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Viva la pesca
21 | 01 | 2016
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El buen pique hace verano en el Pejerrey Club de Quilmes

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


Sufriendo por los camalotes que molestaron bastante, pudimos dar con carpas y variada en el morro, y con lindas lisas en los tramos iniciales de La Pérgola y la mitad del muelle. Una opción económica a 20 km de Baires.

El buen pique hace verano en el Pejerrey Club de Quilmes
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El Pejerrey Club de Quilmes no solo es un buen pesquero de invierno que le hace honor a su nombre entregando buenas flechas de plata. También es un extraordinario balcón al río para probar suerte con las especies de verano. La suerte depende de las aguas y los vientos, dado que al ser río abierto y muelle de aguas pasantes, la influencia de los factores citados motiva la presencia de una u otras especies en este muelle, que queda a solo 20 km de Capital Federal por Autopista Buenos Aires-La Plata.

A diferencia de otros clubes que son exclusivos para socios, aquí e puede entrar pagando un ingreso diario, y dejando el auto a buen resguardo en estacionamiento cuidado y a la sombra de años árboles.

Como decíamos, la oferta del momento pasa por especies de verano, y aquí hay un verdadero menú a la carta que hará que el pescador oriente sus esfuerzos en uno u otro sentido: quienes quieran lisas -sí, ¡lisas!- deberán quedarse en la zona de La Pérgola y desde allí hasta mitad del muelle tendrán buenas chances, especialmente en momentos de agua parada. Pero quienes busquen lograr bogas o carpas, tienen en el morro en T un inmejorable sitio para ganar distancia, aunque a veces ambas especies se dan a pocos metros de los pilotes del muelle.

En esta ocasión, visitamos el Pejerrey Club el sábado pasado, invitado por sus autoridades, y la pesca se vio bien complicada por un factor que fue noticia en los diarios: la llegada de enormes camalotales que incluso trajeron ofidios a punto tal que autoridades policiales y sanitarias clausuraron el ingreso al balneario quilmeño para realizar tareas de prevención.

Así las cosas, la mañana se hizo difícil en el morro, pues las cañas no podían estar mas de 5 minutos tiradas dado que los camalotes enredaban nuestras líneas. Así y todo, con socios habitués del sector, se hizo una pesa discreta de bagres, porteños y patíes. En tanto, cuando pasado el mediodía hubo un claro entre los camalotes, pude lograr con masa una linda carpita.

Para ese tiempo nuestro amigo Leo Altieri, de la casa El Pez Gordo, ya había llegado al muelle y se puso en contacto con quien ésto escribe para avisarme que en la Pérgola habían dado con lisas. Ni lerdo ni perezoso guardé mis equipos de lance y desandé el camino hecho por la mañana hasta donde se encontraban los liseros en plena faena. Mientras armaba la de 4 metros, un gran pesador local, Hugo, dio con un hermoso ejemplar.

Como dijimos, la parada de agua es el momento clave para ésta pesca, y se usan línea de 4 boyas (preferentemente Doble-T, reforzadas para pescar lisas), con puntero de boya zanahoria, invertida, medio ahogada con un plomo que la haga trabajar dejando apenas la punta afuera.

Verdaderos especialistas tiene el Pejerrey Club en esta especie: Leo Altieri, "Mochila", el citado Hugo y Tomás Pietra. Todos se bancan machazas insolaciones, bien protegidos con gorros cubrenuca, con sus tarros de lombrices rojas -carnada para lisa- a buen resguardo, y con paciencia de preso condenado a perpetua. Pero tienen premio cuando las boyas hacen el "martillito" y se desplazan levemente. Ahí, con la clavada, cualquier esfuerzo se olvida y empieza una lucha titánica.

Un dato a tener en cuenta en este club es que la pérgola cuenta con una despensa en donde conseguimos excelente carnada -en las 4 estaciones- y podemos suplir cualquier olvido o necesidad, y un carrito de buffet recorre el muellle ofreciendo sandwiches y bebidas. El resto lo pone la cordialidad de los socios que hacen sentir al visitante como en su casa.

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