sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Política
30 | 12 | 2015
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Tras la derrota, todos creen que habrá cambios en el PJ

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El balance electoral del Frente para la Victoria resultó negativo: perdió a nivel nacional y en su bastión de la Provincia de Buenos Aires. En abril vencen los mandatos y hay reacomodamientos.

Tras la derrota, todos creen que habrá cambios en el PJ
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El FpV cerró 2015 con importantes derrotas electorales ante la alianza Cambiemos que no lo inhibieron de mantener la primera minoría en el Congreso, en un clima interno signado por el debate sobre la continuidad de la conducción de la ex presidenta Cristina Fernández.

El balance del peronismo está indudablemente atravesado por cómo se resolvió el prolífico calendario electoral, en el que el FpV fue derrotado tanto a nivel nacional como en territorio bonaerense, su tradicional bastión.

María Eugenia Vidal, la candidata a gobernadora bonaerense por Cambiemos, se impuso en las elecciones generales del 25 de octubre ante el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández, en lo que significó uno de los golpes más duros y que prefiguraba el desenlace nacional del 22 de noviembre.

Luego de 28 años de administraciones peronistas, Vidal se consagró al derrotar a Fernández con el 39,49% de los votos, más de 4 puntos de diferencia sobre su oponente que consiguió el 35,18%.

En esas mismas elecciones generales, el candidato del FpV Daniel Scioli no consiguió pasar los 40 puntos y alzarse con una diferencia de más del 10% que le permitiera imponerse en primera vuelta a Mauricio Macri, lo que condujo al primer balotaje en la historia argentina. El resultado es por todos conocidos: Mauricio Macri resultó electo presidente, aunque por el estrecho margen de unos 680.000 votos.

A pesar de haber perdido 26 bancas, el FpV tendrá 95 diputados, que sumados a los partidos con los que realizó acuerdos, alcanzará unos 110. En tanto, en senadores tendrá 42 bancas propias (incluyendo a los representantes pampeanos), de un total de 72, por lo que cuenta con quórum propio.

El revés electoral provocó un cimbronazo interno dentro del peronismo. Los principales cuestionamientos partieron en su mayoría de mandatarios provinciales, aunque también se sumaron al reclamo de renovación dirigentes bonaerenses, como el titular del PJ bonaerense Fernando Espinoza o del mismísimo apoderado partidario Jorge Landau, quien analizó que "el resultado deberá implicar cambios, tanto en la fisonomía interna y externa del PJ como en la mecánica de la toma de decisiones".

Uno de los principales voceros de esta posición es el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que se mostró convencido en que "hay que democratizar nuestro partido y en esa democratización partidaria naturalmente cada uno ocupará el lugar que la gente quiera que ocupe".

Este sector propone que cuando venzan los actuales mandatos partidarios nacionales las nuevas autoridades surjan del voto directo de los afiliados. Sin embargo, los sectores más afines a Cristina Fernández defienden la continuidad de la ex mandataria al frente del FpV, e incluso desafían a los sectores más tradicionales del peronismo, reclamando una amplitud que exceda al propio PJ.

El diputado nacional Máximo Kirchner fue más explícito y sentenció: "Hay que hacer un FpV grande, que incorpore muchas más visiones, que trascienda las propias fronteras del peronismo, porque si no vamos a terminar en un partido chiquitito, que es lo que necesita este Gobierno que asumió".

En la actualidad, el PJ se encuentra presidido por el ex gobernador de Jujuy Eduardo Fellner y es secundado por el actual intendente de Resistencia Jorge Capitanich, un aliado de Cristina que suena como posible integrante de la cúpula partidaria.


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