martes 6.12.2016 - Actualizado hace
Turismo
01 | 02 | 2016
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El Palmar, donde las palmeras tienen su propio santuario

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El Parque Nacional, donde las fronteras de Paraguay y Brasil se funden en un área natural de Entre Ríos, es un lugar especial para el descanso y para disfrutar de la naturaleza. Se pueden realizar paseos, tanto en auto, como en bicicleta o a pie, y en las zonas de acampe se puede disfrutar de la fauna tan particular de esta región.

El Palmar, donde las palmeras tienen su propio santuario
Foto:

Sobre el río Uruguay se extienden las 8.500 hectáreas del Parque Nacional El Palmar, en la provincia de Entre Ríos, creado en 1966 con el fin de preservar los palmares de yatay que bajaban del Paraguay y del sur de Brasil en densas fajas, y que con el tiempo fueron mermadas por el crecimiento demográfico y la expansión agropecuaria.

Rodeado de cultivos, potreros y explotaciones forestales, El Palmar pudo recobrar la esencia de sus orígenes gracias a Administración de Parques Nacionales que logró salvar sus palmeras, con sus troncos atiborrados de pájaros carpinteros y chincheros, y con cotorras anidando en sus copas.

A su vez, el organismo resguardó la concentrada bio-diversidad de esta área natural, que incluye bosques, selvas, montes y sus bajíos, así como un importante patrimonio cultural.

También supo mantener su bosque y su pastizal, refugio de martinetas, ñandúes, zorros, gatos monteses, hurones y yararás; así como la selva que se cierra sobre los arroyos y hospeda a carpinchos, cozuelas pardas, lobitos de río, ositos lavadores y tingazúes.

Los montes de ñandubay, que albergan todo el año a cardenales, cachalotes, horneros y flores propias de la región, luego de cada lluvia, en sus bajíos, se pueblan de patos, garzas, jacanas, tortugas pintadas y ranas.

En las zonas cercanas al área de acampe, se pueden encontrar lagartos overos que descansan al sol, sociables vizcachas y una importante variedad de aves.

A su vez, el parque contiene ruinas jesuíticas que datan del siglo XVIII, pero que fueron reutilizadas e intervenidas durante cientos de años y hasta hoy, modificando su estructura histórica.

Se trata de las ruinas de la Calera del Palmar, realizadas a partir de la depuración de la caliza arcillosa con la que se obtiene cal viva, y que se la utilizaba con el fin de procesar los cueros que consumían las Misiones del Paraguay y que se enviaban a Buenos Aires y Montevideo.

Este recinto circular de piedra y de paredones que surgen de las barrancas, junto a un túnel que se abre sobre la playa, fueron restaurados y sacados de su olvido histórico por la Administración de Parques Nacionales.

De esta manera, El Palmar ofrece una variada gama de alternativas para introducirse en los ambientes naturales y en su patrimonio cultural, pudiéndoselo recorrer en automóvil, bicicleta, en cabalgata o a pie, según los caminos que se elijan.

El parque cuenta con camping, baños, luz eléctrica, proveeduría, restaurantes y alquiler de parrillas; además del Refugio Vida Silvestre "La Aurora del Palmar", ubicado enfrente, que también ofrece camping, comedor y hospedaje en vagones de un ferrocarril reacondicionado.

En el parque se organizan cabalgatas y caminatas por sus 200 hectáreas de yatayzal, y excursiones en canoa por el arroyo El Palmar.

Los visitantes también pueden alojarse en un modesto hotel en Ubajay, a 6 kilómetros de El Palmar, así como en las ciudades de Colón y Concordia -a 54 y 65 kilómetros del parque, respectivamente- donde la oferta gastronómica y hotelera es más amplia, además de sus atractivos termales y sus playas.

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