martes 6.12.2016 - Actualizado hace
Política
16 | 01 | 2016
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Tras el capítulo policial, volvemos a la economía

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Los últimos estertores del caso de los fugados mostraron una tendencia a chocar más de una vez con la misma piedra. Superada esa crisis, la economía vuelve a ocupar el rol central.

Tras el capítulo policial, volvemos a la economía
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Pasamos de doce años de gobiernos de absoluto centralismo a uno en el que cada funcionario tiene libertad de acción, y eso no deja de llamar la atención. Tiene sus riesgos, claro". El comentario fue expresado a DIARIO POPULAR por un funcionario en la Casa Rosada luego de un nuevo traspié en el área comunicacional de Seguridad: el video casero que parecía constituir la prueba de que Cristian Lanatta y Víctor Schillaci habían sido detenidos el sábado y no el lunes.

Vayamos para más atrás en el tiempo. Cuando el PRO perdió la gobernación de Santa Fe por muy poquito y en una elección muy polémica, se tardó mucho en aceptar el resultado, y hasta se llegó a elaborar una presentación muy contundente para judicializar el tema, pero finalmente fue el propio Mauricio Macri el que frenó a Miguel del Sel y compañía. Convencido de que la judicialización de la elección solo aseguraba alargar una indefinición y transformaba una derrota ajustada en escándalo. Una casi segura victoria de Miguel del Sel, se había convertido en una derrota de Macri y cada día que pasaba sin definición, se acentuaba ese traspié. Lo entendió el candidato presidencial y ordenó no ir a la guerra.

Algo bastante parecido ocurrió en el balotaje. En Cambiemos están convencidos de que el resultado final no fue el ajustado que se oficializó, sino el más holgado que anticipaban las encuestas y corroboraban los boca de urna. Esgrimen como supuesta prueba que un resultado final tan parejo debió haberse percibido durante todo el escrutinio y eso no sucedió: Macri llegó a tener una ventaja de 10 puntos y el achicamiento entre ambos rivales se dio inmediatamente después de que Daniel Scioli admitió la derrota. 'Algo pasó en el Correo', aseguran en el PRO, convencidos de un mandato presidencial de que el resultado final fuera cerrado. 'No se podía pasar el 54%', deducen varios en Cambiemos.

Pero fue el propio Macri el que ordenó guardar las protestas. 'Ganamos, ya está', sintetizó, convencido de que una polémica empañaría su impactante victoria.

Y llegamos a la actualidad, cuando después del papelón por la captura de los tres fugados que luego se retrotrajo a uno, la cartera de Seguridad sugirió lo del video casero mostrando las supuestas capturas de los otros dos prófugos. Cuando el propio dueño del vehículo del video apareció en los medios dando por tierra con las especulaciones, otra vez volvió a escucharse la palabra 'papelón'. ¿Con qué necesidad desde el ministerio se lanzaron a filtrar primero a un medio el tema y luego hablar en público de ese video, antes de tomar el mínimo recaudo de estar seguros? Si lo hubieran consultado a Macri, está claro que les hubiese sugerido no ahondar en esa polémica. Problemas de la libertad de acción y de difundir el paso a paso de lo que ocurre.Pasa que en la cartera que encabeza Patricia Bullrich están convencidos de que Lanatta y Schillaci fueron capturados el sábado, pero no vueltos a soltar, sino ocultados. Lo demás habría sido una puesta en escena. La hipótesis es para causarle daño al gobierno, con el agregado de cobrar la recompensa. Pero no tienen pruebas, aunque esperan que tal vez la AFI se las proporcione.

El ala política del gobierno se inquieta en tanto con semejante oleaje que les altera la relación con los socialistas santafesinos, justo cuando Rodolfo Frigeri en la Rosada y Emilio Monzó en el Congreso no dejan de aceitar los contactos con la oposición, pensando en la apertura del período legislativo. Desde bien cerca de Patricia Bullrich -que de no haber sido ministra hubiera presidido el bloque PRO en Diputados- minimizan el peso cuantitativo del socialismo, que apenas suma tres diputados y ningún senador. En ese espacio de Diputados la cabeza visible es Margarita Stolbizer, con quien Cambiemos ha forjado una muy buena relación desde el 10 de diciembre, aunque se sabe que la líder del GEN no es propensa a dar cheques en blanco. Ella se ilusiona con que sus denuncias contra la ex presidenta avancen en la Justicia. Cuestión de ver.

El funcionario del principio de esta nota es testigo diario del peregrinar de gobernadores por la Casa Rosada, y asegura optimista que nada malo puede esperarse luego de las respuestas que se llevan a sus provincias. Vuelve a comparar con tiempos recientes: 'Antes eran convocados permanentemente para venir como espectadores de los discursos de Cristina, y se iban como llegaban'. Ahora se los escucha y, de momento, se marchan ilusionados. 'Está bien, hubo errores y hasta un papelón, pero están todos detenidos', dio por concluido nuestro interlocutor, sugiriendo que la preocupación de la gente pasa por otro lado, y en consecuencia la atención oficial también.

