sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Política
02 | 01 | 2016
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¿Una puesta en escena para generar más conmoción?

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


En menos de una semana, la Provincia sumó dos crisis políticas: una por el escape de tres condenados a perpetua, la otra por los diputados opositores que se negaron a aprobar el Presupuesto. Los escollos que promueve la ex presidenta.

¿Una puesta en escena para generar más conmoción?
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Transcurrida con éxito la salida del cepo, la consigna impartida desde Presidencia era evitar los desbordes que suelen acompañar los fines de año. Especial énfasis se puso en ese sentido en la provincia de Buenos Aires, cuyo ministro de Seguridad dio garantías de que no habría descontrol. Pero no hubo tiempo para celebrar el éxito de las medidas de prevención, porque sorprendió a todos la fuga de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez. Un escape que desnudó un nudo de complicidades que deberá desenmarañar la nueva administración para poder afirmarse con éxito en la gestión. Y que demostró que en la oceánica provincia de Buenos Aires las buenas intenciones no son suficientes, ni las muestras de amabilidad suelen ser sinceras.

Pudo haber habido un espejismo con algunas señales de colaboración esbozadas en la breve transición que llevaron a considerar posible el reciclaje de ciertas figuras, pero la realidad mostró después su rostro más impiadoso.

Ni la fuga de esos peligrosos delincuentes, ni la persecución, tuvieron ribetes cinematográficos. En tren de calificaciones, sería mejor pensar en un vodevil. De la manera como se resuelva esta crisis no dependerá la suerte de la administración Vidal, pero será un antecedente de un peso no menor que, en caso de no tener buenos resultados, la llevará a arrancar con menos diez. Lo mismo será para la gestión nacional, que pretende reflejarse en todo lo bueno que en la Provincia suceda, mas sufrirá en consecuencia con todas sus adversidades.

Pero la fuga no fue la única crisis con la que debió lidiar la administración bonaerense, que sufrió su primer traspié legislativo al ver postergada la aprobación del Presupuesto. El kirchnerismo encontró en el nivel de endeudamiento requerido por la administración de María Eugenia Vidal el argumento para respaldar su postura, que endureció a partir de la presión ejercida por Cristina Fernández de Kirchner. El martes pasado, día en el que se esperaba que ambas cámaras bonaerenses aprobaran el Presupuesto 2016, se sabía por la tarde que el secretario general de La Cámpora, Andrés "Cuervo" Larroque, les había transmitido a los diputados del FpV la férrea postura de la ex mandataria. Más tarde el también camporista José Ottavis, presidente del bloque provincial, confirmó ante sus interlocutores macristas la misma información.

No es nueva la actitud hostil de la ex presidenta; se preparó para esto. Debió quedarles a todos claro cuando de su puño y letra surgieron las listas legislativas del Frente para la Victoria en todo el país, plagadas de integrantes de La Cámpora y dirigentes ultra cristinistas que son el núcleo duro que habita por ejemplo en la Cámara de Diputados, donde ese grupo monolítico supera en número incluso a todos los subbloques. Lo mismo pasó en la Legislatura bonaerense, donde Daniel Scioli nunca el ex gobernador pudo colar más de un par de nombres.

Es cierto que el kirchnerismo no se negó dar quórum para la aprobación del presupuesto bonaerense. En rigor, no hubiera podido hacer nada de habérselo propuesto, ya que la sumatoria de Cambiemos y el Frente Renovador aventaja a la bancada kirchnerista. El FpV se hizo fuerte entonces en la necesidad que tiene Vidal de conseguir un endeudamiento del orden de los 110 mil millones de pesos. Para eso, el gobierno bonaerense necesita reunir los dos tercios de los votos, cosa imposible sin un acuerdo político. A media tarde se daba por conseguido, pero el llamado de Cristina echó por tierra lo acordado.

De cara al futuro, las partes no están cerca de un acuerdo, pues el kirchnerismo está dispuesto a conceder menos de un tercio de lo requerido por Vidal, lo cual es inaceptable para Cambiemos, que apuesta todas sus fichas a realizar un sinfín de obras en la Provincia. Ese es el elemento con el que tratará de doblegar la resistencia kirchnerista, puesto que los intendentes del FpV necesitan también de las mismas, como así también asistencia provincial que no tendrán en caso de mantenerse la intransigencia opositora.

Si está difícil para Vidal avanzar a nivel legislativo, ni qué decir lo que tendrá que enfrentar Mauricio Macri, con una cámara totalmente adversa como es el Senado, aunque el núcleo duro del cristinismo habita Diputados. Allí están inusualmente activos los integrantes de la bancada que ahora conduce Héctor Recalde, que realizan no menos de dos conferencias de prensa por semana y que han encontrado en los DNU de Macri el elemento galvanizador que por ahora impide verificar las grietas que se descuenta surgirán, más temprano que tarde. Con el Congreso en receso, las escaramuzas se dan en los micrófonos, los tribunales y las comisiones. La única que se reunió hasta ahora fue la bicameral que debe encargarse de analizar los decretos, elemento que se sabía que usaría a destajo Macri en los primeros 90 días de gestión, aprovechando el tiempo de gracia del que gozan todos los presidentes y que el Parlamento no sesiona. La integración de esa comisión por parte del FpV fue dictada nombre por nombre por CFK desde el sur, y fue ella la que ordenó deshacer el acuerdo que repartía la presidencia de esa bicameral entre el oficialismo y la oposición, a razón de un año para cada uno, reduciendo esos plazos a seis meses. Cambiemos no aceptó y se cayó el acuerdo.

Algo similar ya había sucedido hace un par de años, pero entonces la bicameral quedó a cargo de los secretarios Diana Conti y Luis Naidenoff, justamente los mismos que ahora disputan la presidencia. En esa oportunidad la falta de acuerdo se saldó de esa manera; ahora la discusión quedó sin solución.

Con la obsesión de no mostrar signos de debilidad, el Presidente juega al límite de lo que le permiten la Constitución y las leyes, galvanizando como dijimos al FpV, y generando cierto escozor en propios y aliados. Pero es la manera como eligió pelear, convencido de que ese lenguaje es el que entiende el kirchnerismo, y la manera de no ser llevado por delante.

Lo hizo también al intentar quedarse con un cargo que era del kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura, imponiendo al diputado Pablo Tonelli, que ya recientemente sufrió una postergación cuando se descontaba que sería el presidente del bloque PRO, cosa que no sucedió. No tiene suerte Tonelli: ahora su asunción en la Magistratura fue frenada por amparos judiciales.

En tren de mostrar fortalezas, el gobierno nacional busca que la huida de los hermanos Lanatta y Marcelo Schillaci no afecte la imagen de Macri. Con la desconfianza típica que suele embargar a los gobernantes, que en este caso se justifica por los puntos oscuros del caso. Si ya fue extraña la fuga, no deja de llamar la atención que cuando se los imaginaba bien lejos, reaparecieran de madrugada en una ruta bonaerense, a una velocidad capaz de llamar la atención de cualquier retén policial, y mucho más que la hayan emprendido contra dos policías que no les habían pedido siquiera que se detuvieran.

Un allegado al Ministerio de Seguridad nacional confió a DIARIO POPULAR este fin de semana sus dudas, y -convencido de la existencia de un trasfondo político- no descartó que la balacera en una ruta perdida de Ranchos, con dos agentes gravemente heridos, haya sido una puesta en escena con el objeto de generar aún más conmoción y, ante la falta de resultados en la pesquisa, perjudicar más a los gobiernos provincial y nacional.

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