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Opinión
19 | 12 | 2015
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Las razones ocultas del decreto de la discordia

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Las demandas del peronismo en el Senado, el recelo respecto del presidente de la Corte y su rechazo a una ampliación. Los ejes económicos tras el levantamiento del cepo.

Las buenas noticias de a una, las malas todas juntas, es la recomendación que suele hacérsele a cada nuevo gobernante, y que como tal -dicen- recibió Mauricio Macri. Convengamos que arrancó de esa manera: sucesión de reuniones con sus rivales en las elecciones el primer día de mandato, y un inédito almuerzo con todos los gobernadores en Olivos el sábado. Y tras el descanso dominical, arrancó el lunes de su primera semana completa de gobierno anunciando bien temprano el levantamiento de las retenciones al campo, una de las promesas emblemáticas de su campaña. Luego, contradiciendo la sugerencia de morigerar las buenas noticias, confirmó la caída del Memorándum con Irán y por la tarde le sacó las retenciones también a la industria.

Pero tantas buenas noticias quedaron opacadas por la mala del día, al conocerse la imposición por decreto de dos jueces 'en comisión' para integrar la Corte Suprema. Y terminó siendo el titular principal del día siguiente y la primera gran polémica de la gestión macrista.

¿Qué necesidad llevó a deshacer de un plumazo la auspiciosa construcción que había edificado desde su discurso contemporizador pronunciado en el Congreso? Circularon muchísimas explicaciones desde ese día, entre ellas un tuit que resumió en 140 caracteres un razonamiento aceptable: 'Macri gobernó los primeros tres días para diferenciarse de Cristina, y el cuarto para diferenciarse de De la Rúa'. Tal vez.

Veamos algunas de las versiones que circularon, todas con asidero. El Presidente quedó muy impresionado por el fallo de la Corte Suprema que, inmediatamente después del balotaje, le concedió a tres provincias la restitución del 15% retenido para el área previsional. Muy molesto con Ricardo Lorenzetti sobre todo, no habría querido dejarle tanto poder a una Corte reducida a tres miembros.

Amén de la señal para el Poder Judicial, la muestra de autoridad pareció estar dirigida hacia el peronismo del Senado. Pero de ser así no se entiende, cuando la situación parecía estar encaminada a partir de la negociación con los gobernadores, clave para el macrismo en su relación con el Congreso. Lo dijo en la semana el presidente de la Cámara de Diputados -operador número 1 de Mauricio Macri-, Emilio Monzó, quien atribuyó a los mandatarios provinciales la responsabilidad de que 'esta administración pueda tener éxito', y citó al 'déficit' del Estado nacional y los estados provinciales como factor común que une a ambos.

Lo cierto es que a los que unificó ese DNU de Macri fue al Frente para la Victoria en ambas cámaras. Cuando en el oficialismo cuentan los días para ver cómo comienzan a profundizarse las grietas en el otrora kirchnerismo, lo que vieron a partir del lunes por la noche fue cómo se unía la oposición más dura que tiene el gobierno tras el elemento aglutinante que le había regalado el Ejecutivo.

Una alta fuente del macrismo en el Senado confirmó a DIARIO POPULAR que la reacción oficial había sido en respuesta a las presiones esbozadas en las primeras negociaciones de parte del bloque FpV en el Senado. Según pudo saberse, Miguel Angel Pichetto pide ampliar la Corte a 7 miembros, para tener la posibilidad así de colar nombres. La propuesta comenzó a ser manejada después de las PASO por todo el peronismo en el Senado, incluido el Federal, que encabeza Adolfo Rodríguez Saá. El Presidente no quiere ampliar el Tribunal Superior, pero menos lo desea Lorenzetti, cuya influencia claramente se vería mermada ante una mayor cantidad de integrantes.

¿Qué hará Macri entonces? 'El Presidente no tiene en agenda ese tema por ahora, pero puede ser parte de una negociación', confió la encumbrada fuente, que reconoció que la mayoría del Senado tiene al oficialismo 'un poco condicionado' y como consecuencia 'todo dependerá de la voluntad de diálogo de parte del FpV'.

Confirmó también que la Corte no quiere ampliar su cantidad de miembros, pero hay tres actores en juego que deberán consensuar. Una alternativa de negociación podría ser que Macri decidiera sacrificar uno de los dos nombres que presentó, cediendo un lugar al peronismo. Podría ser también que avanzara con sus dos postulantes y abriera la posibilidad de una ampliación, pero alguien sugirió que en ese caso Lorenzetti podría renunciar, generando una crisis impensada.

Como sea, debería haber un acuerdo para febrero, fecha en la cual el Presidente acordó que asuman los nuevos miembros. Pero el FpV insiste en que, si juran antes de contar con el aval del Senado, luego no los votarán. No se descartaba este fin de semana que Macri reviera el tema y acordara llamar a extraordinarias para zanjar la situación.

El no llamado a extraordinarias fue una recomendación que le hicieron llegar al gobierno sus socios radicales de la Cámara baja. Según confió a DIARIO POPULAR una alta fuente del bloque de la UCR, le sugirieron a Emilio Monzó no arriesgarse a sesionar sin tener antes cabal conciencia de los números con los que cuentan, habida cuenta de que sería muy grave para la nueva administración fracasar de entrada en alguna de las leyes que vaya a proponer. Por eso se decidió aprovechar el receso del verano para apelar a todos los decretos que necesiten, sin tomar riesgos innecesarios. Ya tendrán que lidiar a partir de marzo con dos cámaras en las que tendrán que hacer malabares.

Un detalle menor, pero para tener en cuenta: los diputados del FpV insistieron ante sus pares del Senado para armar un comunicado conjunto contra el decreto sobre la Corte, pero Pichetto y compañía no quisieron y cada uno hizo el suyo.

Amén del ruido que aportó la designación de jueces para la Corte, el gobierno celebró los buenos resultados obtenidos tras la eliminación del cepo. La batería de críticas lanzadas por el FpV por la devaluación y sus consecuencias era parte de lo esperado, que por ahora no genera adhesión más allá de los límites del kirchnerismo duro. Será clave en esta batalla que ha emprendido el equipo económico que la liberación del cepo no impacte de lleno en los precios, habida cuenta de que ya habían subido preventivamente suponiendo incluso un valor más alto para el dólar.

El eje principal de la economía pasa por lograr un pacto social para morigerar el impacto de lo que viene -aumentos de tarifas sobre todo, para el mes de enero-, frenar el déficit fiscal que en la actualidad alcanza 7 puntos del PBI, y fundamentalmente contener la inflación, clave para evitar que el sacrificio que implica esta devaluación caiga en saco roto.

Mientras tanto, otra prueba de fuego que deberá pasar esta administración en los próximos días es tener unas fiestas en paz, sin los consabidos incidentes que suelen orquestarse a fin de año. Se han tomado todos los recaudos y más, habiéndose dialogado con todas las organizaciones sociales para contener eventuales desbordes. Así lo confirmó a este medio una autoridad de la seguridad en la provincia de Buenos Aires, que garantizó que 'no habrá problemas', en referencia a eventuales saqueos, pero admitió eso sí un desvelo extra: 'Lo que me preocupan son los cortes de energía', que sacan a la calle a los vecinos damnificados.


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