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27 | 01 | 2016
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Solá: “No me importan los que te dicen cómo hay que vivir”

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


“Volví porque Echarri y Seefeld se jugaron”, dice el actor radicado en España que regresa a las tiras después de dos décadas. La libertad para crear su perverso personaje y los que intentan dirigir “el pensamiento de la gente”.

Solá: “No me importan los que te dicen cómo hay que vivir”
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Miguel Angel Solá llegó el año pasado a nuestro país y parece que la estadía se podría alargar. Esta vuelta de España tiene otro condimento, la televisión en formato de tira. Después de 20 años aceptó trabajar en la pantalla chica y en la piel del malvado y perverso Klaus Miller en el culebrón La Leona (Telefé). Raro porque en sus idas y vueltas siempre apostó al teatro y unitarios.

Entre 2012 y 2013 las estadías de Solá fueron cortas y en ellas grabó dos unitarios para la Televisión Pública: Germán, Ultimas Viñetas (sobre la vida de Héctor Germán Oesterheld, escritor de historietas) y el policial ¿Quién Mató al Bebe Uriarte?, ambos de trece capítulos.

- La última tira que protagonizó fue El Oro y el Barro en el año 1995 en Canal 9 durante la era de Alejandro Romay. Se trató de una ficción, de 88 capítulos cuando ese formato era de 150 capítulos en ese entonces. ¿Por qué volvió al género, cuando se pensaba que había renunciado al culebrón?

-Es verdad, no trabajé más en tira ni aquí ni en España. Pero allá me conocieron mucho por este trabajo. Esta tira se emitía a las 6 de la mañana y hasta el día de hoy en España me recuerdan por este trabajo. ¿Por qué volví? Porque la manera de ofrecérmela fue muy bonita. Yo vine gracias a la productora El Árbol (responsable de La Leona), hicieron todo el gasto posible. Cumplieron con el trabajo y con la forma de trabajar. Sus titulares Pablo Echarri y Martín Seefeld se jugaron. Telefé, también, completó ese gesto. Además, han cumplido con todo lo que me ofrecieron y eso no es habitual. Ellos tenían todas las ganas de trabajar con conmigo. Me dieron absoluta libertar para crear el personaje dentro de los márgenes de la ficción. Tuve autorización total para poder inventar y jugar con un inescrupuloso.

-¿El gancho para aceptar la propuesta de La Leona fue que abarca una temática social, como el quiebre y vaciamiento de una empresa textil? No es un culebrón tradicional.

-En la Leona el conflicto es la temática social. Mi personaje (dueño de la fábrica) está más allá. Miller es un impune. Son tipos que no piensan en el problema que le significa a los demás el quedarse sin trabajo, no poder llegar con la comida a la casa sin delinquir. No tiene honestidad, no pelea por un valor social como es el trabajo. No piensa en la satisfacción de convivir, de quererse, de estar unidos y de pelear por una misma causa.

      Miguel Angel Solá (1).JPG

-¿Cuando se llega al poder se pierde esa fibra social?

-No es tan simple el pensamiento de este tipo de gente. Es mucho más complicado y retorcido. El ego es permanente, después del yo viene el cajón de lujo, diez generaciones que aguantan. Hay que pensar en términos de poder y dinero y yo no sé hacerlo. No sabés cómo son. Sé cómo es este personaje, por Klaus Miller. Tampoco creo que a eso se lo pueda llamar poder. Sería impotencia.

-¿Crees que es bueno o malo que el conflicto de la telenovela pueda coincidir con una parte de la realidad de nuestro país, donde se conocen despidos masivos, en principio, en el área estatal?

-En todos los órdenes de este país, la historia de la ficción se ha repetido desde hace mucho tiempo atrás. No sólo por lo que se piensa o se estigmatiza a los dueños del poder, también se involucra a los sectores intermedios que desde hace 60 o 70 años son cómplices de los poderosos. A mí no me importa los que piensan si coincide o no con la realidad. El creador es dueño de contar la historia que quiere. El espectador tiene el mando de la TV para apagar o poner otro canal.

-¿Se refiere al intento de boicot que tuve la tira antes de empezar, cuando en las redes sociales se recomendaban no ver la tira?

-No me importan los que dirigen el pensamiento de la gente. No me importan los dogmáticos que dicen que la vida tiene que ser de esta manera y no puede ser de otro. Los resultados se ven en la realidad argentina. Por los dogmáticos está muy mal el país.

-¿Lo dice por la grieta ideológica?

