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14 | 01 | 2016
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El footing y la ensalada contra el truco con facturas

Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata
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Por Pablo Vignola, enviado especial a Mar del Plata


El cuidado del físico y la alimentación saludable, que hace un par de años estaban de moda, ahora vuelven a competir con las costumbres de los que no prefieren privarse de los placeres de la buena vida.

El footing y la ensalada contra el truco con facturas
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No hay manera de echar un vistazo al paisaje de Mar del Plata, en la playa o la ciudad y no toparse con alguien, en soledad o acompañado, al trote. Una costumbre que había empezado a crecer hace algunos años y que, decididamente, se transformó en un clásico de cada verano. Al mismo tiempo, la alimentación más sana y la determinación de dejar de lado la mayor cantidad de calorías, también se advierte sin necesidad de indagar demasiado.

Claro que, del otro lado, también se nota el resurgimiento de quienes o bien perdieron en su intento de darle batalla al exceso de peso, o los que nunca estuvieron interesados en ese objetivo; entonces, orgullosos, lucen sus panzas bronceadas, posan junto al porrón de cerveza a toda hora y por nada del mundo se pierden el desafío vespertino de truco con mate y medialunas.

Desde muy temprano, ni bien despunta el alba, aparecen los primeros fanáticos del entrenamiento. Zapatillas cómodas, soquetes (y en algunos casos medias tres cuartos que atentan contra la elegancia), remeras, musculosas y la mayoría con los auriculares, y salen a recorrer calles (a los largo de la costanera) o playas. Pero esta modalidad no decrece con el paso de las horas; no se trata de una actividad exclusiva para el horario matutino, sino que se mantiene a lo largo del día y hasta, incluso, después del atardecer.

Y es que verse bien y cuidar la salud, son dos elementos que han trepado a los primeros puestos de los objetivos de buena parte de la población, que, además, no duda en echar mano a los aparatos de gimnasio que están a disposición en los distintos complejos balnearios.

Pero en cuestión de modas, la oferta alimenticia no se queda en la retaguardia en cuanto a las tendencias que parecen ir modificando los hábitos de algunos argentinos.

Un relevamiento realizado por Diario Popular en las playas de Punta Mogotes, epicentro familiar que reúne a turistas de toda la franja generacional, revela varios datos. El primero de ellos tiene que ver con el crecimiento en la demanda de las bebidas de agua saborizada.

Según las consultas en distintos comercios, la gente ha ubicado el consumo de aguas saborizadas por encima de las bebidas gaseosas, históricamente a la vanguardia en el gusto de la gente. 'Nosotros llevamos en nuestro restaurante y sus dependencias un control detallado de los productos que vendemos y, en estos últimos tiempos, el consumo de aguas saborizadas ya ha superado la línea de las gaseosas, un hecho inédito en la historia del verano marplatense', cuenta Augusto Digiovanni, gerente comercial del Parador B-12, el balneario más atractivo y popular del complejo Mogotes.

En ese sentido, la tendencia marca que el consumo de agua se está imponiendo, incluso, al tradicional mate. 'Hace unos años -resalta- el expendedor gratuito de agua caliente para el mate, tenía colas que se hacían más numerosas conforme avanzaba la tarde. Ahora ya no hay colas, y es que la gente está cambiando sus costumbres'.

Y así como una buena parte de los turistas han modificado sus gustos a la hora de saciar la sed, algo similar ocurre con los alimentos. El nutricionista José Calvo, ligado al sector turístico de Mar del Plata, cuenta que 'la gente se cuida mucho más; quiere lucir bien y sentirse bien y poco a poco va dejando de lado los hidratos de carbono y las grasas para consumir alimentos más saludables. Las frutas y las ensaladas cada vez ganan más terreno sobre las mesas del almuerzo e, incluso, de la cena'.

Las ensaladas de frutas se han posicionado muy bien, lo mismo que la fruta fresca, en sus distintas variantes, al igual que las barras de cereales y los alimentos con aporte de fibra. Todo eso, directamente relacionado con una moda creciente en la ciudad y que orienta la elección de muchos turistas a los complejos más modernos que ofrecen para el final del día de playa con deportes en arena o cemento, el relax de un spa con hidromasaje, sauna y baño finlandés.

'Las ensaladas livianas, las tartas y los yogures, tienen cada vez más salida, desplazando a otros alimentos como los sandwiches o las papas fritas que antes eran la elección predilecta de la mayoría', cuenta la licenciada Analía Romero, residente de la ciudad y con estudios de marketing que renueva año tras año.

Sin embargo, y pese a que hace una o dos temporadas se había empezado a observar un notable decrecimiento del consumo de facturas y churros, en este nuevo verano esa costumbre de las viejas tardes de verano parece empezar a recuperar su reinado, especialmente entre aquellos para los que 'los placeres de la vida están por encima de un cuerpo de gimnasio'. Tal es así que hasta empezaron a resurgir en las playas, los viejos waffles de dulce de leche que causaron furor no hace muchos veranos y por los que había que sacar turno, y que en la temporada pasada habían desaparecido.

Germán, de Ramallo, se toca la barriga con las dos manos y, mientras pasa la seña de que tiene mucho para el tanto, cuenta: 'Yo no me voy a poner a jugar al truco con los muchachos comiendo un kiwi y tomando agua mineral... eso no es normal. Si es a primera hora de la tarde el juego se acompaña con una cerveza bien fría y, a la tardecita, mate con churros o medialunas, no hay otra alternativa'.

Este grupo de veraneantes con pancita, han empezado a proliferar y a armar un frente de batalla para combatir a los que cuidan su físico a fuerza de sacrificios. Y, en la estrategia de guerra, suman un elemento que surgió a modo de broma pero que en los últimos tiempos se está instalando como tendencia renovadora: 'A las mujeres ya no les gustan los cuerpos musculosos, depilados y con abdominales marcados... eso ya pasó de moda', dice con seriedad Pablo de Varela (el autor de esta nota) al momento de entrevistar a los turistas.


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