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10 | 01 | 2016
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Barbieri: "Los viajes me cambiaron la cabeza, estoy más espiritual"

Grisel Coyle
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Por Grisel Coyle


“Estuve dos años fatal”, dice la actriz, quien padeció la soledad tras la ruptura. Hoy está aprendiendo a estar sola pero apareció Abdul, que la espera en abril en Dubái…

Barbieri: Los viajes me cambiaron la cabeza, estoy más espiritual
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Después de mucho recorrido, de pasar momentos feos y otros lindos, Carmen Barbieri (60) busca resurgir. Hacerlo desde lo más profundo de su ser apostando a un profundo cambio personal. Figura convocante de Citas Peligrosas, planea lo que será su año con el desembarco en una mega producción teatral y el reencuentro con el árabe que sueña con convertirse en su esposo.

"Para el año tengo una propuesta muy grande de trabajo con una compañía importante. Hay que hablarlo mucho, por eso está Moria (Casán) detrás de todo esto. Moria no es que es mi representante ni mi manager. Es mi guía. Como estoy sola en este momento. No tengo secretario ni nada, estoy sola, me está ayudando. Con Maxi Cardaci, que hace la parte de prensa, convierten a chicas de la nada en famosas. Moria me dijo que estoy hecha, que no hace falta que tenga un manager pero que ella me va guiar en los proyectos, incluso de ella. Me estoy yendo a Córdoba para hacer tres o cuatro cosas, en Carlos Paz, la ciudad de la provincia y el interior y estoy casi una noche sin dormir. Ya llegará el tiempo de las vacaciones...".

l ¿Qué tenés planeado para cuando termine el verano y puedas tener tu tiempo de descanso?

-Citas Peligrosas termina en marzo. Y yo pasaría mi cumpleaños en Dubai o India, no sé cómo cae. Tengo muchas ganas, espiritualmente hablando, de pasar mi cumpleaños en otra cultura. Me hice amiga de gente con costumbres diferentes a las mías y con una creencia que, no te digo que he perdido porque soy muy creyente, pero que quiero reforzar. Tengo mi canasta de oraciones, rezo pero ellos son personas que hacen mucho bien. Van a Dubai a trabajar para mandarle plata a su familia en países donde están en guerra. También, lo hacen con los niños que quedaron sin padre, que están en adopción. Me encontré ante una realidad dura, cruel pero frente a seres con una nivel espiritual mucho más alto que el mío. Y no voy a querer compararme o igualarme a ellos pero voy a trabajar para tener esa altura, ese nivel espiritual o casi parecido al de Abdul, que es mi amigo. Es un hombre que tiene fe, esperanza. Es terrenal pero no es para nada frívolo. No tenía idea de quién era yo. Le dije que se meta en YouTube para que sepa quién soy en mi país.

      carmen-barbieri.jpg

l ¿Y... qué pasó después?

-A los días me manda un mensaje diciéndome que no sabía lo que quería decir "ser famosa" pero el pueblo te quiere. Y yo lo admiro a él porque veo cómo trabaja día y noche, y me dice que la plata la manda toda a Afganistán. Me tocó algo en el alma. Estoy en una época de un gran cambio. Me asusta porque los cambios me asustan, aunque en esta etapa de mi vida es para bien. Me alejo de los lugares donde me siento incómoda o me hacen sentir mal. Y me alejo de la gente que no tiene una buena vibra o que habla mal de otra gente o que está todo el día puteando o quejándose. Yo soy muy quejosa pero no de lo que me pasa en la vida, si no de mi cuerpo. Te digo que me duele la espalda, la rodilla, y cuando se me va el dolor, hablo de cómo me dolía. ¡Soy un plomo, jeje!

l No digas eso...

-Soy quejosa porque soy argentina. Esa cosa de la queja es la que también estoy trabajando. No es que el cambio fue por Abdul pero sí mi último viaje, antes de que arranque la temporada y que hice con una amiga, Melanie, me cambió un poquito la cabeza. Yo ya venía con las ganas de cambiar mi alimentación, mi forma de vida. Disfrutar de mi soledad y llevarme bien con ella. Y no sentirme sola, que me pasó durante un par de años. Ahora se van a cumplir cinco años de que estoy separada. Estuve dos años fatal. Mis amigos me han bancado, los verdaderos y los que siguen siendo mis amigos, muchísimo. Y ahora ni estoy así, gracias a Dios. Pasó el tiempo y porque estoy trabajando en eso.

l ¿Te vas por un mes, no?

-Esa sería la idea... Si quiero hacer Estambul, Dubai, China, India, Japón, Vietnam y nuevamente Dubai. Si no vuelvo, Abdul me mata. En mi viaje anterior también lo hice pero esta vez es ya a pedido de Abdul. El se quiere casar conmigo, está loco...

      Carmen Barbieri


l ¿Cómo se conocieron?

-Fue la primera vez que fui a Dubai. Nos hicimos amigos pero él murió conmigo porque soy acelerada y porque no tengo nada que ver con su forma de ser. Tampoco tienen que ver mi religión, forma de vida y de comer. Yo vivía en un hotel cinco estrellas y Abdul vive en un departamento chiquito con sus primeros y sus tíos, todos juntos, aunque tiene dinero. Es dueño de un local de telas con swaroskis incrustados, me morí. Flasheó conmigo sin saber quién soy, y eso me mata, me da alegría. El está conmigo porque le gusto. Le digo que soy grande para él. l ¿Qué edad tiene el pretendiente?


-El tiene 33 años, y yo 60. Yo soy muy grande. El me dice que soy su señora. Me dijo que se quiere casar porque le rompí el corazón. Me quedé cinco noches en Dubai la primera vez que fui y cuando volví, otras cinco noches. Abdul me estaba esperando, no veía la hora de verme. Me dijo que la próxima vez que fuese, quería que me quedara un mes en allá. Y cuando le dije que quería conocer otros lugares, medio que se enojó. Por washapp nos hablamos todo el tiempo en inglés.

l ¿Llegó a pasar algo?

-¡Nada! Solamente me agarró una mano y tuvo un problema porque lo hizo en público. Salió un árabe de un local en el que estábamos y le dijo que se vaya por tocar a una mujer en público y, encima, extranjera, si no llamaba a la policía. Se tuve que ir del lugar. Me explicó que la religión de él no le permite hacer esas cosas. Al otro día, me dio la sorpresa de aparecer vestido de jeans, con una gorrita, entre comillas normal. Y le dije que me gustaba vestido de árabe, que lo había conocido así pero el quiso igualarse, parecerse a la forma en que nos vestimos nosotros. Eso fue un gesto tierno.


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