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Boxeo
24 | 12 | 2015
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Falta un vidrio

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Castaño y TNT Maidana fueron nuevamente programados en USA, y ambos padecieron el mismo mal: supuestas lesiones en mano, o brazo. Uno en pelea (Castaño), que le impidió lucir, aunque ganó. El otro (TNT) días antes, y ni subió. ¿Coincidencia o ardid para tapar la realidad de un mal estado físico? El Truco, juego argentino por excelencia, si fuera deporte olímpico tendríamos el Oro asegurado.

Falta un vidrio
Foto:

Sólo Brian Castaño puede saber si fue cierta o no su lesión del viernes por la noche en su mano derecha, promediando el 2º round de su combate en el Palms Casino de Las Vegas frente al yanqui Aaron García. Brian Castaño y su núcleo íntimo, claro.

La cuestión es que a eso culparon por su poco satisfactoria labor, pese a haber triunfado por puntos en 8 vueltas ante un rival de 22 años y tan lento como la demora en subirse al ring de ambos para un choque que terminó casi a las 3 de la madrugada argentina, ya que su pelea fue flotante y la usaron como relleno de la velada, por si había un KO prematuro en las previas.

Sin embargo Castaño subió visiblemente excedido de su peso ideal, aunque cantaron 70,600, que a ojo de buen cubero tenían los subsidios incluidos.

Castaño en 70,600 corta un pelo al aire.

Por lo tanto, de movida sobrevoló la sospecha de que por algún lado había contrabando, y que se estaba jugando con la credibilidad del espectador, escondiendo índices o truchándolos, política de la que ya se abusó bastante por aquí en los últimos tiempos.

El "Ray Sugar" criollo anduvo mal, deslucido -aunque ganó con claridad-, pero pronto vino la versión de la lesión en su mano como excusa modelo. De allí que los mal pensados nos permitimos seguir dudando, deporte al que nos enseñaron a jugar a la fuerza.

El viejo truco de la lesión en la mano es un tradicional tute aquí, que se pone de moda cada tanto.

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Oh casualidad, por suerte esta vez la misma no fue ósea, lo que evita incómodos yesos, o puestas en escena que hacen peor a la excusa que a la realidad, aunque quizás todo fuera cierto, pero no al punto de impedirle pelear como sabe y se esperaba de él, acorde a una promesa del boxeo argentino.

En el juego del Truco hay formas de saber la verdad pagando para ver. En el boxeo, lamentablemente  no. Es creer o reventar, aunque uno cante mal adrede para distorsionar la realidad que se desea esconder.

No hablamos sólo del público, sino también de organizadores y promotores.

Si los promotores le creen, lo seguirán llamando a otras veladas con otros púgiles tal vez tan flojos como Aaron García, que menos mal que lo buscaron así, tan lento y cansino en su ataque, porque de haber sido un boxeador del montón, con las ventajas que Castaño dio -ya sea de físico o de su mano lesionada- lo ponían KO.

A este nivel, un mediano de manos respetables al que le dejan pegar, se hace un picnic con otro que espera 2:50 minutos por round para trabajar sólo 10 segundos y sacar 4 ó 5 manos desequilibrantes. Pero García no era de esos, a Dios gracias.

Si los promotores no le creen, habrá que trabajar bastante como para que vuelvan a llamarlo, y tal vez le echen directamente "la falta" con alguien más serio, a todo o nada. La paciencia tiene un límite, y más con un argentino, allá en USA.

Mientras tanto, la hace bien Castaño: cobra en dólares y gasta en pesos acá en Bs As. En cada excursión se traerá unas 15 ó 20 luquitas verdes, que le alcanzan para tirar unos meses hasta volver por la siguiente, en un par de presentaciones a media máquina por año, viajecito incluido.

Porque a diferencia del resto del "Team Maidana", Castaño entrena acá, en su gimnasio de La Matanza, con su padre y hermano.

No queda claro por qué no se le exige como al resto del "Team Maidana" quedarse y entrenar allá, para guantear con mejores sparrings y aprovechar la infraestructura cuan exigente medio yanqui, donde todo se hace a conciencia y seriedad, donde se progresa desde todos los aspectos y se forjan los grandes campeones, si es que se trata de una promesa tan importante.

Es que el progreso que se esperaba de él, que tenía que ver con lo físico –primeramente- y lo  boxístico luego, aún brilla por su ausencia. Está igual que antes, por no haber mejorado en nada, o incluso peor.


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Brian Castaño (Oficial): "Si hay un Titulo tiene que ser en #Superwelter""Fue un quilombo la ultima pelea, la previa...

Posted by Brian Castaño (Oficial) on miércoles, 23 de diciembre de 2015

Sí lo consiguió en lo económico, por ahora, por cobrar en dólares. Pero eso es un provecho por demás efímero, que le sirve solamente a Castaño y a nadie más, menos al boxeo argentino.

¿Le sirve a alguien -incluso allá en USA-, becar a un púgil argentino en un par de peleas anuales,  para hacer una changuita con los guantes, cada vez más aburguesado, cobrar la bolsa y traérsela para acá? ¿Cuánto tiempo más resistiría una situación así?

Analizamos esto en un contexto, donde otro que iba a ser de la partida como Fabián "TNT" Maidana –hermano del Chino-, a último momento se bajó, supuestamente por otra lesión en el brazo, en este caso una tendinitis.

Qué casualidad...

¿Epidemia?

Una epidemia sería raro, porque TNT en cambio sí trabaja allí en USA, y no sería demasiado lógico que se contagien a la distancia.

Pero lo de TNT, según las malas lenguas, los desconfiados y los "mala leche", fue un problema de exceso de peso. (Léase: mal entrenado también). Pero en su caso quizás era más indisimulable y por eso directamente ni subió. ¡Y eso que entrena en USA!

Si esto fue así, ¿culpa de quién es? ¿Del propio Maidana, de su DT Juan Ledesma, de ambos, de la organización que los nuclea, o de todos?

En todo el año en USA, TNT apenas hizo 3 peleas, a 6, 5 y 8 rounds. Las dos primeras con victorias antes del límite, la última por puntos. De mayor a menor.

Lo mismo que Castaño: 3 peleas, dos a 6 y una a 8, sólo la primera por KOT 1, y las otras por descalificación y puntos. Sentido decreciente, ante similar nivel de oposición.

Esto no es materia opinable, sino lo que se lee al bajar las cartas, donde está la hora de la verdad.

Lo que sí es opinable y nadie podrá saber -más que el protagonista-, es lo que había en las que quedaron ocultas dentro del mazo y nadie mostró, jugando a la ruleta rusa con el azar de que un día alguien más astuto se vaya a la pesca y los enganchen ciegos.

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