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03 | 01 | 2016
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¡Chicos al agua! Pero con mucha precaución

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Llega el calor y diversos juegos donde las ganas de refrescarse es protagonista, hecho que nos puede hacer perder de vista algunos riesgos. Bañeras, piscinas, tanques australianos, ríos, mar y otros lugares donde todos jugamos, ayudan al esparcimiento, pero siempre... con los ojos bien abiertos. Aquí, algunas recomendaciones.

¡Chicos al agua! Pero con mucha precaución
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Con el calor y las ganas de refrescarse, se abre la temporada de piletas de todos los tamaños y formas; hasta las bañeras en las casas se convierten en una opción para jugar en el agua. Mucha diversión para grandes y chicos, pero es fundamental tener mucho cuidado. Las tasas de fallecimiento por ahogamiento varían según la edad y el género, siendo los de mayor riesgo los niños pequeños y los adolescentes varones.

Los ahogamientos en menores de 5 años se producen sobre todo en piscinas particulares o de comunidades privadas y, en el caso de niños mayores, suelen estar ligados a actividades acuáticas de tipo lúdico en lagos, mar, ríos y canales, y en algunas ocasiones, asociadas al consumo de alcohol. Las tasas de fallecimiento por ahogamiento varían según la edad y el género, siendo los grupos de mayor riesgo los niños pequeños y los adolescentes varones. En el primer grupo, el ahogamiento puede ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 cm en el fondo de un balde, una bañera, una piscina portátil o un pozo. Por otra parte, son más frecuentes los accidentes en varones (proporción de 3-1 a 4-1 respecto de las niñas).

Las condiciones para una 'pileta segura' constituyen, en la práctica, una de las normas menos observadas en nuestro país tanto en clubes como en natatorios privados por lo que es preciso tomar conciencia para alentar la prevención.

      pileta

Las mismas incluyen:

-Está demostrado que un simple vallado perimetral puede disminuir las muertes por ahogamiento hasta en un 95 por ciento por lo que es indispensable contar con un cerco perimetral completo de 1,30 m de alto como mínimo, enterizo o con barrotes verticales separados por una distancia máxima de 10 cm (jamás barrotes transversales que faciliten el 'efecto escalera'). Además, el cerco debe tener una puerta única con un mecanismo de apertura-cierre no accionable por niños pequeños. -Los bordes y el piso de la piscina deben ser de material antideslizante para evitar caídas. Las escalinatas de acceso deben ser de poca pendiente y tener escalones anchos, rectos, con baranda al menos de un lado y piso antideslizante.

-Las piletas inflables o desarmables que no cuenten con cerco, deben ser siempre vaciadas totalmente luego de su uso diario. Del mismo modo, los recipientes de 'tipo piletón' (especialmente para menores de 2 años) como bañeras inflables, palanganas, baldes y tambores deben permanecer siempre vacíos.

      pileta

-El método de 'visión directa permanente' es el más efectivo y menos costoso. Es imprescindible en lactantes y niños pequeños. Debe estar a cargo de un cuidador responsable, en condiciones físicas e intelectuales para socorrer, saber nadar perfectamente y poder sumergirse sin equipo hasta el fondo máximo de una piscina (3-4 metros) y debe estar entrenado en reanimación cardiorrespiratoria (RCP) elemental. La distancia entre el cuidador y el niño debe ser 'largo del brazo' para facilitar el auxilio inmediato. La proporción segura entre número de cuidadores y niños varía según la edad siendo de 1 a 1 en lactantes, 1 a 2 en niños de 1 a 2 años; de 1 cuidador cada 3 niños en el caso de pequeños de 2 a 3 años y, luego de los 4 años la proporción varía de acuerdo al grado de aprendizaje de la natación que tengan los niños. El cuidador no profesional debe recordar que no están permitidas las distracciones aunque parezcan mínimas (mensajes de texto, cebar mate) mientras se ejerce la 'visión directa' de un niño en el agua.

-Existen casos que requieren una vigilancia especial: niños de cualquier edad que ya tuvieron un episodio de riesgo en la piscina; niños que atraviesan cualquier tipo de estrés psicológico personal, familiar o comunitario; niños con capacidades diferentes, aun en grado leve.

Fuente: Consenso de la Sociedad Argentina de Pediatría

Asesoró: Dr. Fernando Burgos, MN 81759 Red de Pediatras "Niños sanos, niños felices". Jefe de Pediatría Ambulatoria del Hospital Universitario Austral.


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