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13 | 01 | 2016
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Entrevista | De la Serna, de las rutas a los caminos del Papa

Karim González
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Por Karim González


Estrenó Camino a La Paz, una road movie, y habló de su encarnación del papa Francisco para otro rodaje. Y en febrero retomará las funciones de El Farmer, la obra donde brilla en la piel de Juan Manuel de Rosas.

Entrevista | De la Serna, de las rutas a los caminos del Papa
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Observándolo un poco no resulta raro advertir que Rodrigo de la Serna no es un tipo fácil. Tal vez esa misma complejidad sea la que lo lleva a elegir irremediablemente personajes nada etéreos, con tela para cortar. A impregnar su sello en lo que hace y a procurar desafíos cada vez más importantes.

Con el reciente estreno del film Camino a La Paz, el jueves pasado, devela que la composición del ahora Papa en la película biográfica Llámame Francisco, en la que interpreta a Jorge Mario Bergoglio, de los 30 a los 65 años, fue lo más difícil de toda su carrera y que con tal reto ya lo dio todo. Mientras, descansa de la tevé y se envuelve en el abordaje de otros proyectos y en sus propias conjeturas.

"Es una de las posibilidades que tenemos en nuestra profesión: el cine, el teatro o la televisión", sintetiza este actor cuando se le indaga en su inclinación principal hacia la pantalla grande del cine. "El cine me importa mucho. Filmar me gusta. Mi vida está repartida en eso", comenta Rodrigo que en febrero retomará las funciones de El Farmer, la obra que adaptó con Pompeyo Audivert en el Teatro San Martín donde brilla en la piel de Juan Manuel de Rosas.

"Me gusta mucho el teatro y el cine. La televisión me gusta un poquito menos porque exige mucho, demasiado. Mucho tiempo, son muchos meses de muchísimas horas, de mucha intensidad. La televisión demanda mucha velocidad, resolución y demanda demasiado. El reconocimiento después en la calle es mucho mayor entonces no descansas en el laburo y no descansas afuera", devela el hombre que se destacó en los unitarios El Puntero y el último Tiempos Compulsivos. Trabajos de excelencia, de compromiso con el oficio que supo sostener. Una característica que se mantiene en la carrera de De la Serna de manera relevante.

"De mí no decís "cómo la pifió", dice mientras se ríe e intenta poner palabras a su corazonada. "Creo que es tratar de hacer las cosas sin traicionarse. Cuando uno elige hacer algo seguro que hay algún motivo, seguro que es valioso. Y cuando uno es fiel a eso difícilmente se equivoca. Cuando uno está convencido de algo difícilmente se equivoque. Trato de ser consecuente con mis íntimos anhelos", afirma con fuerza respecto a su afilado ojo clínico para la elección de sus propuestas.

"También hago sondeo, todas las variables están en el juego", reconoce. "Por ahí tu último anhelo en ese momento es hacer algo en una peli. Y está bien; no te estás traicionando. Igual no recuerdo haber hecho algo para pegarla", deja en claro.

Como en Diarios de motocicleta, la película que en 2004 alcanzó el reconocimiento internacional por su interpretación de Alberto Granado junto al mexicano Gael García Bernal como el mítico revolucionario Ernesto Che Guevara, en la flamante Camino a La Paz del director Francisco Varone, Rodrigo de la Serna le pone el cuerpo a su segunda road movie.

"Es interesante lo que plantea una road movie. A mí me gusta mucho filmar y me gusta mucho viajar. Cuando esos dos placeres se conjugan es algo maravilloso. Por supuesto que no fue lo mismo hacer Diario de motocicleta que esta película porque aquí las condiciones fueron mucho más austeras. Pero el corazón uno lo pone igual", asegura el hoy novio de la actriz Pilar Gamboa.

"Este película es mucho más corta de realización, fueron solo 3 semanas de rodaje. La otra fueron dos meses de viaje. Tiene sus diferencias pero es un placer viajar y filmar al mismo tiempo. El compromiso es tal que vos asumís que las condiciones son mucho más austeras y te ponés al hombro su realización", da cuenta este premiado intérprete respecto al film que comparte con Ernesto Suárez en su debut cinematográfico tras medio siglo de experiencia arriba de las tablas.

