martes 6.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
08 | 01 | 2016
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Informe: sólo se concretaron 9 de 100 rumores de refuerzos para los grandes

Producción: Nicolás Rotnitzky / Diseño: Martín Ernesto García
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Por Producción: Nicolás Rotnitzky / Diseño: Martín Ernesto García


El mercado de pases del fútbol argentino lo está haciendo de nuevo: bombardeo mediático de posibles incorporaciones y pocas firmas. Y esto todavía no terminó. ¿Por qué hay tantos apellidos dando vueltas?

Informe: sólo se concretaron 9 de 100 rumores de refuerzos para los grandes
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Termina el campeonato. O peor: está en las últimas fechas. Los puestos de arriba están definidos, y los de abajo son una lucha caliente que no alcanza a llenar la demanda de información. Entonces, los periodistas vaticinamos transferencias como si fuéramos gurúes del futuro. Versiones, negociados, potenciales, operaciones: todo se mezcla en una licuadora cuyo resultado es un cóctel contaminado que el consumidor bebe confiado hasta intoxicarse. Y lo vuelve a tomar al día siguiente, cuando en la televisión —o en el diario, o en la radio, o en la web— suena un nuevo apellido que renueva la esperanza. El hincha, en los meses de mercado de pases abierto, queda expectante a la información: necesita renovar los votos con su equipo.

El campeonato terminó hace más de un mes. Desde que concluyó el choque entre Racing e Independiente hasta hoy, según un relevamiento realizado por DIARIO POPULAR, hubo 100 rumores de pases vinculados a River, Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo. Tan sólo una ínfima parte, el 9%, terminó concretándose.

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El repaso, frío, indica que de los primeros 100 futbolistas mencionados como posibles incorporaciones en este mercado de pases para los cinco grandes sólo llegaron 9: Daniel Osvaldo, Jonathan Silva y Leonardo Jara (Boca), Lisandro López, Facundo Pereyra y Federico Vismara (Racing), y Nicolás Domingo, Joaquín Arzura e Ignacio Fernández (River).

¿Qué pasó con el resto? Algunos pases no se cerraron porque los dirigentes de los clubes no se pusieron de acuerdo en el monto de la transferencia. Otros no arreglaron los contratos: pedían un dinero que el pretendiente no podía pagarle. También están quienes eligieron jugar en otras ligas. O los directamente intransferibles.

Pero todos son minoría: con la mayoría ni siquiera hubo contacto entre las partes.

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Varios actores influyen para que el sistema se reproduzca industrialmente. Hay un procedimiento para alimentar al monstruo. Todos aportan a su manera. Y todos son imprescindibles. Los jugadores son el primer eslabón. Cuando buscan cambiar de aire, les piden a sus representantes que se muevan. Se olvidan del contrato que renovaron hace dos años y termina en seis meses, o que rubricaron hace seis meses y concluye en dos años. Hablan con su representante, que irrumpe en la escena abriendo dos líneas de fuego: llama a dirigentes y periodistas.

A los dirigentes los tantea para ver si su representado interesa. A veces, se contactan directamente con los entrenadores. Mientras insisten con ellos, van por el camino corto: llaman a algún periodista de confianza para decirles que su jugador "está cerca de tal equipo". Y el cronista, a veces sin demasiado rigor, lo tira al aire, lo escribe en el papel, lo publica en la web o en las redes sociales. El resultado es un rumor, un tema de conversación en la playa, en la oficina: "¿Che, viste que Fulanito está por venir?". Y el tema queda instalado.

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En una época donde el periodista engorda de seguidores en Twitter y busca ganarse la confianza de los lectores y espectadores a fuerza del bombardeo de anticipos y primicias, el chequeo parece cosa vieja. La vorágine de los medios acribilla la pausa necesaria para brindar información precisa. El apuro de los editores y productores también estimula a un mecanismo que requiere llenar espacios a mansalva para vender. Vivimos en un país con cinco canales de deportes. Necesitan temas para hablar en sus programas. Hay un diario deportivo, suplementos deportivos en todos los periódicos de tirada nacional, y programas radiales que llegan a tener cinco horas de aire todos los días: más minutos de lo que duran todos los partidos de fecha junta. E infinidad de webs.

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Y está el periodista liviano en Twitter, una fuente de consulta constante de los futboleros. Ahí aparecen las asociaciones libres: tal técnico llegó a cual equipo y por eso irá a buscar a Fulanito porque lo dirigió en su anterior paso por ese club. Y quizás en el medio se pelearon, pero no importa, porque el nuevo equipo necesita un central y el entrenador tuvo una gran campaña con ese defensor en aquel club. Y el periodista, en la casa, en el colectivo, en el estudio, junta peras, manzanas, bananas y arma una versión.

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Así que, señor, señora, lea el prospecto: cuando escuche que la incorporación estrella está por llegar al club de sus amores, sepa que (al menos, hasta ahora, en este mercado de pases, de estos primeros 100 rumores sólo considerando a los cinco clubes más importantes del país), solamente una de cada 9 versiones se termina concretando.

Y eso que el mercado de pases todavía no terminó.

PRODUCCIÓN: FEDERICO LAMAS

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