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01 | 02 | 2016
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Padres e hijas: una relación importante

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eLas malas relaciones entre padres e hijas pueden derivar en trastornos de la alimentación, según un estudio australiano que examinó una muestra de mujeres diagnosticadas con trastornos de la alimentación sobre la percepción de sus respectivos padres. Claro que otros especialistas tienen una opinión diferente sobre esta problemática.

Padres e hijas: una relación importante
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Las malas relaciones entre padres e hijas pueden desencadenar en ellas problemas de imagen corporal y trastornos de la alimentación como anorexia y bulimia, según una investigación que se realizó en Australia. La investigación establece un polémico vínculo entre la relación de los padres con la alimentación de sus hijos.

"La relación padre-hija puede ser el gatillo de desórdenes alimentarios patológicos y depresión" se destaca en el informe.

Al presentar su trabajo, en la "Conferencia Internacional de Salud Mental de Surfers Paradise" (Australia), el psicólogo John Toussaint, de la Universidad Charles Sturt, lanzó un llamado a los padres para que muestren frente a sus hijas modelos denominados "body positive".

Según la investigación, el 42% de las pacientes de entre 37 y 55 años tenía un padre híperprotector, mientras el 36% tenía un padre "distante".

Sólo una de cada cinco tenía padres que describía como "amorosos".

Así surgió un vínculo entre el sentido de rechazo de parte del padre y las mujeres que luchan por ser delgadas y sufren bulimia (la necesidad incontrolable de ingerir alimento, seguida de sentido de culpa y vómito autoprovocado).

Relación conflictiva

Hablan en cambio de un padre invasivo y demasiado protector las pacientes de anorexia, que se manifiesta con el rechazo total a la comida y desencadena graves desequilibrios en la nutrición.

"La relación padre-hija puede ser el gatillo de desórdenes alimentarios patológicos y depresión", dijo Toussaint.

Sin embargo, las opiniones sobre este tema no son unánimes: para el especialista Stephen Touyz, de la Universidad de Sydney, hay que recorrer un "largo camino" antes de decir que los padres podrían ser responsables de los trastornos alimentarios de sus hijas. Según el especialista Stephen Touyz, los pacientes anoréxicos son portadores de un gen particular que los hace vulnerables al desarrollo de problemas en la alimentación. El estrés y la conducta alimentaria desencadenan la enfermedad en los portadores de genes. Por su parte la bulimia tiene un vínculo genético con la depresión. "No hay duda de que si hay una familia problemática o estrés en la casa, es un factor que contribuye con un número de desórdenes alimentarios, pero no el único", agregó Touyz.

Según una encuesta realizada en Australia reveló que la imagen corporal era una de las tres principales preocupaciones de las adolescentes comprendidas entre 15 y 19 años, y la principal para el 41% de ellas.

Por su parte, Christine Morgan, de la Fundación Butterfly, destacó que los padres deben enseñar a sus hijas cómo manejar el desafío de las emociones, para que puedan afrontar el estrés de la adolescencia.

"Necesitamos un modelo donde el valor sea la persona y no cómo se ve", agregó Morgan, destacando que los padres no deben ser acusados por los desórdenes psiquiátricos de sus hijos.

"Los padres llevan una pesada carga tratando de cuidar a una persona joven que no está bien", dijo Morgan. "Habiendo trabajado con muchas familias diferentes, es una rara excepción el padre que no quiere lo mejor para su hijo", añadió la experta sobre esta problemática.

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