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Salud
05 | 02 | 2016
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Cómo alimentar a los chicos en verano

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Que los chicos tengan una alimentación balanceada durante los meses de verano no siempre es una tarea sencilla; con las altas temperaturas tienden a beber más que comer y a alimentarse de comida que no siempre es nutritiva. No obstante, hay que poner especial atención a las altas temperaturas que generan mayores posibilidades de deshidratarse. Un desafío que se les presenta a los padres es vencer la resistencia de muchos chicos a comer frutas y verduras.

Cómo alimentar a los chicos en verano
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Como en el resto del año, durante los meses de verano los niños tienen que seguir una alimentación balanceada, pero en esta época debe ponerse especial atención a las altas temperaturas que generan mayores posibilidades de deshidratarse. Una preocupación que suelen tener las madres que muchas veces no saben que preparar a la hora del almuerzo, la cena o al momento de enviar los chicos a la colonia.

Para evitarlo, es recomendable aumentar la ingesta de líquidos, como de frutas y verduras. Estas contienen mucho agua además de ser un alimento bajo en calorías y aportar vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, es preferible que sean de estación para aprovechar todas sus propiedades nutricionales.

Según explica la licenciada Marcela Ciaño, (MN 1.113) jefa de nutrición de una importante clínica y maternidad porteña, "Lo ideal es ingerir estos alimentos en el momento para aprovechar todos sus beneficios. Las frutas pueden servirse en trozos, con jugo, leche o yogur, o también licuarse". Al mismo tiempo, destaca que los "Helados de jugos naturales son una opción nutritiva que a los niños les encanta. Las verduras pueden comerse en sopas frías que son livianas, hidratan y su cocción elimina bacterias".

Otro de los puntos que destaca la profesional son "Los hidratos de carbono deben constituir la sexta parte de la dieta. Se encuentran en pastas, arroz, papas, lentejas, cereales y frutas secas, por ejemplo. Por otra parte, una tercera parte de la ingesta diaria debe incluir el consumo de carnes, huevos, pescados y lácteos por su aporte de proteínas, hierro y calcio, necesarios para el crecimiento infantil".

Con respecto a las "carnes y quesos" explica que "deben ser preferentemente magros y se sugiere cocer los alimentos en la plancha y evitar freírlos".

Los horarios

Los horarios en la alimentación de los niños en épocas de intenso calor, también son importantes y en este sentido, Marcela Ciaño explica que lo conveniente es "Mantener una rutina de alimentación, con horas definidas, algo que ordena el apetito de los niños".

Otra recomendación importante para tener en cuenta es que los chicos tienen que esperar al menos una hora y media para meterse al agua luego de comer.

Es importante, además, que los chicos puedan comer relajados y masticando bien, algo que contribuye a una buena digestión. Los desayunos y meriendas deben incluir leche, cereales y frutas o jugos.

Vencer la resistencia

Lograr vencer la resistencia que muchos chicos presentan ante las frutas y las verduras requiere de paciencia, ingenio, perseverancia y, por sobre todo, de convicción en la importancia de adoptar desde la infancia una alimentación saludable.

Uno de los consejos es evitar la monotonía: no ofrecer al chico siempre las mismas frutas y verduras, y tratar de variar incluso su preparación.

Tampoco hay que complicarse: las comidas que requieren mucha elaboración pueden volverse en contra. Prefiera preparaciones sencillas que se puedan reproducir en lo cotidiano.

Otra buena idea puede ser cocinar con los chicos: hacerlos partícipes de la preparación de comidas con frutas y verduras es un buen incentivo. Cuando los chicos ayudan en la cocina, siempre prueban la comida, y que prueben un alimento que no conocen es un punto a favor.

Tampoco es conveniente disfrazar las verduras: procesarlas para disimularlas en las comidas puede aumentar su consumo, pero no hará que los chicos las consideren como una posibilidad. El disfraz no permite que el niño conozca las verduras, sus sabores y sus texturas.

Durante el verano, el calor produce cambios en el apetito de los niños. A la mayoría les interesa más beber que comer, por eso, el cuidado de la alimentación de nuestros hijos en las épocas de más calor del año es algo que nosotros, los padres, no debemos olvidar. La alimentación es tan importante como el sueño y las actividades deportivas para que los niños gocen de una buena salud.

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