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26 | 12 | 2015
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Lisandro Filloy, un orgullo matemático para Quilmes

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Con 17 años, se consagró a nivel nacional y fue medalla de plata en los dos torneos más importantes dentro del ámbito continental. Pasión, constancia y muchas horas de entrenamiento, las claves con las que alcanzó el éxito.

Lisandro Filloy, un orgullo matemático para Quilmes
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Lisandro Filloy es sinónimo de matemática en las calles de Quilmes, ya que el joven que estudió en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús se consagró este año campeón nacional de las Olimpíadas, al tiempo que obtuvo sendas medallas de plata en competencias rioplatenses e iberoamericanas.

El joven de 17 años vive las ciencias exactas con pasión. "Siempre me gustó hacer cuentas y resolver problemas. Participo desde quinto grado de la Primaria y siempre me fue bien", señaló en diálogo con El Quilmeño, y aclaró que "a partir de ese día no paré de entrenar ni una semana, incluso en los veranos".

En tal sentido, resumió que "la preparación no es algo de un momento para otro, sino que es una larga etapa", aunque explicó que "a partir de ese esfuerzo y esa dedicación cerré el año siendo campeón nacional en el Nivel 3".

Lleno de éxitos


Filloy tuvo en este 2015 una recta final difícil de superar: fue medalla de plata en la 30ma. Olimpíada Iberoamericana, campeón en el certamen nacional que se realizó en Córdoba y otra vez obtuvo una presea plateada en la 24ta. Olimpíada Rioplatense. Es decir, que se mantuvo en el podio de las pruebas más prestigiosas del país y el continente, además de la mención de honor lograda en el Mundial de Tailandia.

Al respecto, el protagonista expresó: "Fue un punto de inflexión y bastante maduración en cuanto a mis exámenes. Pasé a ser mucho más eficiente y se vio reflejado". 

"Fueron los tres meses donde mejores resultados obtuve y fue bastante por este clic que hice en cuanto a madurar y pensar distinto como aprovechar el tiempo en las pruebas", confesó, mientras que aclaró: "Las pruebas siempre son muy circunstanciales, tienen que ver el momento, con los nervios. Por eso no se puede ser tan regular como un nadador o un velocista".

Al repasar todas estas aristas y evaluar la ecuación entre resultados, disfrute y tiempo invertido, Lisandro sostuvo: "Fueron experiencias increíbles y no me arrepiento ni un poco de todo esto. Fue una de las mejores decisiones y me cambió la vida para bien". 

"Es cierto que ocupa mucho tiempo, pero no dejé de hacer las cosas que me gustan. Juego al rugby y salgo con mis amigos los fines de semana, tampoco hay que resignar todo. Lo que tengo es este extra, que es dedicar gran parte de mi tiempo a esta pasión".

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