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Historias de vida
23 | 01 | 2016
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Cuando Gabriel tocó fondo, dibujó el mapa de su futuro

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Un tropezón económico y la enfermedad de su primera esposa lo llevaron a atravesar momentos difíciles como el de residir en una villa de emergencia, hasta que con la ayuda de una ONG pudo proyectar un nuevo camino.

Cuando Gabriel tocó fondo, dibujó el mapa de su futuro
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Imbuido en la majestuosidad de la novena sinfonía de Beethoven que amplifica su equipo de música, Gabriel Palesa deja volar su mano sobre el tablero de dibujo con la cual le da vida a retratos, mapas de la Edad Media y textos en letras antiguas, en una actividad que domina con arte y con la cual garantiza el sustento de la familia numerosa que lidera.

El hiperrealismo que vuelca en las hojas y con el cual, ya sea a lápiz o tinta china, logra con notable perfección capturar hasta el menor de los detalles de un rostro, lo convierten en un dotado que encontró en esa facultad heredada de su padre Héctor, la manera de salir adelante cuando la vida lo puso a prueba.

Hace cinco años Gabriel vivió un par de meses en una villa de emergencia de Villa Soldati, donde había recalado a causa de una suma de adversidades nacidas de un desliz económico. Sin embargo, fue a partir de las posibilidades que con se le abrieron a través de una ONG que retomó la ruta perdida.

"Por cuestiones de la vida nos fuimos a pique y fue así que llegué a esa situación complicada", señaló Gabriel, de 41 años, a HISTORIAS DE VIDA, en el estudio jurídico en el que trabaja dos días a la semana, como complemento de su labor de artesano gráfico.

Gracias a la ONG Avanzar, abocada a brindar oportunidades a familias de bajos recursos de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriel accedió a un microcrédito con el cual compró las herramientas esenciales para hacer lo que más le gustaba, dibujar.

De todos modos, para acceder a ese beneficio tuvo de estudiar y capacitarse para así armar su propio emprendimiento con el cual fue remontando la cuesta no sin tener que lidiar con otra complicación: los serios problemas de salud que padeció su primera esposa.

"La gráfica siempre me gustó. En la escuela primaria, cuando me aburría, me ponía a dibujar y organizaba concursos con mis compañeros para ver quien copiaba mejor los autos estacionados en la calle", apuntó.

Gabriel estudiaba para recibirse de perito calígrafo pero abandonó un año antes del título por 'culpa de las materias de Derecho. No obstante pudo encontrar otra veta en la cual, indicó, "empecé de cero y primero el boca a boca y después ayudado por unos volantes que repartí, el trabajo empezó a aparecer".

Faceta histórica

Con el tiempo, adoptó otro desafío: especializarse en la realización de mapas artesanales y escritura antigua con la cual hizo una copia del acta de la Independencia de 1816. "El nuevo rubro -subrayó- me llevó a estudiar historia para conocer detalles que hacen al trabajo que hago".

El dibujo no es su única obsesión sino también su familia numerosa compuesta por cinco hijos, Ernesto, Alejo, Guadalupe, Nidia y Francisca, que van de los 6 a los 11 años, de los cuales tres son de su primer matrimonio y los otros dos, de su actual esposa, Zulema.

"Cuando ella trabaja yo me ocupo de los chicos y cuando dibujo en casa, ella es la que se encarga" contó quien también pudo dejar atrás un defecto por el cual de chico lo atormentaban sus pares, el tartamudeo que, recuerda, "me hacía poner colorado cuando se me trababan las palabras".

A fuerza de dedicarle horas-hombre a su producción Gabriel, ha logrado superar todos los escollos con un arte basado en la perspectiva del cálculo y un don increíble que, combinados, le dieron la chance de dibujar, cuando el camino se cerraba, el nuevo mapa de su vida.


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