jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
Política
09 | 01 | 2016
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Pros y contras de haber ganado en la Provincia

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Independientemente de la resolución del caso de la fuga de los condenados, el primer mes de gestión provincial fue un botón de muestra de la dimensión de los problemas que deben enfrentar allí. Pero el premio los vale.

Pros y contras de haber ganado en la Provincia
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No son pocos los que califican como 'presente griego' el triunfo de María Eugenia Vidal, que le permitió a Cambiemos gobernar el principal distrito del país. La conjunción de factores que le permitió a un mismo sector hacerse del poder simultáneamente en la Ciudad, Provincia y Nación, le exigió al ganador un formidable esfuerzo para cubrir tantos cargos, pero representó un estímulo superlativo, por cuanto le brinda a la alianza gobernante la posibilidad de -si hace bien las cosas - asegurarse una larga estadía en el poder. Con un agregado no menor, que hace al ítem anterior: deja a su principal oponente sin una herramienta clave de poder y financiamiento como es la provincia de Buenos Aires.

En efecto, en el principal distrito argentino el kirchnerismo pensaba hacerse fuerte para el caso hipotético de perder la presidencia. O aun cuando ganara Daniel Scioli y éste buscara despegarse, pero esa es otra cuestión.

El invalorable triunfo en la Provincia le dio así a la presidencia de Mauricio Macri un plus vital, pero todo dependerá de cómo se desempeñe en un distrito donde puso la vara muy alta en la campaña. La seguridad es el reclamo más importante en ese distrito y el comienzo no fue bueno. Nadie deja de reprocharle a las autoridades bonaerenses haber pactado la permanencia de buena parte de las cúpulas de seguridad, muy probablemente vinculadas con la fuga que puso a la administración Vidal con los pelos de punta a partir de las fiestas.

En su descargo, desde el entorno del ministro Cristian Ritondo aclaran que no podían arrancar descabezando. Públicamente hablaron de la inminencia del Operativo Sol -de las pocas cosas que dejó organizada la administración saliente, y que no merecía objeciones-, pero hay que recordar que la principal inquietud del inicio -más allá del levantamiento del cepo- pasaba por prevenir los tristemente célebres saqueos de fin de año. A esto hay que sumar un tema que también desvela a las autoridades de seguridad, y más ahora, con lo que han podido ver: el fútbol del verano, al que pueden ir hinchas de los dos equipos.

Un funcionario cercano a Ritondo admitió a DIARIO POPULAR una preocupación que comparte con sus pares nacionales, respecto del desplazamiento de esas hinchadas para los torneos de verano. Recordó que para garantizar la tranquilidad el año pasado -electoral- el gobierno de Daniel Scioli 'pactó con los barras para que se mantuviera la paz'. El acuerdo habría consistido en un generoso aporte económico, que 'los profesionales de los para avalanchas' querrían reeditar este año, cosa que las nuevas autoridades no estarían dispuestas a aceptar. Por ahora.

A propósito de declaraciones de principios, trascendió que a poco de hacerse cargo, las nuevas autoridades bonaerenses transmitieron a los jefes de las fuerzas policiales que habían 'cambiado las cosas' y que debía terminar la 'recaudación'. Y que por otra parte no debían preocuparse por recursos para cumplir sus tareas, que no les faltaría nada. A la luz de los hechos, estaría claro que el mensaje no fue recibido como esperaban. No es de ahora que en materia de inseguridad la policía parece ser parte del problema.

Con tamaños desafíos por delante, el otro que se planteó pareciera ser menor. Porque lo político y económico, tarde o temprano tiende a negociarse de un modo u otro. Es lo que siempre se esperó en torno al Presupuesto 2016, trabado por la cuestión del endeudamiento requerido por Cambiemos. Este fin de semana las cosas parecían estar encaminadas a que el martes se resuelva la cuestión, con una solución salomónica en torno a las cifras de endeudamiento. La bancada que conduce el novio de Vicky Xipolitakis se resiste a conceder la magnitud demandada por el gobierno provincial, no por razones de prudencia, sino de pura supervivencia. En el bloque FpV-PJ descuentan que una solucionada la cuestión con los holdouts, se habilitará un flujo de créditos que les permitirá a las autoridades bonaerenses manejar una inversión en obras que podría aplastar las expectativas electorales de la oposición en 2017. Es lo que hablábamos al principio: una administración sobresaliente en la provincia le garantizaría a Cambiemos una larga estadía en el poder.

Sin haber logrado hacer aún el duelo por la salida del poder, el kirchnerismo no deja pasar oportunidad para pegarle al gobierno. Lejos de los tiempos en que cuestionaba a la oposición por acudir a la justicia, hoy apela a las cautelares para trabar todo lo que pueda, mientras libra en las calles una pelea en el terreno que mejor le sienta. Luego de llenar los organismos públicos de militantes, ponen el grito en el cielo por los despidos, y reacciones de represión como la sucedida el viernes en La Plata le vienen como anillo al dedo.

Son previsibles: mientras denuncian un 'ajuste brutal', las próximas fases vendrán con la llegada de los aumentos tarifarios y la conflictividad sindical que esperan pueda crecer. Por lo pronto, ya dieron un botón de muestra en el subte, donde el kirchnerismo se reparte la conducción gremial junto a la izquierda.

El gobierno a su vez confía en las divisiones que puedan aflorar en el seno del justicialismo. Tomó una decisión en ese sentido al bajar del avión en el que pensaba llevar a Daniel Scioli a Davos y subir en su lugar a Sergio Massa. Sin haberse despegado del cristinismo, y sobre todo a partir de los sucesos bonaerenses, el ex candidato presidencial parece no tener retorno ya para el macrismo, en tanto que el Frente Renovador sí puede serle funcional en los próximos meses. Al punto tal que se miró con buenos ojos la reunión del viernes en Pinamar, con la presencia de Massa, Juan Manuel Urtubey, Gustavo Sáenz y Diego Bossio, con la renovación peronista como eje directriz.

También se puso especial atención a la reacción que se dio en el Senado frente a los despidos anunciados por Gabriela Michetti. 'El jefe soy yo', dejó claro ante sus pares senadores Miguel Angel Pichetto, luego de la aparición el miércoles de un comunicado supuestamente suscripto por quince integrantes de su bloque de cuarenta miembros, en el cual ponían distancia respecto de la postura del presidente del bloque Frente para la Victoria-PJ, quien había reconocido haber sido consultado por la vicepresidenta de la Nación sobre el tema.

No deja de hacer ruido que un grupo de senadores se tomara la libertad de emitir un comunicado por su cuenta, hablando como si fuera el conjunto de esa bancada: 'Desde el Frente para la Victoria rechazamos lisa y llanamente que se nos consultara respecto del despido masivo de cientos de trabajadores y queremos reafirmar que no estamos de acuerdo con la medida adoptada', dijeron. Al pie del comunicado, aparecieron 15 firmas, pero sucesivamente tres de los que allí figuraban, la jujeña Liliana Fellner, el fueguino Julio Catalán Magni y el chaqueño Eduardo Aguilar, salieron a aclarar no haber firmado ni avalado ese pronunciamiento, y que no dejaban de reconocer la autoridad de Pichetto. Desde ese sector alguien deslizó a este medio su malestar porque 'los de La Cámpora están queriendo dividir el bloque'.

Es lo que espera con ganas el oficialismo, también en Diputados

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