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01 | 02 | 2016
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Bicho Gómez: "No me gusta la comodidad"

Sergio Pjaseczny
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Por Sergio Pjaseczny


El artista que nació en un circo afirma que no le gustan los caminos rectos. “cada tanto me desvió para ver que hay a los costados”, indica. El valor de la intuición en sus decisiones profesionales y la experiencia de haber pasado por bailando por un sueño

Bicho Gómez: No me gusta la comodidad
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Pertenece a la cuarta generación de una familia circense. Creció rodeado de acróbatas, trapecistas, payasos y animales salvaje. Afirma que en el mundo artístico siempre perduran los talentosos. Considera que la intuición lo llevó a buenos puertos profesionales. Habla el Bicho Gómez, un artista que impulsado por el tsunami de "Bailando por un sueño" alcanzó un rango de popularidad con el que muchos sueñan y al que pocos pueden acceder.

- ¿Se siente distinto al resto de sus colegas?

-No, pero creo que haber nacido en el circo y ser acróbata, clown, trapecista es un plus que, al principio, eso me ayudó.

- En su actividad, ¿predominan los talentosos o los que tienen buenos contactos?

-Los buenos contactos duran un tiempo. Los que perduran son los talentosos. Mis amigos talentosos han trabajado toda la vida y siguen teniendo propuestas. Por ahí, la gente no los conoce porque no están en la tele, que es el que te hace más popular pero, en teatro, los talentosos trabajan siempre.

- En su profesión, ¿el éxito pasa por poder vivir de lo que se ama?

-Sin duda. Hay muchos colegas que son geniales y no necesitan estar en la tele. La televisión no es la medida de todo y tampoco estar en la tele es sinónimo de llenar teatros. Cuántas grandes estrellas televisivas quisieron incursionar en el teatro y duraron poco.

- En su trabajo, ¿qué cosas no se pueden hacer?

-Depende. Sobre el escenario estoy dispuesto a hacer de todo para que la gente la pase bien. Respecto al humor, el límite lo pone el público. Por ejemplo a mi me encanta el humor negro, pero sé que socialmente no está mal visto. Cuando hago un chiste de humor negro si noto que incomoda más que lo que hace reír, los evito.

- ¿Eso es lo que rehúye mostrar en sus espectáculos?

-En mis espectáculos, casi siempre hago lo que me gusta. Intento no pasar ese límite y lograr un equilibrio entre lo que quiere el público y lo que quiero yo.

- ¿Cuál es su mayor cualidad artística?

-La improvisación. Siento que eso me sale bien.

- A lo largo de su carrera, ¿se guió más por la razón o por la pasión?

-Soy bastante intuitivo y he tenido un poco de suerte. Se me han abierto algunas puertas y me sucedieron cosas increíbles. Yo estaba muy cómodo trabajando en el circo y cuando Claudio Gallardou, el fundador de "La banda de la risa", me invitó a participar del teatro, mi intuición me llevó a decirle que sí, luego Jorge Guinzburg me invitó participar de un espectáculo de revista y después surgió la tele. Tuve la suerte de encontrarme en el camino con artistas y personas geniales que me han ayudado, me han acompañado en la carrera y me han enseñado. Lo que más valoro es lo que aprendí con ellos. La intuición me ayudó a encontrar el camino que me trajo hasta acá.

- ¿Cómo ha sido ese camino?

-Siempre traté de evitar los caminos rectos porque no me gusta la comodidad. Cada tanto me desvío para ver qué hay a los costados.

- ¿Alguna vez le dijeron: "Pibe, dedicate a otra cosa"?

-Nunca. He sentido esta cosa algo cruel de ir a los castings y que te digan: "Bueno, gracias", sabiendo que ese "gracias" es letal.

- ¿Cómo se sentía en los castings?

-En general, bien. Recuerdo que cuando era pibe fui a un casting en el que buscaban luchadores para "Titanes en el ring". Estaban todos los luchadores que veía por la tele, ellos me levantaba y me tiraban de un lado para el otro y decían: "Qué livianito es este pibe", pero no quedé.

- ¿Cuándo de chico le preguntaban: "¿Qué te gustaría ser cuando sea grande?", qué respondía?

-Yo pertenezco a la cuarta generación de una familia circense. Nací en un ámbito mágico, rodeado de elefantes, monos, acróbatas, trapecistas y payasos. Empecé a trabajar en el número familiar a los cuatro años de edad. Antes de tomar conciencia y decidir qué quería hacer ya lo estaba haciendo. A los 10 años, era acróbata. Sin darme cuenta ya tenía una profesión.

- Bailando por un sueño, ¿fue una bisagra en su carrera profesional?

-El programa de Marcelo es un tsunami. Yo trabajo desde los cuatro años, hace más de veinte que estoy en teatro y en la tele, pero un año de Tinelli es igual que cuarenta años de televisión.

- ¿Eso le da bronca?

-No, porque entiendo el juego. El programa de Marcelo es muy popular, te hace conocido en todos lados y me pasaron cosas increíbles que nunca me habían pasado.

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