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Política
23 | 12 | 2015
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Cuál es el costo fiscal de las medidas anunciadas por Macri

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Si bien el gobierno de Mauricio Macri tiene como premisa reducir el elevado déficit fiscal, las primeras medidas anunciadas tienen un costo para el Estado de alrededor de 44.173 millones de pesos.

Cuál es el costo fiscal de las medidas anunciadas por Macri
Crédito: Juan Roleri / Télam.
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Entonces futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña anticipó a los medios una semana antes de asumir que serían tantas las noticias que el gobierno de Mauricio Macri anunciaría a partir de su asunción, que no darían abasto para publicarlas o difundirlas. Dependen los días, pero por cierto que no mintió. Pero ese es un tema de los medios.

La preocupación de los gobernantes no necesariamente pasa por cómo brindar buenas o malas noticias, sino por impulsar medidas con la expectativa de obtener los mejores resultados.

Pasó con la liberación del cepo al dólar, ese que Mauricio Macri anticipó una y otra vez en campaña que liberaría el primer día de su gestión, aunque en vísperas del 10 de diciembre pisó el freno, pero finalmente terminó unificando el mercado de cambios antes de cumplir una semana. Y no de manera gradual, para sorpresa de no pocos economistas que tenían dudas. Aun más, con resultados positivos: no estalló el sistema financiero por los aires, ni el dólar escaló a los 20 pesos, ni el Banco Central pasó momentos de zozobra por tener que salir a oficiar de bombero.

Pero son apenas 5 minutos de un largo partido. La etapa siguiente pasa ahora por los precios, que ya habían escalado antes de la devaluación, y lo siguieron haciendo una vez concretada la misma. Y aunque la depreciación del peso fue más moderada de lo que se preveía, los precios no volvieron a su cauce. Es ahí donde se habla de un "acuerdo social amplio" con empresarios y sindicalistas, que se buscará en el verano, de cara al inicio de las paritarias en marzo.

En este marco, el presidente Mauricio Macri ha reafirmado la decisión de bajar la inflación a un dígito en el término de dos años. Lo había dicho en la campaña, diferenciándose de sus rivales, más moderados en ese tipo de promesas. Por ser parte de un oficialismo refractario a hablar de la inflación, Daniel Scioli no hacía hincapié en ese tema, mientras que Sergio Massa calculaba cuatro años para ponerla en caja.

Habrá que ver si Macri es tan preciso en este cálculo como lo fue con el cepo, pero lo cierto es que se trata de un camino aun más intrincado, y donde las cosas no dependen solo de un acuerdo de precios.

Propios y extraños alertan sobre un alarmante nivel de déficit fiscal, tema clave para buscar una baja inflacionaria. Según se estima, el año cerrará con un déficit superior al 7% del PBI, nivel récord que casi triplica al del año anterior, y duplica lo estipulado en el presupuesto del presente año. Por eso el equipo económico deberá instrumentar las medidas necesarias para compensar esa situación si pretende enfrentar con posibilidades concretas el fantasma de la inflación. La duda, ya planteada entre los candidatos durante la campaña, es si el método indicado es shock o gradualismo.

Amén de lo que se decida, las primeras medidas implican un costo fiscal extra. Tan es así que con las medidas implementadas por esta administración en sus primeros diez días, el déficit es aun superior al que dejó Axel Kicillof.

En efecto, las concesiones hechas por el gobierno implican un costo fiscal que va en el sentido contrario de la reducción del rojo. Pero los buenos deseos a veces se contraponen con las urgencias, las demandas y, sobre todo, la realidad. Tan es así que aun antes de asumir, el presidente Mauricio Macri anticipó que la reducción del pago de Ganancias debería esperar al año siguiente. Y si bien la promesa era la de subir el mínimo no imponible ni bien tuvieran una cabal idea de lo que encontrarían al asumir, el solo hecho de no impulsar una exención sobre el aguinaldo -que era la única concesión que solía hacer el gobierno anterior- generó un ruido tal que el presidente electo tuvo que dar marcha atrás y anunciar a través de su cuenta de Facebook que "todos aquellos asalariados en relación de dependencia cuyos ingresos brutos sean inferiores al nuevo mínimo no imponible de $30.000 que propondremos se fije por ley, estarán exentos de tributar ganancias en el medio aguinaldo que recibirán en los próximos días". Y todavía no había asumido.

El costo fiscal de la medida implementada antes de asumir supera los mil millones de pesos, pero cuando la modificación se aplique sobre los asalariados de la cuarta categoría implicará un impacto fiscal de unos 17.269 millones de pesos anuales para el fisco.

Ya concretada su asunción, la primera medida económica anunciada por el presidente Macri fue la de reducir las retenciones a cereales y oleaginosas. El recorte, otra de las promesas que terminaron haciendo en la campaña hasta Daniel Scioli, implica un costo fiscal anual estimado en 23.604 millones de pesos, a un tipo de cambio de 14 pesos por dólar. Según un cálculo realizado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), el costo fiscal de la eliminación de los derechos de exportación a los productos agrarios podría representar, a valores de exportación de 2015, un impacto fiscal de 3.685 millones de dólares, lo que significa uno 2,5% de los ingresos tributarios totales del sector público nacional.

Las "buenas noticias" continuaron el lunes pasado, cuando se anunció una conferencia de prensa que tendría como objetivo hacer anuncios sobre la AUH. Si bien se especuló con una extensión del beneficio, se trató finalmente de un beneficio social de 400 pesos adicionales que, con motivo de las fiestas, percibirán todos los niños y embarazadas que reciben la Asignación Universal, y los jubilados que perciben la retribución mínima. El beneficio, que alcanzará a ocho millones de personas, representa una erogación fiscal de $3.3.00 millones de pesos. Eso sí: en la misma conferencia de prensa se ratificó la decisión de no pagar un bono de fin de año como reclaman los gremios, al menos en lo que hace a los trabajadores del Estado. Se verá si aquí Macri mantiene la decisión.

En el verano, en tanto, será el momento de las malas noticias, que comenzarán por la reducción de subsidios y el consiguiente aumento de tarifas.

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