La brújula de Cambiemos apunta hoy a la economía y cerrado el capítulo policial, esperan que la agenda mediática esté circunscripta los próximos días a la vuelta de un presidente argentino al Foro Económico de Davos. El programa de Macri en Suiza está atiborrado de encuentros, pero para que el resultado sea completo es clave lo que vaya a suceder con la negociación que arrancó esta última semana en Nueva York con los fondos buitre.

Allí el negociador argentino, Luis Caputo, mantuvo su primer encuentro formal, y si bien en la previa el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había relativizado cualquier urgencia en la negociación, sugiriendo tan solo 'desdramatizar' la relación con los acreedores, el mismo día en que se reanudó el diálogo el ministro Alfonso Prat Gay le puso fecha a la presentación de una propuesta formal: dentro de 15 días. No es lo que parece: es el jefe de Gabinete el que sugiere un arreglo rápido con los holdouts, para poder buscar deuda de modo tal de moderar el ajuste. Peña querría tener cerrado el tema en un mes; sería ideal que el presidente lo anuncie en la inauguración de las sesiones ordinarias, el 1º de marzo, y el levantamiento de la ley cerrojo sea la primera ley que trate el Congreso. Prat Gay es más cauto. Conoce a sus interlocutores y piensa que la negociación demandará tres veces más de lo estimado por el jefe de Gabinete. Las primeras señales en Nueva York ponen al ministro más cerca de la realidad. No será una negociación sencilla y los bonistas no están desesperados por arreglar; cuanto más tiempo pasa, más cobrarán. Propusieron una cláusula de confidencialidad a la que el gobierno argentino se niega, por cuanto quiere hacer pública su oferta. Sabe que la manera como negocie le facilitará después la aprobación en el Congreso de las leyes necesarias para pagar.

Para los fondos buitre, es una señal de que los nuevos negociadores no difieren tanto de sus antecesores. Una exageración: sus anteriores interlocutores ni hablaban, ni negociaban. Pero también se sabe que Alfonso Prat Gay nunca coincidió con el arreglo original de Kirchner-Lavagna, pues consideró que la propuesta había sido demasiado generosa.

También dijo que salir del cepo era 'un juego de niños', pero aceptó que lo que venía después sería complicado. Hasta ahora viene acertando.Tras el capítulo policial, volvemos a la economía

Los últimos estertores del caso de los fugados mostraron una tendencia a chocar más de una vez con la misma piedra. Superada esa crisis, la economía vuelve a ocupar el rol central.

Pasamos de doce años de gobiernos de absoluto centralismo a uno en el que cada funcionario tiene libertad de acción, y eso no deja de llamar la atención. Tiene sus riesgos, claro". El comentario fue expresado a DIARIO POPULAR por un funcionario en la Casa Rosada luego de un nuevo traspié en el área comunicacional de Seguridad: el video casero que parecía constituir la prueba de que Cristian Lanatta y Víctor Schillaci habían sido detenidos el sábado y no el lunes.

Vayamos para más atrás en el tiempo. Cuando el PRO perdió la gobernación de Santa Fe por muy poquito y en una elección muy polémica, se tardó mucho en aceptar el resultado, y hasta se llegó a elaborar una presentación muy contundente para judicializar el tema, pero finalmente fue el propio Mauricio Macri el que frenó a Miguel del Sel y compañía. Convencido de que la judicialización de la elección solo aseguraba alargar una indefinición y transformaba una derrota ajustada en escándalo. Una casi segura victoria de Miguel del Sel, se había convertido en una derrota de Macri y cada día que pasaba sin definición, se acentuaba ese traspié. Lo entendió el candidato presidencial y ordenó no ir a la guerra.

Algo bastante parecido ocurrió en el balotaje. En Cambiemos están convencidos de que el resultado final no fue el ajustado que se oficializó, sino el más holgado que anticipaban las encuestas y corroboraban los boca de urna. Esgrimen como supuesta prueba que un resultado final tan parejo debió haberse percibido durante todo el escrutinio y eso no sucedió: Macri llegó a tener una ventaja de 10 puntos y el achicamiento entre ambos rivales se dio inmediatamente después de que Daniel Scioli admitió la derrota. 'Algo pasó en el Correo', aseguran en el PRO, convencidos de un mandato presidencial de que el resultado final fuera cerrado. 'No se podía pasar el 54%', deducen varios en Cambiemos.

Pero fue el propio Macri el que ordenó guardar las protestas. 'Ganamos, ya está', sintetizó, convencido de que una polémica empañaría su impactante victoria.

