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Boxeo
09 | 01 | 2016
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Cambiemos

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Los primeros pasos del Secretario de Deportes de la Nación, Carlos Mac Allister, respecto al boxeo, hasta ahora no parecen demasiados satisfactorios, lo cual puede ser riesgoso para el futuro del pugilismo casero, que necesita cambios y correcciones, pero sapientes y certeros, no hacia cualquier lugar. Y hoy hay que tener cuidado a dónde se va, porque está lleno de precipicios.

Cambiemos
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El cambio de Gobierno, innegablemente, traerá aparejado consigo también cambios en el boxeo, ya sea desde lo político, hasta lo social y deportivo.

No es descubrimiento que boxeo y política van de la mano como dos perdidos en el bosque.

Tal vez sean cambios en lo organizativo, en lo dirigencial, en lo económico, y por qué no en lo ideológico.

¿Será para mejor o para peor?

Porque sabido es también que el boxeo siempre estuvo identificado con el peronismo, y que la concepción radical, constituida en gran parte por intelectuales e intelectualoides hoy más identificados con el PRO, siempre tuvo tendencia abolicionista.

En pocas palabras, este nuevo Gobierno no es muy "del palo". No la tiene muy clara respecto de estas cuestiones, y la llegada del nuevo Secretario de Deportes, el pampeano Carlos Mac Allister, proveniente del fútbol, ya tuvo sus primeros pasos en falso.

Tanto que en sus primeras declaraciones que se conocieron, a través de la página web "A la vera del ring", le extractaron la frase: "Vamos a revisar algunas cosas del boxeo"

Genial. Así leído, fue estimulante, porque vaya si hay cosas para revisar, corregir, mejorar, o agregar en este deporte.

Pero curiosamente, al avanzar en su pensamiento y en sus propósitos, la decepción fue ganando terreno hasta invadir por completo: "ya hablé con Marcelo Domínguez y Wilfredo Vilches", dos ex boxeadores.

Allí se frunció el ceño.

Uno (Vilches), más de una vez ligado a casos "poco santos" y al boxeo sin licencia, o peleas de dudoso origen; el otro, que si bien fue campeón mundial, es referente sobre el ring, no debajo de él.

Y cual caballito de batalla, la primera frase que le deslizaron fue la trillada: "promotores cada vez más ricos, boxeadores cada vez más pobres".

Suena lindo, aunque es una verdad de Perogrullo, porque el púgil sólo cobra si pelea. Y tiene un buen pasar si es campeón mundial o figura destacada, porque otra cosa no sabe hacer para ganarse el pan, en una actividad cuya vida útil limitada.

El promotor, en cambio, en general ya vino rico desde que entró al boxeo, no después, y sus negocios no se limitan sólo a una cosa, sino a varias.

No suele ser el boxeo quien los vuelva ricos, y si no, que los púgiles, o ex púgiles, inviertan los roles y se pongan a organizar ellos, y paguen las bolsas que reclaman, a ver si es negocio o no, y si se gana tanto como creen.

El DT Alberto Zacarías, que tanto se quejaba de las bolsas que les pagaban a sus pupilos, en su reciente experiencia manejando el ciclo "Boxeo para todos" en la TV Pública, no pudo dar el ejemplo. Y –al decir de los mismos boxeadores- las bolsas eran menores que en el ciclo de "Boxeo de Primera", por TyC Sports.

Pero hay una cosa más preocupante en lo de Mac Allister: trascendió que se juntó con el presidente de la WPC (Comisión Mundial de Pugilismo), Daniel Gómez, entidad paralela que organiza festivales y hasta entrega licencias, que en estos últimos días se atribuyó la organización de todas las peleas "truchas" que hubo en el país, que fueron más de la mitad de los combates que hubo en el año y este medio reflejó en la nota/balance "Máximo empleo" 

Casi con orgullo, la gente de la WPC se vanaglorió de organizar cosas como éstas:

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Fíjense el KO 2 en la mitad de la filmación, y cómo no hay ni médicos, ni camillas, ni –por supuesto- ambulancia, algo que figura en todos los reglamentos boxísticos del mundo, y seguramente también en el de la WPC, que es una coasi copia del de la FAB.

Y si las hubo, demoraron tanto en subir y actuar que pudo haber sucedido una tragedia, como la sucedida a mediados de diciembre y que reflejaremos más abajo.

Por eso, cuando uno refiere a "boxeo ilegal", entre otras cosas refiere a esto, a que mayormente no se cumplen las reglas, o se cumplen mal, hay poco control, o directamente no lo hay.

La mayoría de las veces no pasa nada, pues uno ve filmaciones que parecen simulacros de peleas, pero a veces se puede escapar la mano con peligro.

Ignoramos si esta pelea fue de la WPC, pero ellos se atribuyeron la organización de todas las peleas sin licencia FAB del país, que por no responder a los cánones tradicionales que rige la entidad madre las denominamos "truchas", aunque para ellos son legales.

Pero no fue éste un episodio aislado.

A mediados de diciembre, en el club Olimpia de Los Hornos, La Plata, habría fallecido el púgil Eustaquio Damián Aguirre Sotelo, de 21 años, denuncia que cursa en la causa 46231 de la Fiscalía 2 a cargo de la Dra. Betina Laqui.

Decimos "habría", porque el caso se tapó tanto que aún se está investigando, aunque fuentes presenciales aseguran que así fue, y que el púgil ingresó muerto al Centro Asistencial. Es más; que estaba muerto cuando llegó la asistencia médica.

Hete aquí que el boxeador en cuestión no posee licencia FAB, y tampoco hay pedidos de permiso allí para organizar tal festival, por lo que se deduce que era uno de los tantos festivales ilícitos, de esos en donde la FAB "deslinda responsabilidades" porque otra cosa no puede hacer, más allá de que aparentemente el combate fue amateur, y extrañamente, "a 2 rounds".

Con esta entidad aparentemente se fue a reunir Mac Allister, a pedir asesoramiento. Y extrañamente, hasta ahora no lo hizo en forma oficial con la FAB. ¿Será por su slogan "Cambiemos", y pensar que todo lo preexistente, oficial, o de mucho tiempo atrás es malo?

"Cambiemos" viene con ansias renovadoras, como si fuera aquello fuera lo peor, en vez de saber detectar y corregir lo que falla, rodeándose de los idóneos, sensatos, neutros y desinteresados.

Y por más que quiera escuchar todas las campanas, cosa loable y positiva, lo que hay que saber es discernir, para lo cual debe haber una capacidad innata, que no está en los libros, ni en las plataformas políticas.

Hasta ahora no hubo pedidos formales de acercamiento a la FAB, entidad rectora y oficial. Si empezó así, lo hizo con el pie izquierdo. Él era zurdo.

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