-Si la pelea ideológica fuera una diversión, bienvenida. Lo digo por el debate de ideas con argumentos y que sean escuchados por otros, se sacan conclusiones y se extracta lo bueno de cada pensamiento. Pero aquí pasa que las cosas tienen que ser de una manera, sino no se puede.

-La discusión es terminante.

-No, es terminal de esta forma. Los países adelantados en el mundo saben convivir, los que crecen saben convivir.

-En la productora El Árbol tenés un ejemplo.

-Exacto. Echarri y Seefeld son amigos de casi toda una vida, tienen ideologías diametralmente opuestas (Echarri, kirchnerista y Seefeld, macrista), y conviven y conmigo cumplieron con todo lo que prometieron.

Su mujer Paula Cancio es la amante en la TV

El prestigioso actor arribó a nuestro país en mayo y un mes después estrenó junto a su joven esposa, la actriz española Paula Cancio, a quien le lleva más de treinta años, la obra de teatro El Diario de Adán y Eva, que hoy sigue en cartel en el teatro Apolo.

Pero no sólo trabaja con su mujer en el teatro, sino que también se luce en La Leona como su amante, Nurith Torres. Es la tercera en discordia con el personaje de Esther Goris, Diana Liberman, dueña de la fábrica textil. Casi siempre Cancio aparece muy sensual y cada encuentro en la tira es una escena de sexo. Se conocieron en la obra de teatro Testorena y se enamoraron en España cuatro años: "Tenemos una hija de dos años (Adriana). Paula había venido antes a Argentina y comprobó una vez más la calidad actoral en nuestro país. Ella vino ilusionada y las críticas hacia ella en el teatro son magníficas".

Por ahora, la pareja seguirá viviendo en Argentina. La tira La Leona se grabó íntegramente el año pasado y ambos siguen con la obra de teatro. Sobre el futuro laboral de ambos, Solá insistió que "iremos donde podamos ganarnos la vida. Ella, además, está criando a una hija con gran felicidad. Los dos vivimos sin lujos, pero bien. Estamos muy cómodos".

Sobre la obra, El Diario de Adán y Eva es la pieza insignia para el actor. La estrenó en el año 1995 con su anterior mujer, la actriz española Blanca Oteyza. La hicieron aquí hasta 1999 y luego la llevaron a España. "Es una pieza que está todos los días viva, todos los días nace de nuevo, todos los días cambia y todos los días toma un nuevo derrotero. Es una obra bella y la gente lo agradece", evaluó el actor.i

Reencuentro con Esther Goris

La familia Liberman es el foco de la tira La Leona. La integra el matrimonio en desintegración, Diana Liberman (Esther Goris), cuyo padre era el dueño de la textil y cuando fallece su marido, Klaus Miller (Miguel Solá) toma las riendas de la empresa.

Su plan es ir en contra del deseo familiar, sobre todo el hijo mayor Gabriel (Juan Gil Navarro) de mantener la empresa. El segundo hijo menor, Brian (Peter Lanzani), con inclinación artística, siente poco apego a la fábrica, odia a su padre y no puede escaparse del acoso de su madre por ser el hijo predilecto.

Con Goris, Solá protagonizó en el año 1993 una de las tiras de culto, Cartas de Amor en Cassette por Canal 7 a la medianoche.

Hoy vuelven a ser pareja, pero con alto grado locura de ambas partes. El un refinado embustero y ella una mujer que no quiere renunciar al amor, aunque traiga consigo lo peor.

Con Lanzani los une algo más que la tira, el joven y ascendente actor el año pasado encabezó la obra Equus, la misma con que debutó Solá en 1976 y volvió al escenario con la misma en el año 1983.

Se cruzará con Susú Pecoraro y Lito Cruz

En la tira se esperan dos grandes cruces que aún no se dieron. El primero de ellos es el del empresario textil Klaus Miller (Miguel Angel Solá) y el del abogado laboralista, en defensa de los empleados de la textil Liberman, en la piel de Lito Cruz. "Con él voy a tener cinco cruces en toda la tira", aclaró sobre el duelo actoral que se viene.

El segundo de ellos, es uno que tiene ver con la vida personal. Se trata de Susú Pecoraro con quien vivió una historia de amor cuando Solá arrancó con su carrera.

La actriz interpreta a Sofía Uribe, una mujer que tiene que ver con el pasado del protagonista de la tira, Franco Uribe (Pablo Echarri). "Qué emoción reencontrarme con ella, pero en la ficción nos vamos a cruzar una o dos veces", adelantó Solá.


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