sábado 10.12.2016 - Actualizado hace
Salud
01 | 02 | 2016
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El costo salado de darse un mal “gustito”

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Popular y tradicional en la cocina mundial, la sal está presente en el ser humano desde épocas remotas: primero como conservador de alimentos y luego añadida como condimento. Pero su consumo debe ser muy vigilado pues el exceso enferma.

El costo salado de darse un mal “gustito”
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Cada gramo de sal contiene entre un 40% y un 60% de sodio, un nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener el agua para conseguir un buen nivel de hidratación.

Las necesidades diarias de sal recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 4 a 6 gramos por día, lo que equivale a 1.6 gramos de sodio. En Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el consumo de sal por persona ronda los 12 gramos diarios, el doble del valor máximo recomendado. En cuanto a las personas con hipertensión, se recomienda no consumir más allá de 2 gramos por día, e incluso no consumir sal reemplazándola por otros condimentos.

El Dr. Jorge Tartaglione, médico cardiólogo (MN 67502) miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), explica que "el principal desafío es volver a nuestra condición natural, no agregando sal a las comidas y tratar de evitar aquellos alimentos con alto contenido, tarea que no es fácil ya que se deben realizar modificaciones en la conducta alimenticia".

¿Dónde está presente la sal?

La mayor parte del sodio que consumimos proviene de la sal agregada a las comidas y de los alimentos procesados. Debemos estar atentos a la cantidad de sodio que indican las etiquetas de los alimentos, ya que estos valores sumados a la sal que se agrega al ser consumidos, puede superar los niveles saludables indicados por la OMS.

Por lo tanto, para realizar un consumo responsable de la sal y cuidar la salud es importante:

•controlar la cantidad de sal que se agrega a las comidas.

• tener en cuenta el contenido de sodio de los alimentos consumidos.

Se consideran alimentos con una cantidad elevada en sodio aquellos que presentan más de 500 mg por cada 100 mg de alimentos, equivalente a un 1.3% de sal.

La carne, por ejemplo, contiene 65 miligramos (MG) de sal, el huevo 122 mg y el pescado 140 mg, en 100 gr, una rodaja de pan contiene 114 mg, cuatro fetas de panceta 548 mg y tres medialunas tienen toda la cantidad de sal que una persona con hipertensión arterial puede consumir en una semana.

Incluso en el agua encontramos sodio: el agua corriente en Buenos Aires ronda los 24 mg/l, el agua mineral entre 110 y 164 mg/l, mientras que el agua bajo en sodio tiene 10 mg/l.

El consumo excesivo de sodio es una de las principales causas de enfermedades cardíacas, ya que, entre otras, puede generar aumento de riesgo de hipertensión arterial y empeorar los síntomas asociados a enfermedades del corazón. En este ámbito de un Congreso organizado por los cardiólogos más importantes y destacados del país y la región se debatieron sobre los temas de actualidad en Cardiología con especial interés en las problemáticas de la zona.

¿Qué consecuencias puede traer el consumido excesivo de sal?

Uno de los avances más importantes en la medicina consistió en detectar que, por sus propiedades, el consumo en exceso del cloruro de sodio (sal) su aumenta los riesgos de padecer patologías vasculares. De esta manera, se estableció que la sal perjudica a las personas más allá de su edad o su condición física, ya que inclusive se observaron eventos cardiovasculares en individuos con presión arterial normal.

El consumo excesivo y prolongado de sodio:

eProvoca retención de agua (con el consiguiente aumento de peso y exigiendo al corazón, hígado y riñones manejar mayor volumen de líquido y trabajar por encima de sus posibilidades)

• Aumenta el riesgo de hipertensión arterial

• Empeora los síntomas asociados a enfermedades del corazón, hepáticas y renales

• Agrava cualquier disfunción del organismo en fumadores, diabéticos y obesos

Es alta la cantidad de personas a las que le resulta difícil cambiar este hábito milenario o cree que "un poquito" de sal no les va a hacer nada; al poco tiempo consumen la misma cantidad de sal de siempre.

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