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Política
06 | 02 | 2016
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En el Congreso se sortearon las trabas para el Gobierno

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Acuerdos puntuales con determinados legisladores y la ruptura en el seno del bloque FpV fueron una señal inmejorable para el oficialismo, que finalmente convocó a extraordinarias en el Senado.

En el Congreso se sortearon las trabas para el Gobierno
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Fuertes o débiles, todos los gobiernos aprenden de sus errores. No importa que lo reconozcan; basta con que los adviertan. En los menos de dos meses que lleva en el poder, esta administración ha cometido obviamente varios, y ha revertido sus medidas más polémicas, lo cual es un buen signo, aunque mejor hubiera sido no haber errado, claro. Fundamentalmente hablamos de dos: la designación de jueces para la Corte por decreto, y el fuerte aumento de la coparticipación porteña.

Para este último caso, el ministro del Interior anticipó hace dos semanas un decreto correctivo. Se está esperando. En el otro, tras la fuerte repercusión negativa el Presidente acordó con el titular de la Corte Suprema demorar las juras de los dos jueces propuestos, y paralelamente iniciar el proceso institucional determinado para esos casos, aunque no renunció públicamente a mantener la vía de la designación "en comisión".

Otra señal de estar tomando nota de los errores fue la creación de una mesa chica cuya función será pulir políticamente decisiones que puedan afectar la relación con sectores de poder, léase gobernadores, partidos o sindicatos. La integran el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. También están los secretarios de Gabinete, Gustavo Lopetegui; de Coordinación Administrativa, Mario Quintana, y de Comunicación, Jorge Greco. Llama la atención allí la ausencia de un hombre que debería ser tenido más en cuenta, como es el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quien acumuló una valiosa experiencia y conocimiento de sus adversarios durante sus doce años como diputado.

Amén de esta última referencia, el ala política tuvo especial preponderancia la última semana. Conforme se acerca la hora en que el oficialismo deba verse las caras con sus adversarios en el Congreso, más valor tienen las negociaciones subterráneas que se desarrollan con la oposición. Fueron los socios radicales -con más experiencia legislativa- los que le recomendaron a Macri en diciembre pasado no convocar a extraordinarias, si no tenía la certeza de ganar las votaciones. Un gobierno como el de Cambiemos no puede darse el lujo de perder alguna, en el tramo inicial de su gestión.

Cabe hacer otro paréntesis con "los socios radicales". Los últimos días trascendió cierto malestar de los mismos, fastidiados porque el PRO no les pasa información sobre los proyectos que piensan mandar al Congreso. "No vamos a votar ciegamente, no llegamos hasta acá para hacer kirchnerismo", señaló a este medio un radical del interior, si bien rescató las reuniones que los jefes tuvieron con el Presidente en la Rosada. Atento a ello, DIARIO POPULAR pudo saber que Mauricio Macri invitó a todos los diputados de Cambiemos a un asado en la quinta presidencial de Olivos, el 17 de febrero.

Lo cierto es que el gobierno tomó nota de la recomendación -que otros dicen fue una decisión propia- y por eso no llamó a extraordinarias, cosa que revirtió al finalizar esta última semana. Previamente había habido señales que alentaban la sensación de que finalmente Macri las convocaría. La vicepresidenta Gabriela Michetti había dejado abierta la posibilidad, y Sergio Massa, a su regreso de Davos, dijo tener la información de que se las convocaría "para tratar los ascensos militares y los pliegos de embajadores y de los ministros de la Corte Suprema".

"Good information", diría Cristina. Justamente al cabo del primer desgajamiento en el bloque Frente para la Victoria de la Cámara baja. Pero las extraordinarias no incluirán a Diputados, ya que el tratamiento de pliegos involucra solamente al Senado. Una fuente consultada por DIARIO POPULAR confirmó una obviedad: si se ha convocado a debatir los nombramientos de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para la Corte, es porque los dos tercios para aprobarlos "ya están". Un dato no menor, pues el Senado es la Cámara más adversa para el macrismo.

En Diputados, como dijimos, se produjeron las grandes novedades esta semana. La primera fue el martes, cuando el Presidente recibió en la Casa de Gobierno a un grupo de nueve diputados integrantes de Compromiso Parlamentario por la Argentina, un sector que se armó en diciembre pasado entre los diputados puntanos que responden a los Rodríguez Saá, y exrenovadores cuya cabeza visible es Darío Giustozzi. Precisamente este último dijo al cabo del encuentro en la Rosada que "compartimos los lineamientos generales del gobierno" y se comprometieron a "garantizar la gobernabilidad". Fue música para los oídos de Cambiemos, que resaltó ese acercamiento como "una fuerte señal de respaldo". No era para menos, con esos votos ya superaban a los del FpV. Al día siguiente se dio una novedad más grande, al confirmarse la primera fractura del bloque que lidera Héctor Recalde. Entre idas y vueltas con los números definitivos, al cierre de la semana hábil los integrantes confirmados del nuevo bloque Justicialista eran quince, incluyendo Alberto Roberti, uno de los que el día anterior fue a la reunión con el Presidente, que terminó alineándose a esta nueva bancada. De los quince, doce son los que se fueron del FpV-PJ, pero hay otros que solo faltan formalizar su partida: el riojano Luis Beder Herrera, el correntino Oscar Macías y la rionegrina Emilia Soria, figuraban en las listas preliminares.

En la previa, muchos contaban a José Luis Gioja, que no solo no se fue, sino que en la apertura de la reunión oficial del bloque apareció a la derecha de Recalde. Fuentes consultadas aclaran que se mantuvo allí por una cuestión de respeto institucional: es vicepresidente primero de la Cámara baja. Además, el exgobernador sanjuanino quiere tallar fuerte en la interna partidaria, donde es uno de los aspirantes de peso para conducir el PJ. Propios y extraños lo ven entonces como una quinta columna dentro del bloque FpV, y recuerdan su ascendencia sobre Diego Bossio, quien es su segundo en GESTAR, el instituto de formación política del justicialismo. Nadie imagina al extitular de la ANSeS cortándose solo.

La semana de fuerte contenido político terminó con el Presidente presente en el norte argentino, la región donde peor le fue en las PASO, octubre y noviembre. Allí se mostró primero con los gobernadores Juan Manzur y Juan Manuel Urtubey, y al día siguiente con Gerardo Morales, Urtubey y Sergio Massa. Pedir más señales políticas sería abusar.

Hubo otro dato menos rimbombante pero relevante. El oficialismo llegó finalmente a un acuerdo con el FpV para la presidencia de la comisión encargada de validar los DNU. Este año la encabezará el senador radical Luis Naidenoff y en 2017 lo reemplazará el camporista Marcos Cleri. Era el acuerdo inicial que había frenado la expresidenta Kirchner.

El área económica, en tanto, avanza también pasos decisivos con la negociación con los bonistas para cerrar definitivamente el capítulo del default. Se llegó a acuerdos con algunos fondos, pero los más duros y mayoritarios harán valer su posición de fuerza. No es una negociación sencilla, pero el gobierno necesita cerrarla para poder salir a buscar dólares para sostener las promesas políticas. Cuando alcance el acuerdo, ya tiene el convencimiento de que cuenta con los votos para modificar las dos leyes que habilitarán el arreglo con los fondos buitre.

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