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Turismo
10 | 01 | 2016
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Villa Gesell, donde playa y paraíso se corresponden

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Territorio distintivo de nuestra Costa Atlántica y con una histórica y variada oferta hotelera, la Villa más famosa del verano invita a sus dunas mágicas y sus increíbles arboledas. Una oportunidad por partida doble que tienta tanto a los amantes de la diversión como a los que se atreven a los deportes del verano.

Villa Gesell, donde playa y paraíso se  corresponden
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Encabezando la oferta turística en Villa Gesell se extienden más de 60 Kilómetros de playas destacadas por su suave declive y por las agradables temperaturas ambientales que las tornan únicas. Múltiples y variados balnearios marcan territorio en esta área de la Costa Atlántica atrayendo cada año una mayor oleada de visitantes. Es uno de los últimos lugares del mundo en donde aún se conservan dunas en estado natural, sus pinares y placidos atardeceres constituyen los principales atractivos. Con una diversidad de paisajes y actividades para desarrollar, permite disfrutar de excursiones y paseos tradicionales y de aventura.

En cuanto a la infraestructura hotelera erigida desde hace seis décadas ha desarrollado opciones para todos los gustos y servicios acordes a las demandas más exigentes. Hotelería de gran nivel que abarca hosterías, aparts, cabañas, hospedajes juveniles y campings distribuidos en más de 26.500 plazas.

Una luz en el camino

La reserva natural Faro Querandí es una de las citas obligadas de Gesell. Se ubica en la zona sur del partido de Villa Gesell a 5 km de la localidad de Mar Azul. Tiene acceso por la playa a partir de la calle 47 de esa localidad.

Fue creada con el objetivo de preservar la biodiversidad y el ecosistema de dunas costeras en su estado natural junto con su flora y su fauna, cubriendo ambientes de dunas, bañados, pastizales y playas. Se pueden ver zorros, lagartijas y diversas aves.

Es un muestrario del ecosistema original de esta zona de la costa bonaerense con sus especies nativas de flora y fauna. Las dunas costeras tienen la funcionalidad de proteger la línea de costa disminuyendo la erosión y después de las tormentas recargan la playa de arena.

A su vez son el hogar de especies en riesgo de extinción, tales como la monjita dominica y la lagartija de las dunas. El imponente Faro esta desde 1922 iluminando el mar orientando a los barcos desde el centro de la reserva.

Las 40 hectáreas que rodean al faro pertenecen a la Armada Argentina, siendo esta la encargada de cuidarlo y mantenerlo. Tiene 276 escalones para llegar a la garita a 54 metros de altura y desde allí contemplar toda la extensión de la Reserva.

En cuanto a la gastronomía, existe una oferta variada para satisfacer los distintos paladares exigentes. Se pueden encontrar pescados y mariscos, pastas, parrillas y las infaltables pizzerías y casas de comidas rápidas.

Las tradicionales casas de té con sus tortas típicas, las tablas de fiambres acompañadas por cervezas artesanales y las deliciosas fondues. Y si de paseos hablamos las ferias artesanales se han convertido en un elemento clásico. Aquí se presentan diferentes artesanías, realizadas a mano y vendidas por los mismos artesanos.

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