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Opinión
30 | 12 | 2015
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Condena a un sistema de corrupción y descontrol

Gabriel Profiti
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Por Gabriel Profiti


Hasta esa tragedia, las formaciones eran viejas y el servicio pésimo, pese a los millones destinados a subsidiar a los concesionarios. El papel de los organismos encargados de supervisar la transparencia en el Estado.

Condena a un sistema de corrupción y descontrol
Schiavi y Jaime en el juicio por la Tragedia de Once
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El fallo de ayer no sólo distribuyó responsabilidades por la Tragedia de Once, sino que penalizó a un esquema de corrupción y descontrol en el Estado que ocasionó la muerte de 52 personas y heridas a 702.

Los jueces condenaron a dos ex secretarios de Transporte, a uno de los dueños de TBA y a otros directivos de la empresa que concesionaba el servicio de la Línea Sarmiento y Mitre. Pese a que el maquinista fue encontrado culpable, los tres primeros recibieron mayor pena porque justamente el razonamiento fue que la administración fraudulenta desembocó en tragedia.

Hasta que el "chapa 16" se estrelló contra la cabecera del andén número 2 de Once, las formaciones eran viejas y los pasajeros viajaban pésimo, aun cuando el Estado disponía de miles de millones de pesos en subsidios para los concesionarios desde que los ferrocarriles fueron privatizados en los 90.

El tribunal absolvió a los responsables de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) quizá porque entendió que la vista gorda al despilfarro fue promovida desde una instancia superior al organismo de control que se mantuvo anestesiado durante muchos años.

Las sanciones fueron para los ex secretarios de Transporte, Ricardo Jaime, un emblema de la corrupción de la última década, y Juan Pablo Schiavi, pero también los jueces pidieron investigar la responsabilidad del jefe de todos ellos, el ex ministro de Planificación Federal y gestor de la política ferroviaria hasta la tragedia, Julio De Vido.

La situación en la CNRT no fue aislada. El kirchnerismo se ocupó de debilitar a todos los organismos encargados de supervisar y garantizar transparencia en el Estado. Con el único que no pudo fue con la Auditoría General de la Nación que por ley debe ser conducida por la principal fuerza opositora en el Congreso.

Para los tiempos judiciales, el juicio y las condenas por la tercera tragedia ferroviaria más grave de la historia argentina corrieron de manera ágil, pero también es cierto que se precipitaron sobre el cambio de ciclo político.

Una muestra de esa rotación de vientos es que aquel trágico 22 de febrero de 2012,el juez Norberto Oyarbide favoreció a Jaime al rechazar la incorporación de correos incriminatorios como prueba en una de las causas de corrupción.

Ahora Jaime recibió su tercera condena, el mismo día en que Mauricio Macri fue sobreseído en dos causas, la de escuchas telefónicas y la que investigaba el accionar de la disuelta Unidad de Control del Espacio Público (UCEP).

En ese contexto, el fallo también es un mensaje para la nueva administración, justo en momentos en que se debate quién será el nuevo jefe de la AGN y una nueva agenda de transparencia. Ojalá signifique otro Nunca más.


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