sábado 10.12.2016 - Actualizado hace
General
26 | 01 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Herrero devolvió más de $1.600.000 olvidados por un cliente

0
Comentarios


El loable hecho ocurrió en Trelew, y fue protagonizado por Rubén Almonacid, quien aseguró que “un billete” no le cambia nada, y sólo le importa “la familia”

Herrero devolvió más de $1.600.000 olvidados por un cliente
Foto: Diario Jornada
Foto:

Un herrero devolvió 1,6 millones de pesos de un cliente que dejó el dinero en un automóvil, al que le encargó realizarle reparaciones, en la ciudad chubutense de Trelew. Se trata de Rubén Almonacid, quien asegura que "un billete" no le cambia nada, y sólo le importa "la familia".

 La semana pasada, un cliente le pidió que le realizara trabajos en su auto y antes de que lo dejara en su taller, le pidió que lo vaciara de todos los elementos que llevaba.

Almonacid llevó al hombre en su casa y al regresar se dio cuenta de que su cliente se había olvidado un bulto de diez kilos, con 20 fajos de ochenta mil pesos en su interior.

El hombre, en diálogo con diario La Jornada, asegura que no dudó en llevarle enseguida el dinero a su cliente. "Pesaba como diez kilos y había unos ochenta fajos de veinte mil pesos. Yo pensé que me iba a llamar pero no.

Cuando llegué a su casa, a los cuarenta minutos más o menos, estaba nerviosísimo llamando a su contador avisándole que había perdido el dinero. Yo le dije 'dejaste algo en mi camioneta'. "Él no lo podía creer. Y para mí fue normal. Me dio un abrazo. Su agradecimiento me llenó", contó.

Pocos días antes, la honestidad del herrero, que es padre de tres hijas, una de las cuales le dio un nieto varón, ya había sido puesta a prueba, aunque con una cifra sensiblemente menor.

 "Hace diez días fui a cobrar a un cliente y tenía 300 pesos de más. Íbamos con mi nieto a pescar y en el camino pasé a devolverlos. El hombre se había dado cuenta pero me dijo que no me llamó porque pensó que yo no se los iba a traer", relató en torno al antecedente.

 Con 35 años de trabajo, el hombre sufrió un lustro atrás una dura prueba cuando su taller fue destruido por un incendio y tuvo que levantar el negocio con esfuerzo y trabajo, junto a sus hijas y su esposa.

"Soy lo más feliz que se puede; si quisiera, no podría, porque encima hago lo que me gusta y me pagan. Soy como un jugador de fútbol, salvando las distancias. Soy profundamente feliz", aseguró el trabajador, que se manifiesta "orgulloso" de haber podido costear los estudios de sus hijas.

"Cuando me dicen 'cuesta mucho' yo digo 'no cuesta nada'", sintetizó sobre ese objetivo cumplido, mientras que agradece porque "hay mucho trabajo a pesar de lo que la gente dice".

      Embed

Comentarios Facebook