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05 | 01 | 2016
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Los que eligieron la Costa siguen esperando que arranque el verano

Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata
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Por Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata


El clima rebelde manda en el inicio de las vacaciones. En lo que va del año, los turistas se vieron obligados a convivir con las nubes, el viento y la lluvia. Pocas horas de playa a pleno y contadas visitas al mar caracterizan esta primera semana de descanso de 2016

Los que eligieron la Costa siguen esperando que arranque el verano
Foto:

Los pronósticos meteorológicos habían anunciado un verano inestable, más parecido al de las zonas tropicales que al de aquellos eneros en los que el sol brillaba implacable en el cielo de las hermosas ciudades balnearias de nuestro país.

Claro que, los últimos días de 2015 habían generado una expectativa muy diferente; los que adelantaron su descanso resueltos a pasar Navidad en la costa, disfrutaron de varios días a pleno calor, con la playa como reina y el mar transformado en el destino de visita impostergable para contrarrestar el calor. Por su parte, los que tenía previsto viajar después de Año Nuevo, soportaron las altas temperaturas en casa, contando las horas para escapar rumbo al encuentro con la brisa marina y su refrescante oferta.

Sin embargo, el año llegó a la costa con el ceño fruncido. Mucho viento, nubarrones permanentes y chaparrones localizados y recurrentes, fueron el símbolo de estos primeros días de 2016. Bajo ese panorama, Mar del Plata fue la ciudad más castigada por las lluvias, con un par de tormentas que llegaron a anegar varias calles y a generar más de un inconveniente. En otras localidades, lo peor del tiempo se manifestó con chaparrones aislados y lloviznas reiteradas.

Lo cierto es que la sensación general es que el verano todavía no empezó. Es cierto que, pese a ello, se pudo ir a la playa, pero con muchas precauciones y las incomodidades que lleva consigo un clima inestable e imprevisible. Al punto que, en cuestión de un par de horas, se podía alternar un día parcialmente nublado, con otro de cielo despejado, una llovizna pasajera, otra vez sol y de nuevo cielo encapotado. Eso sí, en cada uno de esos paisajes, el viento siempre dijo presente y no de manera moderada.

Así fue que, todos aquellos que no quisieron renunciar a sus ansias de playa, debieron recurrir a ubicar la sombrilla inclinada, de manera de que uno de los lados de su techo se recostara sobre la arena, orientada hacia el norte, desde donde sopló el viento en la mayoría de las jornadas. Otros, directamente, resolvieron dejar de lado la clásica sombrilla y modernizarse con la adquisición de un implemento cada vez más arraigado en las playas: las mini-carpas.

Claro que, en este caso, hace falta un voluntario dispuesto a perder unos cuantos minutos (que se multiplican cuando el viento sopla fuerte) en el proceso de la instalación del campamento. Lo peor llega sobre el final de la jornada, cuando hay que desarmar la tienda y doblarla de manera tal que quepa exactamente dentro de su respectivo estuche; a esa hora, la bruma pegó impregnó buena parte de la arena que voló durante toda la tarde en todas las paredes de la carpa, por lo que, de regreso al hogar habrá que pegarle una manguereada...

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Para estos casos, los más beneficiados son los que abusan del presupuesto y alquilan una carpa en un balneario privado (los precios, según la ciudad y los servicios del balneario van desde los 350 hasta los 700 pesos por día). En este rubro, y si bien resulta más económico sacar la carpa por quincena o por mes, la mayoría está optando por hacerlo diariamente, teniendo en cuenta la inestabilidad del tiempo, lo que obliga a pensar que habrá más de un día en los que no se podrá ir a la playa. Otro motivo para esta elección es la rotación del viento y, tener una carpa fija, te pone en riesgo de estar, más de una vez, orientados de cara al viento, detalle que echaría por tierra uno de los principales beneficios de alquilar una carpa. El segundo, es el de contar con vestuarios con duchas, de manera de poder regresar a casa ya bañados y así evitar una actividad que, en el departamento o en el hotel puede resultar más incómoda (además de la pérdida de tiempo).

