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Historias de vida
06 | 02 | 2016
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Marcelino no pensaba que su película tendría final feliz

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Tuvo una infancia triste que se complicó cuando llegó de Chaco a Grand Bourg con su madre y sus cuatro hermanos, pero aun con tropiezos y dificultades, con trabajo logró ponerse de pie, crecer y hacer realidad un sueño.

Marcelino no pensaba que su película tendría final feliz
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Marcelino siempre soñó con ser actor y hasta quiso sacar provecho de su condición atlética en un intento juvenil por llegar a la TV y al cine como doble de riesgo, aunque no con la mejor de las suertes. Lejos de frustrarse y aun sintiéndose cómodo hoy con su labor de camillero en un hospital universitario de Villa Soldati, la filmación a pulmón de una película de suspenso que realiza junto a un compañero de trabajo, le permite ir cerrando el círculo trazado tras 45 años de una vida dura y difícil.

El film que tiene a Marcelino Singh como actor principal es una aventura narrativa nacida de la imaginación de Rubén Rodas Chávez, enfermero en el mismo sanatorio, quien proyectó una suerte de thriller psicológico con el propósito de realizar un largometraje y presentarlo en el INCAA.

La iniciativa comenzó en junio pasado e incluye a un elenco de actores vocacionales y gente bien intencionada que juegan los roles secundarios en una realización en la cual el papel de Marcelino es el eje de la historia de un hombre con un pasado lacerante.

"En la película increíblemente hay muchas cosas que me llevan a los días difíciles que pasé y que me ayudan a componer el personaje a mí que justamente tanto me gustaba ser actor', relató Marcelino a HISTORIAS DE VIDA en su casa de Villa Devoto.

'Minuto Exacto', tal el nombre del film pensado por Rodas Chávez está a poco menos de dos meses de concluir la escena final en la que el personaje de Marcelino jugueteará con un arma cerca de su sien atormentado por fantasmas atrapados en su mente.

Los puntos de contacto con el Marcelino de carne y hueso residen en la infancia triste y dolorosa recorrida entre las afueras de Resistencia, Chaco, donde nació, y Grand Bourg, en el norte del Conurbano, tironeado por un padre bígamo y maltratador, y un grupo de tías impiadosas que se ensañaron con él de chico solo por el hecho de verlo físicamente parecido a su progenitor.

"Cuando nos vinimos a Buenos Aires en 1973, mi madre trabajó primero como personal doméstico y después en una fábrica de cerámica. Pero de mis cuatro hermanos, el que la pasé peor por los castigos a que me sometían mis tías fui yo", recordó.

La calle fue el ámbito donde pasó buena parte de su adolescencia pero sin que le aportara demasiada enseñanza positiva al punto que el alcohol y alguna tropelía lo hicieron pasar alguna noche en un calabozo.


A rodar la vida

Con el tiempo se encaminó. Fue albañil, piletero y jardinero hasta que el alcohol le hizo otra zancadilla que significó la ruptura con su primera esposa, con la que se había casado muy joven y con quien había formado durante 19 años una familia con cinco hijos.

El golpe lo hizo reaccionar. "Tenía que conseguir un trabajo que me permitiera mantener a los chicos, darle una obra social y así me presenté en el Hospital UAI Salud para un puesto en maestranza. Sin embargo -apuntó-, por mi estatura y condición física me propusieron ser camillero".

Hoy, con la tranquilidad de haber cumplido con sus hijos, Marcelino tiene tiempo para regodearse con aquellas pretensiones de actor. Sin que le importe si la película tiene encuadre vocacional, esté filmada con una sola cámara o carezca de efectos especiales, igual ve plasmado otro anhelo en el cual cada experiencia transitada le marca que el que está rodando en la imaginaria película de su vida, configura justamente su minuto exacto.

El Perro madrugó a Mike Tyson

Cuando se casó con la madre de sus hijos Daniel, Alejandro, Alexis, David y Nadia, Marcelino perfilaba como un delantero potente en las inferiores del club Tigre. Pero las obligaciones con sus primeros dos chicos lo llevaron a alejarse de las ilusiones de hacer carrera en el fútbol. No obstante, en Grand Bourg, los campeonatos de potrero lo tuvieron como un animador donde lucía como goleador en los torneos relámpago que empezaban la mañana de un día y terminaban en la madrugada del otro.

En una final picante que su equipo ganó 2 a 1, las cosas terminaron mal y hubo trompadas por doquier. En la trifulca, Marcelino quedó en desventaja numérica pero salió adelante mordiéndole la oreja a su rival. "Por lo que hice, desde ese día en el barrio me bautizaron 'El Perro'. Si bien no es algo grato, recién meses después (el boxeador estadounidense, Mike) Tyson le mordió la oreja a un rival por lo que yo en esas mañas fui un adelantado", concluyó.

El doble de riesgo relegado por cortarse el pelo

El bicho de la actuación siempre estuvo revoloteando cerca de Marcelino Singh, al punto que una vez apuntó a explotar su buen porte para intentar acercarse a la televisión y al cine. El camino que tomó por entonces fue el de presentarse para actuar como doble de riesgo en una ficción producida por el viejo ATC. "Había visto un aviso en el diario y pensé que era una oportunidad. Fui al canal, me hicieron una prueba y me dijeron que daba con el personaje, por lo que me pidieron que fuera al día siguiente, ya para filmar", señaló.

Cuando llegó a su casa, su primera esposa se puso contenta pero le sugirió que ir a filmar mejorar su aspecto. 'Claro -rememoró- yo había ido con el pelo largo, jeans y zapatillas y mi mujer me pidió que me pusiera un saco y, lo que fue el gran problema, me cortara el pelo'.

Hombre obediente, Marcelino fue a la peluquería y de allí a ATC donde al verlo, el productor le preguntó si ya había estado porque no lo reconocía. "Llamaron al director y cuando me vio, entró a gritar y pidió que me fuera porque el actor que tenía que doblar y que no me acuerdo quien era -dijo- , era fornido como yo y tenía también el pelo largo".

Pero Marcelino tuvo la ocasión de medirse con el peligro como doble de sí mismo en la filmación de una escena de 'Minuto Exacto' cuando se paró sobre una baranda oxidada de Puente Alsina, y casi termina en el Riachuelo.


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