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Salud
05 | 02 | 2016
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Hábitos saludables para mejorar la memoria

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Una mente sana en un cuerpo sano es uno de los grandes objetivos de todos y los cambios de hábitos, de acuerdo a las distintas etapas de la vida, es uno de los pasos clave. Los ejercicios mentales bien seleccionados y debidamente ejecutados incrementan el desarrollo de la memoria. La práctica de deportes es otro aliado para ayudar a su mejor funcionamiento.

Hábitos saludables para mejorar la memoria
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"Mens sana in corpore sano", este conocido aforismo latino deriva de la Sátira X del poeta romano Juvenal en la que tras preguntar lo que la gente pediría de la vida, da, entre varias otras respuestas, la de una mente sana en un cuerpo sano.

A ese cuerpo sano se puede aspirar de varias maneras. Una de ellas es heredarlo y que incluya genes que proporcionen tanto robustez como flexibilidad metabólica, para de esa manera ser capaces tanto de soportar como de adaptar el organismo al estrés de la vida diaria.

Pero también se puede ganar mediante la adopción de unos hábitos de vida saludables, entre los cuales hay dos sobre los que se tiene más capacidad de control: la dieta y la actividad física.

En cuanto a la dieta, mucho se habló de ella y se hablará de la nutrición sana y todavía no está claro cuál es el menú ideal. Lo más probable, es que varíe de acuerdo a la persona.

Lo mismo ocurre con la actividad física: no basta el paseo tranquilo por las calles o parques. Probablemente esto también sea algo individual, de acuerdo con el genoma de la persona, mejorando el estado de ánimo y ayudando a superar la depresión. Pero además, puede influir de manera positiva en la memoria.

La capacidad de crear, almacenar y acceder a recuerdos es una parte esencial de la vida cotidiana. Desde recordar donde se han dejado las llaves, a memorizar información para una clase, la memoria permite funcionar e interactuar apropiadamente con el mundo que nos rodea.

No es sorprendente pues, que a todos preocupe la memoria.

Cuando de hábitos se trata lo mejor es aprender a cambiar, para adaptarse a las necesidades diferentes que requieren las distintas etapas de la vida. Como no existe mejor práctica que una buena teoría, los ejercicios mentales bien seleccionados y debidamente ejecutados incrementan el desarrollo de la memoria. El ejercicio base para el desarrollo de la memoria es la concentración, el proceso a través del cual se selecciona algún estímulo del ambiente entre todos y se ignora todo lo demás.

Hay dos formas de concentración: la concentración externa ante el estímulo, o la interna por las propias motivaciones que dirigen la atención.

La respuesta de relajación es un paso intermedio entre una situación vivida y la concentración. Para iniciar la actividad deben descargarse ante las tensiones. Se nace con movimientos automáticos y algunos se automatizan incorrectamente.

La concentración controla el cuerpo con la mente para corregir los automatismos. En la fase preparatoria la mente predomina sobre el cuerpo mediante el desarrollo de la memoria.

Dirigir la concentración productivamente implica elegir y sostener objetivos valiosos. Una selección eficaz mejora la eficiencia administrando el tiempo, concentrarse en el error acelera cualquier desastre.

Hacer ejercicio físico ayuda a conservar la capacidad de memorizar y recordar. Disfrutar del aroma de las flores y de un sueño reparador, son otras herramientas naturales y placenteras para mejorar la retentiva, a todas las edades.

Para fortalecer la musculatura de la memoria, no hay que olvidar de practicar deporte, porque de esa manera ayuda a entrenarla.

Mediante una resonancia magnética, han observado que la práctica deportiva afecta positivamente una zona del hipocampo denominada "gyrus dentado", donde se inicia el declive de la retentiva asociado al envejecimiento a partir de los 30 años de edad.

El estudio se basa en investigaciones anteriores que daban al gyrus dentado un papel importante en la pérdida de memoria por la edad.

El siguiente paso es identificar que pautas son más beneficiosas para reducir la pérdida de memoria, para que los médicos puedan prescribir ejercicios específicos para tratar a personas que empiezan a perder la retentiva. Otras investigaciones han comprobado que percibir durante el sueño un aroma familiar, como el de las rosas, puede ayudar a un cerebro dormido a recordar mejor las cosas aprendidas la noche anterior, contribuyendo a mejorar la memoria.

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