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Reino animal
09 | 02 | 2016
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Un amor que va mucho más allá de las tradiciones

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En un país donde los perros son considerados un alimento tradicional, pero que poco a poco se van popularizando como mascotas, una mujer tiene un gran amor por ellos, los rescata y muchos ya comienzan a verla como una defensora de los derechos animales. Una historia conmovedora que, sin grandes recursos, lo da todo por los indefensos animales a quienes atiende en un albergue.

Un amor que va mucho más allá de las tradiciones
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Los cachorros ladran y mueven sus colas mientras siguen a una mujer de cabello gris a través de un complejo en una ladera que alberga a más de 200 perros.

"Hey, mis bebés. Denle un beso a mamá", dice Jung Myoung Sook, de 61 años. Baja su cabeza y uno de los cachorros cerca de una perrera cubierta de nieve lame sus labios; otro amablemente pone una pata sobre su mejilla.

Se popularizan

En Corea del Sur, donde los perros son considerados un manjar tradicional y apenas recientemente se han popularizado como mascotas, el amor de Jung por sus amigos caninos es visto por algunos como extraño. Pero otros la ven como una defensora de los derechos animales.

Por rescatar y cuidar a perros durante 26 años, Jung se ha mudado siete veces debido a las quejas de los vecinos sobre el ruido. A menudo se detiene a recoger a los perros que vagan en las calles y ha comprado a otros en peligro de ser vendidos a granjas de carne de perro o restaurantes.

Algunos cuestionan si alguien que es tan pobre como Jung, quien se gana la vida limpiando una tienda y recogiendo cajas reciclables, puede alimentar y cuidar a tantos perros.

Aunque los canes de Jung lucieron saludables y bien alimentados durante una visita reciente, su condición no pudo ser confirmada de manera independiente.

Las autoridades de la ciudad central de Asan saben del actual albergue de Jung, el cual abrió en el año 2014, pero no tienen responsabilidad legal para proceder a inspeccionarlo, según un funcionario que se negó a dar su nombre porque no estaba autorizado a hablar sobre el tema con los medios de comunicación.

Las mascotas están creciendo en popularidad aquí, donde uno de cada cinco hogares tiene un gato o perro, pero los activistas dicen que las actitudes públicas hacia las mascotas están rezagadas respecto a las de Occidente.

Los simpatizantes de Jung la ven como una verdadera heroína, que salva a los perros callejeros o perdidos de ser sacrificados para comida o en los refugios públicos si no son adoptados o encontrados por sus dueños.

A los albergues

Alrededor de 81.000 animales callejeros o abandonados, la mayoría perros y gatos, fueron enviados a los albergues públicos en 2014, menos respecto al millón de 2010, informó el gobierno.

"Mi bebés no están hambrientos. Pueden jugar y vivir libremente aquí", dijo Jung, cuyas ropas están gastadas y su cabello alborotado.

"Alguna gente habla de mí y dice, '¿por qué esa mujer con facha de indigente, de edad madura, sonríe todo el tiempo?', Pero sólo me concentro en alimentar a mis bebés. Estoy feliz y saludable".

Jung dice que gasta unos 1.600 dólares al mes en comida y medicina, y que depende de donaciones de leche de soja, carne de cerdo, alimento para perros y comida enlatada.

A medida que Corea del Sur se ha transformado en un país desarrollado, donde millones de personas conviven con perros como animales de compañía, se ha abierto el debate ético sobre la costumbre de comer perro y acerca de cómo estos animales son tratados en las granjas.

Corea del Sur no es un caso aislado en Asia. A los dos millones de perros que los ciudadanos de este país comen anualmente se unen otros cinco millones en Vietnam y unos diez millones en China.

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