"¡Qué tiempo raro!", es la frase más común entre los turistas. Y la costumbre de mirar el cielo para saber "cuánto puede durar el día", es constante. De todas maneras, hay un detalle que hay que tener en cuenta y que muchos no han advertido: aunque no se vea el sol, es necesario utilizar protector solar. Los rayos ultravioletas, en los días nublados y con resolana, son más agresivos y dañinos que los rayos solares cuando llegan directamente. No son pocos los turistas que, confiados en "la protección de las nubes" pasearon por la playa sin usar cremas o lociones protectoras y, al caer la tarde, quedaron con la piel colorada y muy dolorida.

Claro que pese a estas condiciones de clima inestable y viento persistente, el mar no permaneció inhabitado. Los más valientes disfrutaron de las olas incluso en los momentos de chubascos, porque dentro de todas las irregularidades del tiempo hasta el momento no se han registrado tormentas eléctricas que ahuyentaran a la gente de las playas.

A tener en cuenta 

Aunque el sol no brille hay que utilizar protector solar para ir a la playa y exponerse al aire libre. Los rayos ultravioletas, en las horas de resolana, son los más agresivos para la piel. Los dermatólogos recomiendan el uso de productos de factor 30. Los niños pequeños son con quienes más precauciones hay que tomar.

      Para este verano carpas y sombrillas más caras en La Feliz.

Historias de playa

Jorge, de Quilmes, había resuelto comprar una pequeña carpa de acampe para llevar a la playa y proteger del viento a su familia y del sol a su pequeño hijo de apenas un año. Cuando llegó al sector elegido, se dispuso a armar, orgulloso, su vivienda playera.

Siguió atentamente las indicaciones para asentar el suelo, desplegar las varas telescópicas y clavar las correspondientes estacas. Cuarenta y cinco minutos después, con la tarea finalizada, varias nubes cubrieron el cielo y se desató una llovizna bastante insistente.

Su esposa Raquel, aceptó en un principio guarecer al pequeño dentro de las instalaciones de la carpa, pero al notar que el viento la sacudía y la lluvia igual se filtraba, decidió huir junto a su hijo para refugiarse en una de las carpas desocupadas del balneario. Entonces Jorge empezó a desmontar su carpa. El viento entorpeció el proceso que, en este caso, se prolongó por unos quince minutos. Cuando estaba a punto de terminar, la lluvia cesó y hasta empezó a aparecer el sol; Raquel regresó y, con cara de resignado, Jorge volvió a empezar a armar su carpa, sin notar las risotadas de los testigos ni los deseos de ver qué hubiera pasado si hubiera empezado a llover de nuevo.

La temporada empezó con menos gente que en 2015

Muchos turistas llegaron a las distintas ciudades balnearias para pasar las fiestas. Incluso, después de Fin de Año, aprovecharon el fin de semana y luego emprendieron el regreso a casa. A tal punto que, desde el lunes, se ha advertido una marcada merma de público en las calles y en las playas, no sólo de Mar del Plata, sino también del resto de las ciudades costeras.

Muchos de los que estuvieron para recibir el año, aprovecharon esa estadía para averiguar precios y asegurar su estadía de vacaciones que empezará en los próximos días. En ese sentido, las plazas en cuanto a alquileres, se han visto obligadas a acomodar sus precios a las demandas; en los últimos meses de 2015, los precios eran más elevados y el movimiento inmobiliario fue muy escaso.

Luego, y teniendo en cuenta que muchos argentinos eligieron Brasil como destino más económico de sus vacaciones, los propietarios bajaron sus pretensiones, se acomodaron un poco más a la realidad y hasta empezaron a aceptar pagos en 12 cuotas sin interés para los alquileres que, como había ocurrido en la temporada anterior, en la mayoría de los casos se han fraccionado en días y/o semanas, y mucho menos en quincenas o mes, como ocurría hace algunos años.

Para los alquileres (como detallaremos en un próximo informe) existen distintos rangos de valores, dependiendo de la capacidad, ubicación y comodidades. Algo parecido ocurre con los hoteles que, en la zona céntrica, ofrecen alojamiento desde los 200 pesos diarios por personas.

Según se estima, la afluencia de turistas a Mar del Plata se empezará a incrementar a partir de este fin de semana y, para la segunda quincena, aguarda su mayor pico de visitantes. Por ahora, los números hablan de una afluencia de turistas menor a la que se registró en los primeros días de 2015.

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