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12 | 02 | 2016
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Día de los enamorados: una excusa para desplegar el amor

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Desde hace unos años, los enamorados tienen su día: el de San Valentín, una celebración claramente importada y que olvida otras costumbres como el Día de la Primavera, que las parejas lo vivían con gran pasión. Hoy es todo distinto y quizás con un toque más comercial. Es cuestión de vivirlo como mejor lo sienta siempre, claro, junto al ser amado.

Día de los enamorados: una excusa para desplegar el amor
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El 14 de febrero, desde hace algunos años, también se festeja en nuestro país "el día de los enamorados" o San Valentín. Para algunos, una excusa para desplegar amor; para otros, un día que les acentúa la soledad. En todos los casos, un día que transportó al olvido a nuestro día del amor.

En nuestro país, el día de los enamorados se festejaba el 21 de septiembre. Pic nic de la primavera mediante, las parejitas concretaban o celebraban su amor bajo la cálida sombra de los árboles o los lagos de Palermo; época en la que renacen los brotes, aparecen los capullos y se aparean los animales.

Así, cuando aún éramos una partecita más de la naturaleza, cuando todavía no celebrábamos al amor ni de modo ni comercial, y mucho menos importado. Aquí, en febrero, sólo era calor agobiante y carnaval.

Pero las cosas cambian, y entonces aquel 21 de septiembre fue reemplazado por el 14 de febrero, fecha que es tradición en los países anglosajones. Los negocios se llenan de corazones, hay promociones nada despreciables en restaurantes, hoteles y escapadas románticas de fin de semana.

Todo dispuesto para que celebren el amor, quienes lo tienen. Gran parte de nuestra comunidad, divorcio exprés de por medio, no tiene con quien festejar. Es sabido que en la llamada "era de la comunicación", la comunicación, y más aún el amor, está difícil ¿Sentimientos descartables? ¿Banalización del sexo? ¿Miedo al compromiso? Todo puede ser, lo cierto es que los corazones entran por los ojos y no se salvan ni los más escépticos.

¿Entonces qué hacer para contrarrestar tanta dulzura y no morir en el intento? Lo primero y más importante es no darle importancia a estas fechas. En segundo lugar, pensar que ese muchacho o muchacha que estaba a tu lado hasta hace unos meses, evidentemente no valía la pena. En tercero, ni te acerques al teléfono a ver si tenés algún mensaje que a causa de la divina providencia no escuchaste. Nada de eso.

Soñar con lo que vendrá, puede ser un buen ejercicio, al menos tu imaginación te dará exactamente lo que deseas, es infalible. En esta semana previa al amor de vidrieras, ni se te ocurra comprar helado y guardarlo en el freezer o ver comedias románticas. Y siempre te queda el recurso de juntarte con amigos, y celebrar otro tipo de amor. Eso sí, dejando los mimos de lado, a menos que se consensúe. A partir de la facilidad de las comunicaciones, la globalización, y otro tipo de transportes culturales como el cine, San Valentín se ha ido conociendo en otros países, y también en el nuestro. No se descarta la posibilidad de que, hace pocos años, un comando de adoradores del romanticismo fácil, haya inundado la ciudad de rojos corazones de peluche. Sí, empalagan.

Sin embargo, la historia de San Valentín es interesante (ver recuadro). Cuanto menos para saber ciertos orígenes y comprender después de todo, al menos como premio consuelo, que occidente es un gran país donde se trasladan costumbres y tradiciones, aunque casi siempre hacen la misma ruta. De todos modos, y pensando en el viejo refrán "el que tiene tienda que la tienda, y si no que la venda", si tenés un amor no te olvides el corazón rojo.

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