Consenso

Lo que parece inevitable es que el día después de los comicios del 20D, en caso de resultar vencedor, Rajoy tendrá que buscar apoyos para conservar el poder y sacar adelante sus políticas.

Pero incluso si no consiguen la mayoría simple del Congreso, los conservadores corren el riesgo de ser desbancados por una coalición, puesto que el segundo partido estaría legitimado para buscar acuerdos con otras fuerzas, algo que nunca ocurrió a nivel estatal en España pero que es habitual en los municipios y gobiernos regionales.

Tras las elecciones de mayo, Ciudadanos y Podemos demostraron que pueden ser actores claves, pese a que entonces jugaron un papel secundario, salvo en Madrid y Barcelona donde dos iniciativas populares apoyadas por Iglesias obtuvieron victorias emblemáticas.

Un acuerdo con Ciudadanos le permitió al PP seguir gobernando en la regional de Madrid, mientras esta misma fuerza dio su apoyo a los socialistas en Andalucía.

Rivera asegura ahora que si no vence en los comicios no entrará en ninguna coalición ni apoyará a la investidura del candidato del PP ni del PSOE, si bien al mismo tiempo dice ser el único candidato 'de centro' capaz de llegar a acuerdos.

'Apoyar al PP o PSOE sería defraudar a la gente. No hemos llegado hasta aquí para que todo siga igual', subrayó en campaña Rivera, quien enarbola la bandera de la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción.


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