Y llegamos a la actualidad, cuando después del papelón por la captura de los tres fugados que luego se retrotrajo a uno, la cartera de Seguridad sugirió lo del video casero mostrando las supuestas capturas de los otros dos prófugos. Cuando el propio dueño del vehículo del video apareció en los medios dando por tierra con las especulaciones, otra vez volvió a escucharse la palabra 'papelón'. ¿Con qué necesidad desde el ministerio se lanzaron a filtrar primero a un medio el tema y luego hablar en público de ese video, antes de tomar el mínimo recaudo de estar seguros? Si lo hubieran consultado a Macri, está claro que les hubiese sugerido no ahondar en esa polémica. Problemas de la libertad de acción y de difundir el paso a paso de lo que ocurre.Pasa que en la cartera que encabeza Patricia Bullrich están convencidos de que Lanatta y Schillaci fueron capturados el sábado, pero no vueltos a soltar, sino ocultados. Lo demás habría sido una puesta en escena. La hipótesis es para causarle daño al gobierno, con el agregado de cobrar la recompensa. Pero no tienen pruebas, aunque esperan que tal vez la AFI se las proporcione.

El ala política del gobierno se inquieta en tanto con semejante oleaje que les altera la relación con los socialistas santafesinos, justo cuando Rodolfo Frigeri en la Rosada y Emilio Monzó en el Congreso no dejan de aceitar los contactos con la oposición, pensando en la apertura del período legislativo. Desde bien cerca de Patricia Bullrich -que de no haber sido ministra hubiera presidido el bloque PRO en Diputados- minimizan el peso cuantitativo del socialismo, que apenas suma tres diputados y ningún senador. En ese espacio de Diputados la cabeza visible es Margarita Stolbizer, con quien Cambiemos ha forjado una muy buena relación desde el 10 de diciembre, aunque se sabe que la líder del GEN no es propensa a dar cheques en blanco. Ella se ilusiona con que sus denuncias contra la ex presidenta avancen en la Justicia. Cuestión de ver.

El funcionario del principio de esta nota es testigo diario del peregrinar de gobernadores por la Casa Rosada, y asegura optimista que nada malo puede esperarse luego de las respuestas que se llevan a sus provincias. Vuelve a comparar con tiempos recientes: 'Antes eran convocados permanentemente para venir como espectadores de los discursos de Cristina, y se iban como llegaban'. Ahora se los escucha y, de momento, se marchan ilusionados. 'Está bien, hubo errores y hasta un papelón, pero están todos detenidos', dio por concluido nuestro interlocutor, sugiriendo que la preocupación de la gente pasa por otro lado, y en consecuencia la atención oficial también.

La brújula de Cambiemos apunta hoy a la economía y cerrado el capítulo policial, esperan que la agenda mediática esté circunscripta los próximos días a la vuelta de un presidente argentino al Foro Económico de Davos. El programa de Macri en Suiza está atiborrado de encuentros, pero para que el resultado sea completo es clave lo que vaya a suceder con la negociación que arrancó esta última semana en Nueva York con los fondos buitre.

Allí el negociador argentino, Luis Caputo, mantuvo su primer encuentro formal, y si bien en la previa el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había relativizado cualquier urgencia en la negociación, sugiriendo tan solo 'desdramatizar' la relación con los acreedores, el mismo día en que se reanudó el diálogo el ministro Alfonso Prat Gay le puso fecha a la presentación de una propuesta formal: dentro de 15 días. No es lo que parece: es el jefe de Gabinete el que sugiere un arreglo rápido con los holdouts, para poder buscar deuda de modo tal de moderar el ajuste. Peña querría tener cerrado el tema en un mes; sería ideal que el presidente lo anuncie en la inauguración de las sesiones ordinarias, el 1º de marzo, y el levantamiento de la ley cerrojo sea la primera ley que trate el Congreso. Prat Gay es más cauto. Conoce a sus interlocutores y piensa que la negociación demandará tres veces más de lo estimado por el jefe de Gabinete. Las primeras señales en Nueva York ponen al ministro más cerca de la realidad. No será una negociación sencilla y los bonistas no están desesperados por arreglar; cuanto más tiempo pasa, más cobrarán. Propusieron una cláusula de confidencialidad a la que el gobierno argentino se niega, por cuanto quiere hacer pública su oferta. Sabe que la manera como negocie le facilitará después la aprobación en el Congreso de las leyes necesarias para pagar.

Para los fondos buitre, es una señal de que los nuevos negociadores no difieren tanto de sus antecesores. Una exageración: sus anteriores interlocutores ni hablaban, ni negociaban. Pero también se sabe que Alfonso Prat Gay nunca coincidió con el arreglo original de Kirchner-Lavagna, pues consideró que la propuesta había sido demasiado generosa.

También dijo que salir del cepo era 'un juego de niños', pero aceptó que lo que venía después sería complicado. Hasta ahora viene acertando.


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