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Opinión
07 | 01 | 2016
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La vanguardia de Messi

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Después de un intervalo durante el 2013 y 2014, cuando se coronó el portugués Ronaldo, Leo Messi conquistará el lunes 11 de enero en Zurich su quinto Balón de Oro. A los 28 años, el astro argentino continúa sumando títulos, premios y consagraciones. "Messi habla en el campo", dijo alguna vez Guardiola, definiendo su búsqueda

 La vanguardia de Messi
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Después de ver el 3-2 de Argentina sobre Nigeria, en Porto Alegre, en la primera fase del Mundial de Brasil, Pep Guardiola visitó la Argentina el 26 de junio de 2014 en el marco de una charla organizada por un grupo empresario.

Y ante un auditorio muy sensible y receptivo a su mensaje, entre otras consideraciones, habló sobre la personalidad y las cualidades de Leo Messi: "A veces uno quiere entender a los jugadores a través de su formación mental, pero uno nunca ha tenido la posibilidad de ser un futbolista de ese nivel. Su manera de competir es completamente más elevada a la que yo puedo entender. Messi habla en el campo".

Esa definición escueta de Guardiola ("Messi habla en el campo"), quizás pueda resumir las necesidades del mejor jugador del mundo de mostrarse pleno en una cancha. Tan pleno que a sus 28 años no cede espacios. No resigna nada. Compite sin parar día tras día y partido tras partido. Aunque él en algunas oportunidades haya declarado que no compite contra nadie en particular. Es razonable. Compite, en definitiva, para superar su propio límite. Y no tanto para superar a los que esperan que más temprano que tarde trastabille, como por ejemplo el portugués Ronaldo.

Este lunes 11 de enero en Zurich, Messi conquistará por quinta vez el Balón de Oro, que se sumará a los que ganó en 2009, 2010, 2011 y 2012. En 2013 y 2014, Ronaldo fue el que se coronó, promoviendo un intervalo a la impresionante hegemonía protagonizada por el astro argentino.

Referirse a los merecimientos específicos que encuadran en la figura menuda de Messi, no dejan de ser aplicaciones asociadas a todos los lugares comunes más frecuentados. ¿Qué más le puede pedir el Barcelona a Messi? ¿Qué más le pueden pedir los catalanes a Messi? ¿Que se retire en el Barcelona? Lo más probable es que eso ocurra. ¿Qué siga jugando como lo está haciendo? Nada indica por el momento que su fútbol esté en vísperas de acariciar algún tipo de declinación, aunque ya no acelere en quinta velocidad con la frecuencia que lo hacía antes. ¿Qué continúe convirtiendo golazos extraordinarios, como el que le anotó al Athletic de Bilbao el 30 de mayo de 2015 cuando arrancó apenas pasando la mitad de campo, se limpió sobre la banda derecha a 4 rivales amagando para adentro y para afuera y entrando el área clavó un zurdazo goleador en el primer palo? Esta posibilidad siempre está latente en cada partido, en cada maniobra. ¿Y entonces que espera el sentimiento blaugrana? Muy simple: que Messi sea eterno. Igual que los napolitanos con Diego: la eternidad para Maradona. Pero Diego un día paró. Dejó de jugar. Y Napoles nunca más fue aquella Napoles. Y el estadio San Paolo tampoco. Nada fue igual sin él. Nada. Por eso los fantasmas de Diego perduran en todos los napolitanos que lo vieron y en todos los que lo soñaron.

Messi es argentino. Pero los catalanes le dieron el escenario. Y los grandes escenarios del fútbol mundial. A favor de esa realidad el triunfo colosal de Messi es también el triunfo de ellos. De esa manera de interpretar el juego que Messi enriqueció trascendiendo todas las calidades imaginadas. Aunque allí, en el Camp Nou hayan estado los mejores, como Cruyff, Maradona, Rivaldo, Ronaldinho, Romario y Ronaldo, entre otros. La gran diferencia es que Messi comenzó a volar en el Barça cuando tenía apenas 13 años. Hizo todo lo que podía hacer un pibe cobijado por la genialidad futbolera que nunca se detuvo. Y expresó, seguramente sin proponérselo, la vanguardia que siempre pretendió abrazar Cataluña desde su orgullo y su ego indoblegable.  

La biografía deportiva de Messi todavía se está construyendo, aunque ya casi tenga en las manos el quinto Balón de Oro que otorga la vapuleada FIFA. Nadie duda que en este transito virtuoso llegarán otras consagraciones. Otros premios. Otros campeonatos. Otros golazos. La comunidad del Barcelona lo espera con los brazos abiertos.

Como los argentinos esperan a Messi con los brazos abiertos levantando la Copa del Mundo en Rusia 2018. Esa foto es también la foto que idealiza Messi. Porque en Barcelona ya se sacó todas las fotos habidas y por haber. Acá, con la camiseta de la Selección, falta algo. Aunque muchos se ofendan y pierdan la calma, falta algo. No para ser el mejor del mundo, como de hecho lo es. Falta la película completa. El título de la película cualquiera se lo puede imaginar.

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