viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Quilmeño
01 | 02 | 2016
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Fieles dejan de ir a misa en parroquia azotada por robos

Nahuel Molina
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Por Nahuel Molina


La comunidad de la capilla Sagrado Corazón de Jesús adjudica el problema al consumo de drogas que afecta a “familias enteras”. El pasado domingo ingresaron jóvenes delincuentes y se llevaron hasta un florero de la Virgen.

Fieles dejan de ir a  misa en parroquia azotada por robos
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Por la inseguridad que azota al barrio Don Orione, de Florencio Varela, muchos fieles dejaron de ir a misa en la capilla "Sagrado Corazón de Jesús", debido a la gran cantidad de ataques vandálicos y robos ocurridos en el lugar, donde menores de edad ingresaron en las últimas horas y se llevaron distintos elementos de valor, y hasta un florero de la Virgen María.

En los últimos cinco años, el templo religioso -ubicado en las calles Monterrey y Sydney- sufrió todo tipo de saqueos, un incendio y hasta le tiraron abajo las paredes de un aula de catecismo que estaba en construcción.

Los feligreses adjudican el problema al consumo de drogas, un flagelo que "afecta a familias enteras". "Los chicos empiezan con el paco desde los 12 años en adelante. Por lo general, sus padres también son adictos", explicó a El Quilmeño una catequista de la institución, quien pidió no publicar su nombre porque ha recibido amenazas tras realizar la denuncia del último robo.

Asimismo, la mujer relató que "los vecinos tienen miedo de venir a misa". "En invierno, los viernes salimos a las 18 y ya está oscuro. Con estos hechos, cada vez hay menos gente en la parroquia", aseguró y, luego, agregó: "Los padres tampoco quieren traer a sus hijos a catequesis, los tengo que llamar por teléfono para convencerlos".

Difícil solución

El domingo, en horas de la mañana, los vecinos escucharon ruidos y observaron movimientos sospechosos en la Capilla, por lo que dieron aviso a los responsables del lugar. "Cuando llegamos, vimos a un joven saliendo por la ventana. Unos compañeros lo corrieron, pero no lograron alcanzarlo", describió la catequista. 

"Se llevaron los parlantes que usaba el sacerdote para dar la misa, una desmalezadora que se utilizaba para cortar el pasto del parque y hasta un florero que había debajo de una imagen de la Virgen. Ya no sabemos cuál es la solución, pero vamos a continuar y le abrimos las puertas a las familias del barrio, para que juntos podamos afrontar la lucha contra el consumo de drogas", sentenció la mujer.

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