domingo 11.12.2016 - Actualizado hace
Salud
04 | 02 | 2016
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Alberto Cormillot: “Mi miedo era no poder volver a bailar”

María Belén Gutierrez Sieiro (@Belengsieiro)
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Por María Belén Gutierrez Sieiro (@Belengsieiro)


Le diagnosticaron la enfermedad hace cuatro años y pese a que se lo detectaron en forma tardía, pudo recuperarse. “El cáncer no me influyó ni en un sentido ni en el otro”

Alberto Cormillot: “Mi miedo era no poder volver a bailar”
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Hablar de Alberto Cormillot es hablar de salud. Sus charlas, sus programas, sus consejos, hacen que automáticamente se asocie su apellido al bienestar, a adoptar prácticas saludables y a vivir plenamente.

Pero a veces existen factores que  no se pueden prever y que giran el destino de una persona y la sacan de su zona de confort. Uno de esos episodios ocurrió en 2011, cuando los médicos le encontraron células malignas en el hígado y de inmediato lo operaron.

Todo indicaba que había sido un susto, pero un año después se dio cuenta que la alarma se había instalado con más fuerza y que era necesario accionar cuanto antes. "Me empecé a sentir flojo, lento. Tomé hierro y yo notaba que no funcionaba y sentía que había algo más. Les pedí a los colegas que me hicieran los exámenes correspondientes y ahí me detectaron el cáncer de colon", contó.Al recordarlo, mide sus palabras. Fue paciente, pero antes que nada es médico y sabe que el valor que tienen sus dichos puede retumbar en otras personas en su situación.

"Eso fue un jueves. Yo salí de ahí y me hice la tomografía y hablé con un amigo para operarlo al día siguiente. Más que pensar en el por qué, me puse en modo operativo", rememoró. Catorce meses antes se había hecho una colonoscopía y el médico que lo atendió le dijo que estaba bien. "Me lo diagnosticaron tarde. El doctor no se dio cuenta que lo tenía. Esas cosas pasan en la medicina", aseguró.

Se considera un "manual anti cáncer de colon", ya que dice no tener ninguno de los factores de riesgo: no fuma, no toma, no tenía antecedentes familiares de la enfermedad, hace ejercicio, se cuida, hace dieta. Pero desde un principio supo que por más que se controlara, "el riesgo no lo puedo eliminar, porque no controlo los genes".

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Una vez que terminó la operación, el paso siguiente era la quimioterapia. Había opiniones encontradas entre los mismos médicos y aparecía un temor: "conocía los efectos que trae aparejada la quimio y mi miedo era que no pudiera volver a bailar", explicó. Sabía que iba a poder seguir hablando, se le caería un poco el pelo, aparecería menos en televisión, pero continuaría con su rutina. Pero bailar era algo que a él lo inquietaba.

Sin embargo, por tener una cantidad de ganglios muy grande, pudo sortear la terapia y continuar su vida con normalidad. Pero una infección intrahospitalaria casi le trunca los planes. "Ahí sí que me asusté. Son bravísimas. Matan más gente que las operaciones", aseguró.

Y a sus casi 80 años no solamente pudo vencer el cáncer y la infección, sino que fue por más. Volvió a hacer tap, jazz, swing y ¡hasta aéreo con arnés! "No es acrobático, pero es una semi acrobacia", aclaró. Sigue con su mismo estilo de vida, toma vitaminas, minerales, magnesio, y suplementos para el colesterol.

"El cáncer no me influyó ni en un sentido ni en el otro. Tuve suerte, hice lo que me dijeron. Por eso lo importante es hacerse los chequeos y que se trate lo antes posible. Está prohibido bajar los brazos", disparó.

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