"La posibilidad de viajar y filmar al mismo tiempo es algo maravilloso, eso ya solo me convocó. Después el guión que está perfectamente confeccionado, el recorrido dramático que tiene el personaje era hermoso de ser contado. Uno advierte claramente cuando leí el guión que detrás hay una cabeza, que es la de Pancho (Francisco Varone, el director). Todo el arco dramático que mi personaje Sebastián recorre durante toda la película y saber que el que escribió el guión es el director te da una tranquilidad", comenta respecto a la trama de Camino a La Paz, una road movie que muestra a un joven remisero, Sebastián (De la Serna), en plena crisis del 2001, hasta que aparece en su vida el viejo Jalil (en la tez de Suárez), un musulmán que le ofrece dinero a cambio de que lo lleve en auto hasta Ciudad de La Paz, en Bolivia, donde iniciará una peregrinación hacia La Meca.

"Está llena de corazón y de magia esta película. Es un relato precioso", simplifica Rodrigo quién en abril próximo protagonizará con Oscar Martínez la nueva película de Marcos Carnevale y aguarda el estreno del film 100 años de perdón, con el actor español Luis Tosar.




"Componer al Papa fue muy difícil y cansador"

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Ya estrenada en Italia, en el transcurso de este año verá la luz en nuestro país Llámame Francisco, la película en la que se pone en la expresión de nada menos que Jorge Mario Bergoglio en el período desde los 30 a los 65 años. Para Rodrigo de la Serna, el reto fue el más fuerte de su carrera.


"Fue difícil y muy cansadora. Entraba primero y me iba último. Llegaba a las 5 de la mañana y me iba a las 8 de la noche y en el medio tenés que actuar. Eran dos horas de maquillaje, de ponerse la peluca, y después sacarte todo eso. Al ser tanto material era un laburo inmenso. Son dos películas como de cinco horas porque también se va a hacer una versión televisiva, como miniserie de 5 capítulos de 50 minutos cada uno", explica.

"Con ese ritmo todos los días, de lunes a sábado durante 3 meses ya estaba con "el saco lleno" como dicen los brasileños, como para no decir otra cosa", cuenta con cierta picardía. Con Jorge Bergoglio, ya son varios los personajes históricos a los que Rodrigo de la Serna les puso el cuerpo. Se convirtió en Mozart en la exitosa pieza de teatro Amadeus, fue San Martín en la película Revolución: el cruce de los Andes y actualmente es Juan Manuel de Rosas en la obra El farmer. Pero interpretar al Papa Francisco antes de su nombramiento como tal, fue para él diferente y mucho más comprometido. "Sin dudas fue muy importante, creo que es el trabajo más difícil que tuve que hacer. No hay trabajo más difícil que este, hay que decirlo. Ya está, ya me lo saqueé de encima. Después de esto cualquier cosa", confiesa con tono firme.

"Me dio mucho miedo al principio y después me pareció imposible. Es muy difícil, está vivo, en plena actividad", se maravilla. "Toda la responsabilidad que uno tiene con un rol histórico, que es extra a cualquier rol común porque los roles históricos están visibles y expuestos a la mirada de los otros y cada uno se forma una opinión de los personajes históricos y vos tenés que ser consecuente con la historia, posicionarte históricamente, tomar una opción. Y siempre va a haber polémica porque los diversos sectores ideológicos, políticos y sociales opinan de diversa manera sobre ese rol histórico. Ahora si el tipo está vivo, en plena actividad y además es el jefe de la iglesia católica, la institución polémica de por sí con lo que eso significa, se suma todo. Hay una responsabilidad ineludible. No podes no estudiar su vida, observar cómo habla, cómo se mueve, cómo predica el evangelio. Es un personaje que está vivo y está muy a la vista", insiste.

- ¿Sabés si Francisco vio la película? ¿Se la llevarías?

- No creo que la vea. Mi trabajo ya está hecho.


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