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Vida
08 | 01 | 2016
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Historia inspiradora que sirve de ejemplo

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Algunas personas, frente a la incertidumbre, dan vuelta la realidad, logran salir adelante, y además ayudan a los demás. Es la historia de Nancy Campelo. Hoy, gracias a ella, la hipertensión pulmonar tiene una asociación que brinda asesoramiento gratuito a quienes padecen esta enfermedad.

Historia inspiradora que sirve de ejemplo
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Se sabe que en muchos casos, algunas experiencias por traumáticas, marcan un antes y un después en lo cotidiano.

A fines del año 2000 Nancy Campello comenzó a sentir unos síntomas sutiles de falta de aire, que incrementaron en su frecuencia y en el modo en que se presentaban. No podía hablar por celular y caminar al mismo tiempo, se agitaba cuando subía una escalera, cuando salía del trabajo y caminaba al subte, no podía caminar al ritmo de un grupo.

Todo esto se daba de manera progresiva y la iba invalidando cada vez más. Así que decidió asistir a una cita con un médico clínico.

Sus primeros diagnósticos fueron de asma y ataques de pánico, porque se desvanecía en la calle o le la daban síncopes, pero no presentaba ninguna otra anomalía. Nancy pasó por el consultorio de 31 especialistas en un término de tres años, y aún así no recibía un diagnóstico claro. Asistió a terapia durante dos meses, pero no presentaba elementos psicológicos que explicaran su constante agotamiento. Mientras perdía tiempo con diagnósticos errados su enfermedad seguía avanzando, así como el deterioro físico del que no podía recuperarse. Le resultaba imposible caminar 50 metros sin agitarse.

Dos estudios

Un día, subiendo una escalera, se desmayó. El ambulanciero creyó que era algo cardiológico, así que se sometió a dos estudios. Con uno de ellos el Eco Doppler- los médicos pudieron detectar finalmente su Hipertensión Pulmonar. Nancy recibió la noticia de que no tenía más de un año de esperanza de vida.

Antes de eso, ella era una persona sana y normal. Estaba en la plenitud de su vida, criando un hijo de 3 años. No pensaba que su condición tenía que ver con algo cardiológico; imaginaba que simplemente podía estar fuera de estado físico. "Se destruye toda tu vida", comentó angustiada refiriéndose al posterior diagnóstico definitivo.

Al fin sabía que tenía un problema físico real, que la obligó a cambiar sus hábitos cotidianos, incluso a tomar una licencia en su trabajo de docente en 2006. Su situación era crítica y tenía que hacer algo al respecto, pues la Hipertensión Pulmonar no tiene cura y, en ese momento, tampoco tenía tratamiento. Sólo existía la posibilidad de un trasplante en bloque (corazón y pulmón), y esa era una opción demasiado riesgosa. Nancy llegó a la Fundación Favaloro, donde empezaron a tratarla. Iniciaron con nebulizaciones cada tres horas, cuyos resultados positivos sintió al segundo mes. Con el primer Eco Doppler realizado su presión bajó, eso la salvó.

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