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Historias de vida
28 | 12 | 2015
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Marcelo, el jinete sin cabeza que cabalga sobre la locura

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Desde hace 35 años lucha contra una patología psiquiátrica que no le impide narrar sus vivencias y aferrarse a una musa real e imaginaria, a la vez que lo convoca a cumplir sus anhelos.

Marcelo, el jinete sin cabeza que cabalga sobre la locura
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Montado sobre palabras escritas a mano con letra nerviosa y despareja, Marcelo cabalga por el continente de hojas que se multiplican por decenas en carpetas donde las atesora para honrar la figura con la que se autodefine en uno de sus textos más logrados en eso de representar con crudeza su realidad, la de un jinete sin cabeza.

A sus 55 años, Marcelo Rodolfo Yugadar reparte sus horas en las tareas de laborterapia que tiene asignadas tres veces a la semana por recomendación médica, a escribir ante cada convocatoria de su inspiración desbordante y a compartir en la realidad y la imaginación, según sea el caso, la relación que lo une a una mujer convertida en musa de su producción literaria.

Desde hace 30 años enfrenta los efectos de una esquizofrenia paranoide, afección a la que ha logrado controlar con la medicación ajustada que respeta a rajatablas, y que contra toda lógica decretada por aquella patología le permite volcar criteriosamente en palabras sus pasiones, angustias y pesadillas.

Hasta aquí lleva publicados dos libros, 'Angela' y 'Pensé que la perdía',en los que se refiere a la compañera que lo ha asistido en los momentos más oscuros transitados entre tratamientos e internaciones en instituciones psiquiátricas.

"Mi esquizofrenia ha perdido el concepto de paranoide, he controlado el problema y aunque hay quienes afirman que con esa enfermedad no hay coherencia mental para escribir dos líneas seguidas, yo pude y mi temática es escribir desde la locura", disparó Marcelo a HISTORIAS DE VIDA.

"Por eso en mis libros digo que soy un jinete sin cabeza, porque los psicofármacos destruyeron mi cerebro pero aún tengo cabeza para expresar el sentimiento y eso es una milagro de Dios" subrayó en el departamento del barrio de Palermo en el que vive solo desde que Nélida, su mamá, falleció en 2003.

"Experimento a Dios porque vivo", aseveró Marcelo, quien en 1978 comenzó a estudiar ingeniería en la UBA. Fue dos años más tarde, después del Servicio Militar cumplido en el Hospital Militar Central, cuando se desató su patología a partir de una situación de la cual no quiere acordarse por haber sido la primera vez en que vivenció la opresión de sentirse perseguido.

Con el tiempo el problema se tornó más agudo, al punto que dejó los estudios de Ingeniería y no pudo continuar los de analista en sistemas que intentó en la UTN, etapa que coincide con los momentos más difíciles de la patología a la cual hoy cataloga como "residual".

Fue en una clínica en Palermo donde se trataba cuando en 2009 descubrió que tenía una vía para soltar emociones que aliviaran sus pesares. "Una terapista nos instaba a crear algo sobre el papel y al escuchar su propuesta, sentí que me estaba dando vida", puntualizó.

La elección creativa de Marcelo fue escribir vivencias y sentimientos y el resultado, en 2011, fue el libro 'Angela', de muy buena repercusión al extremo que ese logro lo alentó a escribir más adelante 'Pensé que la perdía', que se puede adquirir a través de www.autoreseditores.com.ar.

"Sigo escribiendo pero a decir verdad, necesito de una fuerte inspiración que por estos días no tengo", aclaró Marcelo que, crítico, asegura que el "caos mental" del que tanto habla las biblioteca psiquiátrica , en su caso, "suele ser muy productivo". Y con una estridente carcajada remata la chicana, satisfecho de cabalgar en sus dominios con la cabeza erguida.


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