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Fútbol
15 | 02 | 2016
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Lento, pero va luciendo la nueva impronta guedista

Anuar Peche
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Por Anuar Peche


Todavía falta mucho para que este San Lorenzo juegue como sueña su DT, pero de a poco va tomando su forma. Ilusiona a todo Boedo cuando ataca, aunque preocupa cuando defiende. ¿El tiempo de trabajo le dará equilibrio?

Lento, pero va luciendo la nueva impronta guedista
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Lento. Paso a paso, pero el Ciclón de Pablo Guede va empezando a tomar forma. Claro que todavía falta mucho (la sorpresa que se llevó en el primer tiempo con Sarmiento así lo demuestra) para que este San Lorenzo juegue como quiere y sueña Guede. Necesita tiempo, y lógicamente más trabajo para hacer carne cada concepto y cada aplicación de esos conceptos.

Pero de a poquito, el conjunto azulgrana va adquiriendo un carácter futbolístico con impronta guedista (independiente del carácter que ya han mostrado estos jugadores en los anteriores ciclos). Un San Lorenzo que ilusiona a todos cuando ataca, y preocupa cuando defiende.

Esa búsqueda del equilibrio es la tarea más importante que tiene el entrenador por delante. Pero la historia viene bien. Cuatro puntos en el torneo e invicto en tres presentaciones oficiales, si se le suma el título de la Supercopa Argentina que le ganó a Boca en Córdoba con goleada. Algo que no es poco. Partido a partido, el Cuervo de Guede empieza a tomar vuelo.

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Va marchando bien

El San Lorenzo de Guede va tomando forma. Todavía no pisa firme del todo. Pero marcha bien. Está en el camino correcto. Y en ese transitar hacia la consolidación de una idea nueva, lo acompañan los resultados. Algo clave para asentar bases, conceptos e identidad en este fútbol histérico, repleto de urgencias.

En los tres partidos oficiales que jugó (Patronato en Paraná, Boca y Sarmiento), el Ciclón dejó en evidencia que tiene mucho por aprender. Pero también lució muchas características positivas y una impronta completamente diferente a la que venía teniendo con Bauza.

Es una maquina de atacar, y generar peligro. Cuando pisa el acelerador, mete miedo. Y te ataca con todos. A puro vértigo y buen juego, o al menos siempre intenta esto. Otra presión de los delanteros y de los volantes. Una circulación diferente, siempre para adelante. Con el arco entre ceja y ceja. Retroceder nunca, rendirse jamás.

Pero el problema, o al menos las debilidades que lució en estas jornadas oficiales que disputó es que cuando lo presionan -como pasó con Sarmiento o Patronato- se le complica y en los retrocesos, le pasa lo mismo (con estos partidos quedó claro que el 5 debe ser Mussis). ¿El tiempo le dará ese equilibrio que le falta para transformarse en el equipo que tanto quiere Guede y todo Boedo? Será cuestión de esperar. Mañana, en Bahía Blanca con Olimpo, tendrá otra prueba. De todas maneras, de a poco, San Lorenzo ya va luciendo la impronta guedista.

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