lunes 5.12.2016 - Actualizado hace
Sociedad
06 | 02 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

"Me golpearon y hasta tuve que beber agua del piso"

0
Comentarios


Daniel Calderón, el hijo de un panadero de Lomas de Zamora que estuvo tres días secuestrado, recordó que vivió un "verdadero calvario". "Mi hija era lo único que me sostenía para seguir", confesó.

Me golpearon y hasta tuve que beber agua del piso
Foto:

El joven de 23 años, que fue liberado en el partido bonaerense de Lomas de Zamora tras permanecer secuestrado tres días, aseguró sus captores lo hicieron vivir "un verdadero calvario", ya que lo golpearon duramente y que hasta tuvo que beber agua de una alfombra que había en el piso.

Se trata de Daniel Calderón, quien había sido raptado alrededor de las 23.20 del martes último, a metros de la panadería Las Violetas de Lomas de Zamora, propiedad de su padre, a quien le exigían un rescate de 2 millones de pesos que, finalmente, no se pagó porque lograron detener a tres secuestradores.

La víctima fue encontrada en una habitación pequeña de una casa de Villa Centenario, a sólo doce cuadras de la panadería donde había sido secuestrado, atado y sobre un colchón sucio que estaba tendido en el piso, en el espacio que quedaba bajo una escalera.

En esa pieza, que se comunicaba con el garaje y el lavadero de la vivienda, se secuestraron ropa de la víctima y dos armas de fuego, una calibre 22 y otra 9 milímetros que pertenecía a una agente de la Policía Federal, a quien se la robaron en Lomas de Zamora.

Además, en la habitación había un pequeño ventilador, un recipiente donde el joven hacía sus necesidades, papel higiénico, una bañera de niños, una toalla y algunas botellas de bebida vacías.

"Viví un calvario, el primer día me pegaron bastante, pero después la pasé mejor y me trataron dentro de todo bien", relató el muchacho, padre de una nena de un año a la que había ido a ver justo antes de ser secuestrado.

Al momento de la captura, Calderón conducía su auto y los delincuentes se movilizaban en dos vehículos, un Renault Sandero Stepway y un Chevrolet Onix gris, con los que le cortaron el paso.

Los secuestradores se lo llevaron privado de su libertad en uno de los autos y, de inmediato, se comunicaron con su padre para solicitar un rescate. Frente a su casa de la calle Glade al 500, en Villa Centenario, Calderón sostuvo: "La verdad que fueron tres días horrendos, pero por suerte y gracias a todas las personas que colaboraron estoy de nuevo en casa".

"No tengo palabras para decir lo que viví en estos tres días. La verdad que fue muy feo, esa sensación de no saber lo que está pasando y lo que puede suceder afuera con mi familia", añadió el joven.

"El primer día me dieron de comer y luego pase un día y medio sin ingerir nada, estuve solamente a agua. Bebí agua de la alfombra del piso y -luego, los días siguientes- me ha tocado gente que me trató muy bien", indicó.

Según la víctima, al tercer día de secuestro el cuerpo ya no le respondía más. "Había comido muy poco, la verdad es que ya me sentía muy descompuesto y vomité varias veces. Mi hija era lo único que me sostenía para seguir", agregó.

Daniel agradeció el apoyo de su familia, que "fue incondicional". "Mi papá, desde el primer momento, hizo todo lo imposible para que yo pudiera estar acá y mi mamá también. La imagen de ella siempre se me venía a la cabeza", dijo el muchacho.

Por su parte, la madre del panadero confesó sentirse "muy feliz, muy contenta" por la liberación. Su padre Rubén, en tanto, recordó que el abrazo que se dio con su hijo "fue algo increíble", porque "pensaba que no lo iba a ver más".


      Embed


Comentarios Facebook