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Fútbol
08 | 01 | 2016
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Una década sin la magia de Garrafa Sánchez

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El mundo del fútbol recuerda especialmente hoy al inolvidable José Luis Sánchez, que regó las canchas con su enorme talento.

Una década sin la magia de Garrafa Sánchez
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Una década sin la magia de Garrafa Sánchez
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José Luis Sánchez, un símbolo de lo que representa el fútbol de potrero, murió el 8 de enero de 2006, tras sufrir un accidente con su moto, cuando tenía 31 años.

La muerte lo sorprendió cuando hacía lo mismo que cuando jugaba al fútbol: divertirse a su manera. Fue en una calle donde vivía en La Matanza. Iba y venía con su vehículo en una rueda hasta que maniobró mal, perdió el control y estrelló su cabeza en un cantero. Tras ello estuvo internado unos días, con muerte cerebral irreversible.

La hinchada de Banfield lo considera uno de sus máximos ídolos y una película, dirigida por Sergio Mercurio, llamada "El Garrafa", recordó sus andanzas en los campos de juego con la camiseta verdiblanca.

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Se había iniciado en Deportivo Laferrere, donde todos lo conocían por Garrafa ya que su padre se dedicaba a repartir ese elemento. Con apenas 18 años debutó Banfield en un partido ante Almirante Brown, y jornada tras jornada, sorprendió en el ascenso con su habilidad. En la temporada 1997/98 fue transferido a El Porvenir, donde logró el ascenso a la B Nacional.

En 1999 se fue a jugar al fútbol uruguayo, al club Bella Vista. Con ese equipo consiguió la clasificación para la Copa Libertadores, la cual no pudo disputar debido a una enfermedad de su padre, que lo obligó a regresar a Argentina en 2000.

Como dejó incumplido el contrato con la entidad uruguaya estuvo casi siete meses sin jugar. Hasta que se incorporó a Banfield, cuando el técnico era Julio César Falcioni, un entrenador poco afecto a los jugadores "enganches".

De Banfield, después de ser ídolo, se fue casi por la puerta de atrás en 2005 para volver al club de su barrio, Laferrere. Tenía 31 años pero podía seguir jugando por bastante tiempo. Sin embargo, la muerte lo sorprendió mientras sus compañeros del equipo de Rodney y Magnasco estaban de pretemporada. En la suma total, su carrera contabiliza 261 partidos jugados con 70 goles.

Antes de ser sepultado en un cementerio de Esteban Echeverría sus restos fueron paseados por varios centenares de hinchas por el campo de juego de Laferrere en una emotiva despedida.


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