sábado 3.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
08 | 02 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Boca eligió la autocrítica para poder salir de la crisis

Ricardo González
0
Comentarios
Por Ricardo González


Arruabarrena tuvo una charla de 45 minutos con el plantel antes de la práctica, donde Carlos Tevez aclaró que su “incomodidad” no tiene que ver con la forma de jugar que tiene el equipo. No se descarta algún cambio.

Boca eligió la autocrítica para poder salir de la crisis
Foto:

Es difícil hablar de crisis cuando sólo se lleva un partido disputado del actual torneo oficial, pero si hacemos un análisis global, que podría incluir los amistosos del verano y hasta la última parte del año anterior, el panorama es más que preocupante en la vida de Boca.

Sin juego ni ideas, con individualidades en bajísimo nivel y hasta con un Carlos Tevez desconocido, muy lejos de ser ese jugador desequilibrante que llevó al equipo al título, el xeneize no encuentra el rumbo, justo cuando dentro pocas horas, el miércoles para ser más precisos, tiene un partido decisivo ante San Lorenzo, en Córdoba, por la Supercopa Argentina.

La preocupación está, y no sólo por parte de sus hinchas, sino del propio plantel y cuerpo técnico. El mismísimo Tevez, apenas terminado el partido ante Temperley, hizo un "mea culpa", asegurando que "yo soy el principal que está jugando mal, no sé por qué, no estoy cómodo. Hay que seguir mejorando, tenemos jugadores. Estoy trabajando bien, yo creo que en cualquier momento tengo que levantar".

Y para entender aún más la compleja situación, antes de la práctica de ayer, el entrenador Rodolfo Arruabarrena, mantuvo una charla de 45 minutos con el plantel, donde le preguntó a sus jugadores si estaban de acuerdo con lo que él estaba haciendo. Nadie respondió, pero Tevez se sintió aludido por eso que dijo de "no sentirse cómodo y aclaró la situación porque no tenía que ver con el equipo, e invitó a todos a mejorar con la confianza de que las cosas van a mejorar.

      Boca Temperley Tévez

Pero más allá de la autocrítica de los protagonistas, vale el análisis de un equipo que no aparece y que no da la talla como actual campeón del fútbol argentino. Y en esa observación, al menos en este partido ante Temperley, se vio una clara falta de ideas en la generación de fútbol.

La tendencia al juego interno necesita de jugadores de buen pie, precisos en el toque y finos a la hora de meter un pase filtrado al área. Y en ese sentido, salvo Pablo Pérez en una parte del primer tiempo, los demás estuvieron lejos de la exigencia que ese planteo requiere.

El uruguayo Nicolás Lodeiro estuvo errático, César Meli aportó más lucha que ideas, y a la apuntada imagen borrosa de Carlos Tevez se le sumó un Andrés Chávez que se enredó solo en cada una de sus intervenciones. Mejoró algo la idea con el ingreso de Fernando Gago, pero no alcanzó para sostenerla.

Y en la búsqueda de variantes, la posibilidad de quebrar al rival por las bandas se vio favorecida por algunas buenas subidas de Gino Peruzzi y Jonathan Silva, aunque casi siempre mal finalizadas.

Los bajos niveles individuales conspiraron y eso llevó al mal funcionamiento colectivo, con el agravante de una lentitud exasperante y una tendencia excesiva a recurrir al pelotazo ante la falta de argumentos para atacar.

Muchas cosas por solucionar entonces y con escaso tiempo para corregirlas, porque el miércoles se encuentra ante la urgencia de ganar nada menos que una final, la de la Supercopa Argentina, ante San Lorenzo, en Córdoba, donde no sólo está en juego el título sino también la clasificación para la Copa Sudamericana.

Hay quienes no descartan que el entrenador meta mano y haga algunos cambios teniendo en cuenta el bajo nivel de varios jugadores, o que tal vez cambie el dibujo, recurriendo de movida a algún delantero que vaya por las puntas, como Sebastián Palacios o Cristian Pavón. Pero ese es ya un tema menor teniendo en cuenta el problema general de un equipo sin rumbo, que defrauda en el juego y hasta en la manera de encarar los partidos.

La autocrítica, siempre necesaria en este tipo de circunstancias, fue un buen paso para encontrar soluciones, pero en la medida que no aparezcan respuestas esta "crisis de verano" de Boca puede alimentar una onda expansiva que derive en peores consecuencias.

      Embed




Comentarios Facebook